El desacuerdo sobre la banca obliga a aplazar la cumbre de la UE

Eslovaquia se convierte en el nuevo escollo para aprobar el fondo de rescate

BRUSELAS, ATENAS Actualizado:

La reunión de Merkel y Sarkozy ha confirmado las dificultades que tienen que ser superadas antes de lograr una fórmula para la refinanciación del sector bancario. De hecho, los rumores que empezaron a filtrarse ayer por la mañana se confirmaron a mediodía con el anuncio del aplazamiento de la cumbre prevista para el lunes. Los jefes de Estado y de Gobierno no se reunirán hasta el domingo 23 de octubre.

La comunicación del presidente del Consejo, Herman Van Rompuy, dice solamente que el aplazamiento ha sido acordado a instancias suyas, pero fuentes europeas lo atribuyen a la falta de un acuerdo entre Francia y Alemania a propósito de la refinanciación de la banca. París quiere una operación general de apoyo a la banca —un «manguerazo»— para disimular mejor sus propias debilidades y eludir el castigo de las agencias, mientras que Alemania apuesta por una operación gestionada por las autoridades nacionales y centrada en los bancos con mayores dificultades, aunque ello los ponga al descubierto.

Fisuras en el BCE

Curiosamente, el nuevo representante alemán en la junta del BCE, Jörg Asmussen, se mostró más partidario de la posición francesa que de la alemana en su primera comparecencia ente el Parlamento Europeo. Según Asmussen, la recapitalización «debe llevarse a cabo simultáneamente en todos los bancos sistémicos de la UE a 27 (y no solo la zona euro) para evitar que algunas entidades sean estigmatizadas». Sin embargo, las fisuras en el regulador son evidentes. Su vicepresidente, Vítor Constâncio, reclamó que se pongan en marcha los acuerdos del segundo rescate griego, pero no para recapitalizar bancos, si no para avalar las emisiones de países como Italia y España.

En todo caso, el informe del Comité de Basilea y el Consejo de Estabilidad Financiera, que guiará la actuación del G20 sobre la reforma bancaria, ha concluido que los beneficios de exigir más niveles de capitalización a las 30 entidades sistémicas superan ampliamente al coste de aplicar esa medida. En concreto, para un marco de entre cuatro a ocho años, calculan unos costes nunca superiores al 0,1% del PIB.

Al margen de la banca, las dificultades del Gobierno de Eslovaquia para la ratificación del acuerdo sobre el Fondo Europeo de Estabilidad Financiera también pueden haber influido en la decisión de aplazar la cumbre. Un partido minoritario de la coalición en el gobierno se reafirmó ayer en su posición contraria, lo que obligaría a la primera ministra Iveta Radikova a pedir el apoyo de la oposición, lo que a su vez podría desembocar en la ruptura de la coalición y la caída del Gobierno.

Los técnicos de la «troika» también siguen dando largas a Atenas, a pesar de que el ministro de Finanzas, Evangelos Venizelos, dijo ayer que sólo quedan «detalles técnicos». Con todo, los problemas se acumulan en Atenas. Ayer se supo que el pequeño banco Proton se convertirá en la primera entidad griego rescatada (y de hecho nacionalizada) por el nuevo Fondo de Estabilización Financiera de Grecia, dotado con 10.000 millones.