Razones por las que no es un rescate

Razones por las que no es un rescate

El rescate de un país implica que el BCE, la CE y el FMI tomen el control absoluto de la economía. Una línea de crédito a la banca es una ayuda financiera que impone condiciones a las entidades que la pidan

MADRID Actualizado:

La polémica generada sobre si la decisión adoptada por el Eurogrupo el sábado de dar una línea de crédito de hasta 100.000 millones de euros para la banca española es o no un rescate del país continúa. A pesar de que parezca una guerra perdida para el Gobierno de Mariano Rajoy, en la medida que casi toda la prensa ha resumido el asunto hablando de rescate hay numerosas diferencias sustanciales que distingan una línea de crédito circunscrita a la banca de un rescate del conjunto de la economía de un país, como ha sucedido en Grecia, Irlanda y Portugal. Estas son las siete principales diferencias.

1. No se pierde soberanía

La diferencia más importante entre un rescate al conjunto de la economía y una línea de crédito a la banca es la soberanía. Un rescate supone la pérdida todal de la soberanía, tanto económica como política, tal y como ha sucedido en los países que han sido objeto de un rescate. Por contra una línea de créditos no supone pérdida de un ápice de la capacidad decisoria de España.

2. Se tiene el control de la economía

Un país que es rescatado por las instituciones internacionales, como la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional, pasa a tener un control nulo sobre la economía del país. Las instituciones mandan al país en cuestión a la «troika», formada por representantes de la Comisión Europea, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Central Europeo, que pasa a tomar las riendas. Controlan cada euro que entra en las arcas del Estado así como cada euro que sale de ellas.

En el caso de Portugal, por ejemplo, la «troika» ejecutó una subida del IVA, redujo el sueldo a los funcionarios después de aumentarles la jornada laboral, recortó el número de festivos, redujo la indemnización por despido a 8 días por año trabajado y estableció nuevas tasas entre las que destaca el pago de 20 euros cada vez que se usan los servicios de urgencias de los hospitales públicos.

3. No se cambia la Constitución

El rescate del conjunto de un país puede implicar hasta cambios en la Constitución. En el caso de Grecia la mencionada «troika» obligó a cambiar la Constitución para que el pago de la deuda tuviera prioridad sobre cualquier otro gasto público. En los casos de Irlanda y Portugal no se ha llegado a ese extremo, entre otras razones porque su situación no era tan grave en términos de relación entre el nivel de deuda y el PIB que en el caso de Grecia. Ni que decir tiene que la línea de crédito a la banca española aprobada por el Eurogrupo no contempla en ningún momento la obligatoriedad de hacer cambios en la Constitución española.

4El país aprobará sus Presupuestos. Una operación de rescate de un país supone que la «troika» tiene que aprobar los Presupuestos Generales del Estado antes que el propio Gobierno y el Parlamento. En el caso de España, como no ha sido un rescate del país, no se producirá tal situación. De hecho el Gobierno trabaja ya en el boceto de los próximos Prespuestos Generales del Estado para 2013, sobre todo en materia de techo de gasto y de objetivos de reducción del déficit para lograr la ansiada meta de que se sitúe en el tope del 3% del PIB en 2013, como establece el Pacto Fiscal aprobado en marzo.

5. Los créditos no se darán por tramos

Hasta donde se conoce, la línea de créditos activada el sábado por la Unión Europea no tiene condicionalidad por tramos, es decir, no se liberará el dinero a medida que los bancos receptores vayan «haciendo los deberes». En los rescates de los países el dinero procedente de la UE y el FMI se va dando a medida que se van haciendo los «sacrificios».

6. Sólo afecta al 30% de la banca española.

Un rescate de un país es como un «tsunami», que afecta a todos y cada uno de sus ciudadanos y se percibe en cada esquina, normalmente en forma de recortes. En este caso lo que se ha producido es una ayuda financiera para el 30% de los bancos españoles que, según el FMI, es el que está dañado por su enorme exposición al «ladrillo». El propio FMI califica de robusta la situación del 70% restante.

7. Más fondos de los que pedía el FMI

El FMI no hace valoraciones de las necesidades de los países antes de que sean rescatados. En el caso de España valoró que parte de la banca necesitaba 40.000 millones, y la cantidad que se ha puesto a su disposición es de 100.000 millones para tranquilizar a los mercados.