Un sillón para los buenos amigos

Zapatero recolocó a ex ministros, ex consejeros y altos cargos

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El relevo de los presidentes de las empresas públicas cuando hay un cambio de gobierno es algo habitual en nuestro país. Así sucedió, por ejemplo, cuando José María Aznar ganó por primera vez las elecciones en marzo de 1996. Curiosamente, fue el actual presidente del BBVA, Francisco González, el primer nombramiento del nuevo Gobierno del PP, que le asignó la presidencia de Argentaria, donde sustituyó en mayo de ese año a Francisco Luzón. Aznar tardó solo dos meses en poner «patas arriba» el sector público empresarial. En junio de 1996 colocó a Juan Villalonga en Telefónica, a Alfonso Cortina en Repsol, a Fernando Bécquer en el ICO, a César Alierta en Tabacalera y a Miguel Corsini en Renfe. Un mes antes, había designado a Mónica Ridruejo al frente de RTVE. A comienzos de 1997 el ex ministro de UCD, Rodolfo Martín Villa fue nombrado presidente de Endesa.

Zapatero hizo lo mismo cuando accedió a la presidencia del Gobierno en marzo de 2004 y, entre otros nombramientos, situó a Enrique Martínez Robles (secretario de Estado de Hacienda con Pedro Solbes) en la SEPI, a Luis Atienza (ministro de Agricultura con Felipe González) en REE, a Aurelio Martínez (candidato del PSPV-PSOE a la alcaldía de Valencia —perdió frente a Rita Barberá—) en el ICO, a Javier de Paz (ex secretario general de las Juventudes Socialistas) en Mercasa, a Juan Ramón García (ocupó altos cargos con Felipe González y Álvarez Areces en Asturias) en Hunosa, a José Salgueiro (ex consejero de Economía de la Junta de Andalucía) en Renfe, a Dimas Sañudo (miembro de la ejecutiva del PSE y muy próximo a Patxi López) en FEVE, a Carmen Caffarel en RTVE y dio el visto bueno al relevo de Cortina por Brufau en Repsol.

Entre tanto cambio ha habido casos curiosos, como el del mencionado Aurelio Martínez, que presidió el ICO entre 2004 y 2009, luego pasó a Navantia (2009-2011) y, desde hace unos meses, preside Loterías y Apuestas del Estado.