Alierta realiza una reordenación histórica de Telefónica

MADRID Actualizado:

Cambio de rumbo en Telefónica. Su expansión global en los últimos años se ha traducido en una nueva realidad: Iberoamérica representa ya el 43% de los ingresos del grupo, frente al 25% que aportan Reino Unido, Irlanda, Alemania, República Checa y Eslovaquia y el 31% de España. Internet impone también nuevos retos. Y César Alierta ha respondido con una remodelación profunda del organigrama y dirección de la primera compañía del país. La nueva Telefónica quedará estructurada en cuatro divisiones: Latinoamérica, Europa —en la que se integrará la filial española—, y las nuevas Telefónica Digital y Recursos Globales, según informó ayer la compañía a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).

Desde la propia compañía aseguran que se trata de la reestructuración más importante desde que Alierta llegó a la presidencia, en 2000, y quizá la más significativa desde su privatización a finales de los años 90. Prueba de ello es que la división española, tal y como aprobó ayer el consejo de administración de la operadora, desaparece del organigrama —hasta ahora dividido en las unidades España, Europa y Latinoamérica— y pasa a integrarse en la matriz europea.

La sede de Telefónica Europa se trasladará de Londres a Madrid y al frente estará José María Álvarez-Pallete, hasta ahora encargado de la unidad de negocio iberoamericana. Su sustituto en la división americana será Santiago Fernández Valbuena, responsable de finanzas.

Nueva gran sede en la City

Esta simplificación de la organización geográfica de la compañía se ha diseñado, según la propia Telefónica, «en función de las diferentes etapas de desarrollo de los mercados». O lo que es lo mismo: la compañía considera que el mercado europeo ya está maduro e Iberoamérica, sobre todo Brasil, está aún en pleno desarrollo y se antoja el gran motor del grupo.

La otra gran apuesta de Telefónica será internet y todos los servicios ligados a la Red. Alierta ha impulsado la creación de la división Telefónica Digital, que se encargará de explotar el mercado digital en negocios como el vídeo y el entretenimiento, la publicidad, la banca y la sanidad «online» y el «cloud computing» —almacenamiento y acceso a datos, programas y servicios disponibles en la propia Red—, entre otros.

Esta nueva unidad de negocio tendrá sede en Londres —además de delegaciones en Madrid, San Paulo (Brasil) y Silicon Valley (EE.UU.)— y nacerá con 2.500 trabajadores procedentes de sociedades propiedad de Telefónica que ya se dedican al mundo digital: Terra, Tuenti, Jajah, Telefónica I+D y Media Networks, entre otras. Al frente de la división se situará Mathew Key, ahora responsable de Telefónica Europa.

Además, la compañía ha anunciado la creación de la división Recursos Globales, que se encargará de integrar y poner en común los departamentos de recursos humanos, compras y servicios de soporte, entre otros, de la empresa a escala global, buscando mejorar su eficiencia. Al frente estará Guillermo Ansaldo, por ahora presidente de Telefónica España.

La reorganización de la alta dirección de Telefónica es tal que solo César Alierta, Julio Linares (consejero delegado), Luis Abril (secretario general técnico) y Ramiro Sánchez de Lerín (secretario general jurídico) mantienen su actual puesto. Esta nueva organización girará en torno a un comité ejecutivo compuesto por nuevo miembros, que contará con el apoyo de un comité de transformación al que se unirán los principales directivos del grupo.

Tanto la reordenación territorial como los cambios en la alta dirección del grupo, impulsados por el propio Alierta, pretenden, según la operadora, «agilizar la toma de decisiones y equilibrar y simplificar la organización». Telefónica explicó ayer este golpe de timón como una forma de «consolidar a la operadora como una compañía global, líder en el entorno digital» y como una forma de afrontar el medio y largo plazo. «Esta es una industria que no cambia todos los días», justificaron a este diario desde Telefónica, que espera que ese nuevo esquema le sirva, al menos, para los próximos diez años.

En otro orden de cosas, Julio Linares, consejero delegado, defendió ayer durante el XXV Encuentro de Telecomunicaciones en Santander la solidez de la compañía frente a la rebaja de «rating» que hizo Standard & Poor's a la compañía el pasado mes.