La UE desoye el apremio de EE.UU. para salvar a Grecia
Geithner y Juncker escenificaron ayer las divergencias entre EE.UU. y la UE

La UE desoye el apremio de EE.UU. para salvar a Grecia

Washington alerta de un «riesgo catastrófico», pero Bruselas rechaza su exigencia de ampliar el fondo de rescateObama se reunirá la próxima semana con varios líderes mundiales para analizar la crisis de deuda en Europa

ENVIADA ESPECIAL A WROCLAW (POLONIA) Actualizado:

ENVIADA ESPECIAL A WROCLAW (POLONIA)

La primera participación de un secretario del Tesoro de Estados Unidos en una reunión del Eurogrupo se recordará durante tiempo. Thimothy Geithner llegó a la reunión informal del consejo de ministros de Economía de la eurozona, que comenzó ayer en la ciudad polaca de Wroclaw, diciendo que Europa tiene que reforzar su fondo de rescate para conseguir acabar con la crisis de la deuda soberana dado el «riesgo catastrófico» existente.

La sugerencia, como era de esperar, cayó como un jarro de agua fría y el presidente del Eurogrupo, Jean-Claude Juncker, respondió en público unas horas después, visiblemente desairado, que «no es costumbre del Eurogupo debatir sobre cuestiones internas con personas ajenas al grupo».

La polémica, sin embargo, llegó a más porque algunos ministros europeos, como la titular de Finanzas austriaca, María Fekter, aseguró tras el encuentro que el ministro alemán de Finanzas, Wolfgang Schauble, rechazó la sugerencia norteamericana con el argumento de que él no podía pedir más esfuerzos a los contribuyentes alemanes, al tiempo que le insinuó a Geithner que una posible solución para que Estados Unidos salga de la crisis puede ser la instauración de una tasa a las transacciones financieras, propuesta que fue rechazada de plano por el representante americano.

Por el contrario, y de puertas afuera de la reunión, todos los presentes mostraron la mejor de las disposiciones para cooperar en resolver la crisis económica. El representante del Tesoro americano intentó quitar hierro al asunto asegurando que «no estamos en una posición particularmente fuerte como para dar consejos a nadie», al tiempo que añadió que «nuestros políticos son terribles, quizás incluso peor que los que hay en Europa».

En estos antecedentes se enmarca el encuentro que mantendrán en Nueva York la próxima semana el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, con varios líderes mundiales, entre ellos Sarkozy y Cameron, para analizar la crisis de la deuda soberana, según anunció ayer la Casa Blanca, en el marco de la Asamblea Anual de Naciones Unidas.

Discrepancias trasatlánticas al margen, lo que quedó meridianamente claro en la reunión de ayer del Eurogrupo es que, como pronto, hasta octubre no se reunirán las condiciones para que Grecia pueda recibir los 8.000 millones de euros, pertenecientes al primer rescate, que le permitan evitar la quiebra. Juncker explicó que hasta ahora solo cinco países han ratificado su aportación al siguiente tramo del préstamo así como su participación en el segundo rescate. Se trata de España, Francia, Italia, Bélgica y Luxemburgo. Sobre el resto de países que faltan, el representante del Eurogrupo explicó que se prevé que se vayan produciendo paulatinamente de aquí a octubre, aunque en el caso de Austria y Eslovaquia podría haber algún retraso.

En cuanto a Finlandia, y en contra de lo que se esperaba, ayer tampoco se logró desatascar la condición impuesta de que el 20% de su aportación al segundo rescate griego tenga la contrapartida de los correspondientes avales. La ministra finlandesa de Economía, Jutta Urpilainen, aseguró que «aún no hay una solución en la demanda de garantías para que Finlandia participe en el segundo rescate de Grecia».

La confirmación de que por lo pronto hasta octubre no llegarán nuevos fondos a Grecia supone, de manera empírica, la constatación de que la eurozona sigue encontrando enormes obstáculos para resolver la crisis helena a pesar de que se desató en mayo de 2010. Para muestra de lo confusa que es la situación, el comisario de Asuntos Económicos, Olli Rehn, explicó que la troika formada por el BCE, el FMI y la CE, que es la encargada de verificar si Atenas está cumpliendo con los ajustes de gasto y las reformas comprometidos, no tiene fecha fija para volver a la capital griega. Este hecho es fruto de la salida precipitada de la troika a principios de septiembre de Atenas tras los reiterados incumplimientos de lo pactado, de modo que no regresarán hasta que no acaben su trabajo técnico.