Zapatero y La Caixa abren las puertas de Repsol YPF, Gas Natural y Fenosa a Lukoil

El Gobierno autorizará la operación si el gigante ruso se compromete a no tomar el control del grupo español

JAVIER GONZÁLEZ NAVARRO | MADRID
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La petrolera privada rusa Lukoil, la segunda más grande del mundo por reservas, podría convertirse en uno de los principales actores del sector energético español si fructifican las negociaciones que mantiene desde hace varias semanas con Sacyr, Criteria (La Caixa), los bancos que prestaron 5.175 millones al grupo que preside Luis del Rivero para comprar un 20% de Repsol YPF, y el propio equipo de esta petrolera.

El objetivo del gigante ruso es alcanzar el 29,9% de la petrolera española. Para ello, compraría la participación del 20% de Sacyr, el 6,1% de Repinves (La Caixa y Caixa Catalunya) y el 2% de Mutua Madrileña. Al día de hoy, ese 29,9% le costaría a Lukoil casi 5.000 millones de euros.

La entrada del grupo ruso en Repsol YPF, que cuenta con una oficina comercial en Moscú desde hace dos años, le daría una posición de privilegio en el mercado energético nacional, ya que la petrolera posee el 30,8% de Gas Natural y ésta está en proceso de fusión con Unión Fenosa.

La operación contaría con el beneplácito de La Caixa, histórico accionista de referencia de la petrolera y, lo que es más importante, del Ejecutivo de Rodríguez Zapatero, quien dijo ayer que «el Gobierno entiende que es bueno que Repsol YPF tenga bandera española y el Gobierno ha de ser respetuoso con los intereses de la compañía y con las posibles negociaciones para la incorporación de otros socios».

Y por si había alguna duda, Zapatero añadió que «cuando salió a debate lo de Gazprom, dije que no había nada, y cuando sale ahora Lukoil, digo que precisemos que es una compañía privada cuyo principal accionista es una compañía norteamericana» (en alusión a ConocoPhillips, que tiene un 20%).

El ministro de Industria, Miguel Sebastián, declaró en Alicante que Repsol YPF es «una empresa estratégica, tanto directamente como indirectamente por su participación en Gas Natural, para el suministro de energía en España». Por ello, insistió, el Gobierno «va a hacer todo lo posible para que siga siendo española y lo va a seguir siendo».

El Gobierno, dividido

Según ha podido saber este periódico, la entrada de Lukoil en Repsol YPF ha dividido al Gobierno: unos, contrarios a que otra de las joyas de la industria española pase a manos extranjeras y, otros, partidarios de que Del Rivero venda su participación al mejor postor para evitar su naufragio financiero.

Al final, parece que el Ejecutivo optará por una solución que satisfará a todos: exigirá a Lukoil que no pueda asumir el control de Repsol YPF aunque llegue a ser su primer accionista. Así, Brufau se mantendría en la presidencia de la petrolera y en su consejo entrarían, como máximo, cuatro consejeros del grupo ruso. En este punto no hay que olvidar que la petrolera tiene limitados al 10% los derechos de voto de cualquier accionista. Por lo tanto, Lukoil sólo podría ejercer sus derechos por un 10% aunque llegara a tener el 29,9%.

Presiones en Sacyr

Si en el Gobierno hay división de opiniones, lo que existe en el seno de Sacyr son fortísimas presiones de dos de sus principales accionistas, Abelló y Carceller, a Del Rivero para que venda «a cualquier precio» el 20% de la petrolera, que les costó 6.525 millones de euros y ahora vale 3.320 millones. Según ha podido saber este periódico, Abelló y Carceller han pedido al presidente de Criteria, Ricardo Fornesa, su apoyo para que Lukoil entre en Repsol comprando la participación de Sacyr, que ayer subió un 13% en Bolsa.

Los bancos aprietan

Esta situación ha puesto en un brete a Del Rivero que, acuciado por los bancos -encabezados por el Santander- que le facilitaron el crédito de 5.175 millones de euros y la caída bursátil de la petrolera, está «entre la espada y la pared», ya que su intención era vender ese 20% a un grupo financiero o industrial español para no complicarle la vida al Gobierno.

Sacyr compró las «repsoles» a un precio medio de 26,71 euros a finales de 2006, títulos que ayer cerraron a 13,6 euros. En las negociaciones que Del Rivero ha mantenido con una petrolera china, otra del golfo Pérsico y Lukoil, pide 27 euros por acción. Mientras, cada vez que la cotización de Repsol YPF baja de 12 euros, Sacyr debe entregar en prenda activos. Y a partir del 27 de diciembre, si caen por debajo de los 14 euros, tendrá que poner valores cotizados o dinero en efectivo adicional. Una de las garantías del crédito de Sacyr es su propia filial Testa.