Montoro lleva a las Cortes un duro ajuste para «recuperar la confianza en España»
El maestro ya advertía sobre las dificultades que encontraría el Gobierno para acabar con el derroche - antonio mingote

Montoro lleva a las Cortes un duro ajuste para «recuperar la confianza en España»

Advierte a las autonomías que no aceptará «excusas ni pretextos» para incumplir el déficitLos inversores vuelven a castigar a España: el Ibex retrocede un 2,7% y la prima de riesgo supera los 360 puntos

MADRID Actualizado:

Ocho años después Cristóbal Montoro volvía ayer como ministro de Hacienda al Congreso de los Diputados a presentar los Presupuestos. Nada que ver con aquellas cuentas de 2004, el último año de la era Aznar, en las que por primera vez en democracia los números rojos desaparecían de los presupuestos estatales. Atrás quedaron las toneladas de folios en los que se plasmaban las cuentas del Estado y que se trasladaban en una furgoneta desde el Ministerio de Hacienda en la madrileña calle de Alcalá hasta el Parlamento en la cercana carrera de San Jerónimo. Ayer el ministro, flanqueado por sus tres secretarios de Estado —la de Presupuestos, Marta Fernández Currás; el de Hacienda, Miguel Ferre; y el de Administraciones Públicas, Antonio Beteta—, entregó al presidente del Congreso, Jesús Posadas, ya ni siquiera un «pen drive», como habían hecho los titulares de Hacienda de la era Zapatero en estos últimos años, sino un «código BIDE», una especie de código de barras que gracias a los lectores instalados en «smartphones» y otros dispositivos, servirá para acceder a la web en la que el Gobierno ha alojado los documentos relacionados con los Presupuestos Generales del Estado.

«Estos Presupuestos responden al gravísimo momento económico que atraviesa España y su principal objetivo es recuperar la confianza de nuestros socios europeos y de los inversores en la economía española», defendía Cristobal Montoro en la presentación de unas cuentas públicas que incluyen el mayor ajuste aprobado en un solo ejercicio en democracia: 27.300 millones de euros.

El ministro explicó que el principal problema que tiene España en estos momentos es su alto nivel de endeudamiento y la necesidad de financiar una deuda que, este año 2012, rozará ya el 80% del PIB, un nivel inferior aún a la media de la zona euro —87,7% en 2011—, y lejos del 120% de Italia, pero que crece a pasos agigantados y que genera mucha desconfianza en el resto del mundo.

Una desconfianza que la letra pequeña del presupuesto presentado ayer todavía no ha conseguido disipar. Los inversores volvían a castigar a la Bolsa española, cuyo principal indicador, el Ibex-35, se apuntaba la mayor caída entre los mercados de valores europeos, un 2,7%, situándose en mínimos del año. Y a la vez la prima de riesgo repuntaba y superaba los 360 puntos básicos.

Quizá las mayores dudas surgieron precisamente al conocer la cifra de deuda pública que crece el doble que el déficit, más de 10 puntos, desde el 68,5 al 79,8%.

Y pese al brutal ajuste de las cuentas estatales, con un recorte del gasto de más de 18.000 millones de euros, y un aumento de ingresos superior a los 12.000 millones, los inversores no se fían de que las autonomías cumplan su parte del trato.

Cristóbal Montoro trató ayer de zanjar las dudas que Bruselas ha planteado al respecto: «No aceptaremos excusas ni pretextos para incumplir el déficit por parte de ninguna autonomía», apuntó. Dejó claro, además, que el Gobierno central, con la ley de estabilidad presupuestaria en la mano, tiene los instrumentos necesarios para hacer cumplir los objetivos.

Según el programa que el Gobierno de Mariano Rajoy ha presentado en Bruselas, las autonomías, que el año pasado casi duplicaron su objetivo de déficit, tienen que reducirlo este año en unos 15.000 millones de euros, pero para ello cuentan con una importante ayuda estatal, y así se lo recordó ayer el ministro.

Plan de proveedores

Por un lado, el Gobierno ha puesto en marcha el plan de pagos para los proveedores, que es una de las causas del incremento de la deuda pública, que permitirá a los gobiernos autonómicos hacer frente al pago de sus deudas. Según explicó Montoro tres autonomías, País Vasco, Navarra y Galicia no se han acogido a este plan.

Además van a recibir unos 8.000 millones por la liquidación del sistema de financiación del año 2010, y la deuda que tienen con el Estado, por los anticipos a cuenta pagados de más, la devolverán en diez años, en lugar de cinco.

Eso sí, el Estado invertirá menos en las regiones y además se acabaron los privilegios en el reparto. «No somos rehenes de nadie», dijo Montoro al referirse a las cesiones que Zapatero hizo durante su mandato, que se incluyeron en varios estatutos, y que convirtieron presupuesto en un «sudoku», según palabras del exvicepresidente Solbes.