La Caixa renace como banco cotizado

La nueva entidad se llamará CaixaBank, mantendrá la obra social y contará con un «core capital» del 10,9%

MADRID Actualizado:

Cuando el 5 de abril de 1904 el abogado catalán Francesc Moragas Barret fundó La Caja de Pensiones para la Vejez y de Ahorros de Cataluña y Baleares, La Caixa, probablemente no llegara a imaginar el decisivo papel que más de un siglo después iba a desempeñar la entidad para el conjunto del sistema financiero español. Cómo ya adelantó ABC el pasado sábado, la caja que preside Isidro Fainé ha anunciado la bancarización de su negocio financiero y el nacimiento de Caixabank, la nueva cotizada del grupo que toma el relevo de Criteria. Un hito histórico para la caja —que logra mantener su naturaleza jurídica— y, además, el punto de partida hacia un nuevo camino financiero que, no obstante, pocas cajas españolas podrán seguir.

La nueva estructura de la entidad se construye a través de un canje de activos en virtud del cual La Caixa cederá su negocio a Criteria (desde ahora Caixabank, con un valor contable 20.600 millones), a cambio de una parte de la cartera industrial del «holding» y de acciones de nueva emisión por un importe total estimado de 2.000 millones. La Caixa tendrá el 81,1% de Caixabank, mientras el 18,5% quedará en manos de los actuales accionistas minoritarios de Criteria. De este modo, CaixaBank agrupará el negocio bancario de La Caixa, el asegurador y las participaciones en bancos internacionales, así como los paquetes accionariales de Telefónica y Repsol (de cara a una futura venta).

El brazo industrial se traspasará a una entidad de nueva creación (100% propiedad de La Caixa y con un valor contable de 10.100 millones) que aglutinará las participaciones de Gas Natural, Agbar, Abertis y Port Aventura, así como las de Colonial, Metrovacesa y otros activos inmobiliarios.

Esquiva Basilea III

Tras este proceso de reconversión, CaixaBank nacerá con una salud de hierro y con todos los atributos necesarios para conquistar a los inversores. Tendrá una red de 5.409 oficinas, un ratio de mora del 3,71%, una cobertura del 70% y un «core capital» del 10,9%, después de realizar una emisión de bonos convertibles por valor de 1.500 millones. El nivel de capital es, de hecho, el más elevado entre los grandes grupos bancarios cotizados españoles. Además, el negocio bancario que se aportará a CaixaBank se someterá a un filtro, de tal forma que no incluirá la participación de La Caixa en Servihabitat ni otros negocios inmobiliarios, que se englobarán en la nueva entidad. De esta forma, CaixaBank consigue echar a andar sin ningún inmueble adjudicado. Haciendo una simulación financiera, el beneficio neto de CaixaBank en los primeros nueve meses de 2010 hubiera sido de 1.192 millones y entraría en el «top ten» de bancos de la Eurozona por capitalización bursátil. Como remate de la operación y, resultado de la reestructuración, La Caixa logra esquivar la penalización de Basilea III a la banca con participaciones industriales.

Al finalizar un consejo que se alargó durante varias horas en la tarde de ayer, la cúpula de La Caixa (que se replicará en Caixabank) mostró su satisfacción por el proyecto. Según Fainé, «la reorganización es un hito en la historia centenaria de nuestra entidad. Estoy convencido de que hemos escogido la opción que mejor se adapta a los nuevos retos del entorno financiero internacional, y a la historia, valores y visión de nuestra institución, que preserva íntegramente su personalidad como caja», afirmó.

Por su parte, Juan María Nin, director general de La Caixa, destacó que la reorganización ofrece «vías de acceso al capital para aprovechar oportunidades de crecimiento orgánico e inorgánico que puedan producirse en los próximos años».