Nueva guerra de precios entre las tabacaleras
josé maría barroso

Nueva guerra de precios entre las tabacaleras

Como ya ocurrió en el invierno de 2006, las tabacaleras empiezan un nuevo enfrentamiento de precios en la que los estanqueros pueden resultar los más perjudicados

MADRID Actualizado: Guardar
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Si Napoleón estuviera vivo disfrutaría como un niño viendo los envites que de tiempo en tiempo se dan entre las tabacaleras. La última fue la brutal batalla de 2006 cuando algunas cajetillas, como la de L&M, llegaron a costar 1,75 euros. Cinco años después, arranca un nuevo enfrentamiento.

El primer señuelo lo lanzó la British American Tobacco (BAT) el pasado 30 de abril cuando subió en 10 céntimos los precios de las cajetillas de Lucky Strike y Pall Mall. La intención, como ellos mismos confirmaron, era hacerle un guiño al gobierno para “trabajar en favor de la sostenibilidad de todos los intereses del sector (Gobierno, agricultores, estanqueros, distribuidores y empresas tabacaleras entre otros)”. El 10 de mayo Altadis-Imperial Tobacco decidió seguir a BAT y subió 10 céntimos el precio de sus marcas más relevantes Fortuna y Nobel hasta los 3,85 euros. Con este movimiento la estrategia de BAT cobraba buena forma.

Pero en el día de ayer la tercera tabacalera en discordia, Phillip Morris, lanzó sobre el terreno una nueva provocación al bajar en cinco céntimos la cajetilla de L&M hasta los 3,60 euros y situarla de esta forma en el segmento del “low-cost” para competir con Pall Mall (BAT) y JPS (Altadis). Además aprovechó para mantener el valor de sus marcas premium como Malboro y subir en cinco céntimos la de Chesterfield, hasta los 3,85 euros.

Veinticuatro horas después Aldatis-Imperial Tobacco apretó el gatillo y dio marcha atrás a la subida de hace diez días. La batalla había comenzado. Horas más tarde BAT envió un comunicado en el que Juan José Marco, director de Asuntos Corporativos, dice, se ven obligados a “volver a los diferenciales de precios entre marcas que existían antes de la subida del pasado 30 de abril” y auguró que “ahora se avecinan más reacciones”.

Esta guerra de precios entre las tabacaleras afecta principalmente a dos actores. El primero es el Gobierno, que con las bajadas ve afectada su recaudación por impuestos, así que cualquier movimiento, al alza o la baja debe verse desde ese prisma. Si la BAT le había hecho un guiño para que se replanteara la política de los impuestos especiales al tabaco, Phillip Morris ha decidido echarle fuego al asunto en protesta a la subida del pasado 3 de diciembre. Dos formas distintas de hacer las cosas pero que buscan el mismo objetivo: la bajada de los impuestos del tabaco.

Los estanqueros, la segunda víctima

La segunda víctima son los estanqueros, que ya han solicitado una reunión con la ministra de Economía, Elena Salgado, para que se haga un alto al fuego, ya que, dicen, “las mayores víctimas son los estancos y, sobre todo, Hacienda”. Mario Espejo, presidente de la Union de Asociaciones de Estanqueros de España, ha confirmado que propondrán una reforma de la estructura fiscal para que “si alguien quiere jugar con los precios, le salga caro”.

Desde la organización atribuyen este nuevo choque a la caída de las ventas de cigarrillos, a la subida de precios - consecuencia del alza de impuestos de diciembre - y a la entrada en vigor de la Ley Antitabaco. Además aseguran estar preocupados por el contrabando y tráfico ilegal por el que según el informe “La amenaza del crimen organizado 2011”, que elabora Europol, los Estados miembros de la UE dejan de ingresar 10.000 millones de euros.

En las guerras siempre hay vencidos, nunca empates. En la del 2006 las finanzas de Altadis sufrieron heridas irreparables que finalmente propiciaron la opa que la llevaron a las manos de Imperial Tobacco.