Los sindicatos exigen a Rajoy negociar la reforma
El movimiento 15-M se hizo notar en la manifestación de la capital - AFP

Los sindicatos exigen a Rajoy negociar la reforma

Decenas de miles de personas se manifestaron en toda España para protestar contra el decreto ley aprobado por el Gobierno

MADRID Actualizado:

Los sindicatos mayoritarios superaron ayer con nota el primer pulso planteado al Gobierno, ya que varias decenas de miles de personas acudieron a las manifestaciones convocadas por CC.OO. y UGT en todas las capitales de provincia para protestar contra la reforma laboral aprobada el pasado día 10.

Los secretarios generales de UGT y de CC.OO., Cándido Méndez e Ignacio Fernández Toxo, respectivamente, pidieron ayer al Gobierno que «abra ya» un proceso de negociaciones sobre una reforma laboral que consideran «injusta» y advirtieron de que de no hacerlo se producirá «una escalada del deterioro del clima social». No obstante, no quisieron mencionar la posibilidad de convocar otra huelga general.

Minutos antes de encabezar la manifestación de Madrid, afirmaron que estas movilizaciones intentan «abrir un cauce democrático» para modificar la nueva legislación laboral. Aunque «el cauce de la negociación es mejor», subrayó Toxo.

El secretario general de CC.OO. insistió en que «el Gobierno tiene en su mano lo que suceda a partir de ahora» y dijo que confía en que «estas movilizaciones muevan al Gobierno a tomar la decisión ya de convocar a las organizaciones sociales a la negociación que tenía que haber llevado a cabo antes del real decreto».

Por su parte, Méndez aseguró que con estas manifestaciones los sindicatos «no quieren confrontar, sino corregir» y que no deben, por tanto, tomarse como «un pulso» para medir el seguimiento que podría tener una eventual huelga general.

Toda la izquierda en la calle

Todas las manifestaciones celebradas ayer discurrieron pacíficamente y no se produjeron incidentes. La que contó con más asistentes fue, lógicamente, la de la capital de España. Los sindicatos dieron la habitual cifra de 500.000 personas, aunque la Policía rebajó la misma a 50.000. Lo que sí es cierto es que en esta ocasión hubo más gente que en las manifestaciones del 29-S (huelga general de 2010) y en la del Primero de Mayo de ese año. Seguramente, porque ayer salieron a las calles todos los grupos y organizaciones de la izquierda, como UGT, CC.OO. PSOE e IU. Sin embargo, fueron los seguidores de la CNT y del 15-M quienes corearon más gritos, como «viva la lucha de los trabajadores, sin liberados ni subvenciones» y «frente a los recortes, huelga general». Precisamente, un grupo del 15-M, concentrados en las inmediaciones de la Bolsa, sin mezclarse con el resto de manifestantes, silbaron y abuchearon a la nueva portavoz parlamentaria del PSOE, Soraya Rodríguez, cuando accedía a una posición destacada de la cabecera de la manifestación.

El exministro Valeriano

Detrás de ella estaban el ex ministro de Trabajo y afiliado a UGT, Valeriano Gómez, y Gaspar Zarrías, miembro de la nueva ejecutiva socialista. Minutos después de que comenzara la marcha, se incorporaron a la misma el ex presidente de la FEMP y ex alcalde de Getafe, Pedro Castro, y el coordinador federal de IU, Cayo Lara. También acudieron, y por separado, los portavoces de los grupos socialistas en el Ayuntamiento de Madrid, Jaime Lissavetzky, y de la comunidad, Tomás Gómez.

En Barcelona, la marcha también fue multitudinaria —400.000 personas según los sindicatos, 30.000 a criterio de la Consejería de Interior—, en una protesta que sirvió tanto para clamar contra la reforma laboral como contra los recortes emprendidos por la Generalitat de Cataluña. Los partidos de izquierda —PSC, ERC e ICV—, aunque separados y con pancarta propia, se sumaron a la marcha que tomó por completo el Paseo de Gracia.

Entre los manifestantes, una importante representación de funcionarios, a los que el Gobierno catalán acaba de comunicar una rebaja de sueldo del 3% para este año. También, en un lugar destacado, los trabajadores de Fercable, que presumen del dudoso honor de ser la primera empresa catalana que aprovecha la nueva reforma laboral para aplicar un ERE de extinción para los 97 trabajadores de su planta de Sant Vicenç dels Horts (Barcelona) sin necesidad de autorización administrativa ni mediación de la Generalitat, informa A. Gubern.