Gas Natural firma en EE.UU. su mayor contrato de gas licuado

Pagará 880 millones al año por un suministro cercano al 15% del consumo español

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MADRID

Gas Natural Fenosa anunció ayer la firma de su mayor contrato de abastecimiento de gas licuado (el que se transporta en barco). Suscrito con la estadounidense Cheniere, la gasista recibirá un suministro equivalente al 15% del consumo total español o, lo que es lo mismo, 5.000 millones de metros cúbicos anuales durante un periodo inicial de 20 años. A cambio, la compañía presidida por Salvador Gabarró deberá desembolsar 1.200 millones de dólares cada año (880 millones de euros).

A diferencia de lo que sucede con el gas argelino, que actualmente representa el 30% del consumo total en España y está gestionado férreamente por la empresa estatal Sonatrach, Gas Natural no tendrá las manos atadas a la hora de comercializar su producto. El contrato le concede libertad total para elegir destino de distribución, lo que le permitirá extenderse en los mercados que hoy figuran entre sus objetivos (los que se sitúan a orillas del Atlántico y del Pacífico), una vez que concluya la ampliación del canal de Panamá.

«Cuando comience el aprovisionamiento, Cheniere se convertirá en uno de los principales suministradores de Gas Natural Fenosa, contribuyendo todavía más a la diversificación, flexibilidad y competitividad de su cartera de contratos de gas natural», explicó la organización en un comunicado. La compañía catalana prevé recibir la primera entrega a partir de 2017, procedente de la planta de licuefacción que la norteamericana está construyendo en Sabine Pass (Luisiana).

Un nuevo protagonista

El acuerdo, que Gas Natural calificó de «hito», llega en un periodo de fuertes cambios, tanto en las perspectivas del sector como en los conflictos con los proveedores que han marcado los resultados de la empresa durante los últimos años.

Por un lado, después de décadas de pruebas, EE.UU. ha abandonado su papel tradicional de país importador de gas natural para convertirse en exportador. El gas pizarra (o «shale gas» en inglés), que abunda sobre todo en la costa este del país norteamericano, ha revolucionado el mercado. La extracción de este hidrocarburo resultaba más cara, debido a que se encuentra a una mayor profundidad que el convencional. El problema se ha podido solventar gracias a los avances tecnológicos, que han reforzado la competitividad (antes nula) de estos proyectos. Incluso, España quiso apuntarse hace poco al carro de los nuevos suministradores al anunciar que Álava dispone de yacimientos suficientes de este tipo para satisfacer la demanda durante cinco años. Gas Natural se ha adelantado así a lo que en los próximos años puede convertirse una pauta: es la segunda empresa de todo el mundo que recurre al gas no convencional procedente de EE.UU.

Este movimiento le permitirá, además, aligerar la presión de uno de sus proveedores más problemáticos, Sonatrach, con el que llegó a un acuerdo el pasado mes de junio para pasar página respecto a todos los litigios sobre los contratos de suministro desde 2007 hasta 2011, que los argelinos consideraban abusivos. La pacificación del conflicto costó a la gasista barcelonesa 1.300 millones de euros. Con la puesta en marcha del nuevo gasoducto Medgaz (en el que Gas Natural no descarta participar), se prevé que el 45% del consumo de abastecimiento español dependerá de Argelia.