Italia agota el efecto de la cumbre y coloca su deuda a precio récord

Berlusconi despeja culpas y frena la euforia: «El euro no ha convencido a nadie como moneda»

F. P. M.
MADRID Actualizado:

La efervescencia con la que los mercados recibieron los acuerdos de los líderes europeos para apuntalar el euro comienza a agotarse. En el caso de Italia, la vida sigue igual (de mal) que antes del trabado y trabajado pacto. Su Tesoro colocó ayer 2.979 millones en bonos a 10 años, pero tuvo que ofrecer un interés superior al 6% por primera vez desde la creación del euro, una losa demasiado pesada para una país con una deuda que supera el 120% del PIB.

Italia se consolida como eslabón débil y gran candidato a estrenar el mecanismo del nuevo fondo de rescate que avalará hasta un 25% de las emisiones de los países castigados por los mercados. Roma paga la inconcreción del plan de ajuste de Berlusconi, difusa batería de promesas que no tomarán forma, según autoconcedida prórroga, hasta mediados de noviembre. Con la credibilidad de «Il Cavaliere» por los suelos, la prima italiana volvió ayer a despegar, elevándose hasta los 385 puntos básicos, prácticamente al mismo nivel que antes de la fumata blanca de la reunión comunitaria. Por si acaso, Berlusconi volvió ayer a lanzar balones fuera y a ganar amigos en Bruselas afirmando que lo que existe es «un ataque al euro, que no ha convencido a nadie como moneda» porque no está acompañada de una gobernanza económica unitaria ni cuenta con «una banca de referencia y de garantía».

La prima española también ofreció señales inquietantes y repuntó 20 puntos básicos respecto al jueves. El Ibex recogió ganancias y cerró con pérdidas del 0,50%. Mientras, crece el debate sobre el efecto de las medidas. Ayer Fitch concedía que son un «paso positivo», pero advertía de que su efectividad dependerá de cómo sean detalladas y aplicadas. Sobre el impacto la recapitalización bancaria, Salgado se salió del consenso de los analistas para asegurar que no supondrá «un estrangulamiento del crédito». Sin embargo, el secretario de Estado para la UE, Diego López Garrido, admitía que es una posibilidad «a corto plazo».