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ACS y Atlantia miden fuerzas ante la gran guerra de opas por Abertis

La clave está en los apoyos que unos y otros encuentren entre los consejeros de la compañía de infraestructuras. La respuesta, en poco más de una semana

MadridActualizado:

Las cifras de las grandes magnitudes de la economía son irrefutablemente las que constatan la recuperación –o todo lo contrario– de la actividad económica de un país. Ahora bien, para los expertos de la cuestión, hay otros muchos termómetros –cifras de menor renombre– que igualmente ayudan a verificar si una economía empieza a ver la luz al final del túnel o si se avecinan nubarrones. Pero incluso se puede ir más allá, porque los hechos históricos que se repiten cíclicamente en el tiempo pueden también dan pistas sobre el devenir económico. Pues bien, precisamente tras esta reflexión me da en la nariz que estamos a punto de asistir a una situación similar a la vivida allá por la primera década de los 2000 cuando España pasaba por un momento dulce que aprovecharon las grandes empresas para lanzarse a hacer ofertas sobre compañías que les permitiesen ampliar mercado y miras. Gracias... a las opas (ofertas públicas de adquisición de acciones).

El país comenzó entonces a tener conocimiento de lo que podría significar para su bienestar la existencia de las operaciones corporativas. Así, la primera batalla de opas tuvo lugar en marzo de 2000 –¡hasta siete hubo!–, cuando Fenosa anunció su fusión con Hidrocantábrico. El Gobierno de turno –del PP, con José María Aznar al frente– bloqueó la operación tras la negativa de Competencia, que alegaba que la fusión suponía una reducción del número de competidores. En septiembre de 2000, fue Endesa la que planteaba una fusión con Iberdrola, lo que provocó que Repsol-YPF contraatacara amagando con una opa de su filial, Gas Natural, sobre Iberdrola. Al final, todo quedó en agua de borrajas, hasta 2003. Entonces fue Gas Natural quien lanzó una opa hostil sobre Iberdrola. La Comisión Nacional de la Energía rechazó la operación y la amenaza se diluyó. Eso sí, todo quedaba, digamos, en casa.

Ya en 2005, la historia, que se antoja puñetera, y con la economía española como ejemplo de milagro de prosperidad, nos regalaba una nueva batalla en idéntico sector. En esta ocasión, con Endesa como objeto de deseo. Una guerra similar pero con una variante. Entraban en escena jugadores... foráneos. Uno de ellos, por cierto, se llevó finalmente el gato al agua, con permiso del Ejecutivo de entonces: el socialista de José Luis Rodríguez Zapatero. En septiembre de 2005, Gas Natural lanzaba una opa sobre Endesa a 21,30 euros por acción, que tuvo su respuesta en febrero de 2006, cuando el grupo energético alemán E.ON decidía entrar en la pugna tras presentar una opa competidora a 27,50 euros por título. Una lucha que no quedaba ahí, porque meses después la constructora españaola Acciona decidía comprar de un 10% de Endesa, lo que aceleró que E.ON elevara su oferta a 35 euros por acción tan solo un día después.

Después entre medias, muchos tiras y aflojas de unos y otros, retiradas y nuevas ofertas y la bomba final: la aparición del protagonista ganador: la estatal italiana Enel, que tras un breve matrimonio con Acciona (su compañero de viaje hasta su divorcio en febrero de 2009) se quedó con la española... hasta hoy, y veremos. Por cierto, ¡menudo negocio hizo España con los italianos! Buen ejemplo histórico pues del que ahora el actual Gobierno sí ha tomado nota...

Y ¡vaya que sí! Hoy, con la economía de nuevo en recuperación tras un largo periodo de crisis mundial, se avecina (esa es mi percepción) una nueva batalla de opas para lo que la experiencia está siendo un grado. El protagonista principal: Abertis, acompañado en la función por, hasta ahora, el único novio que le ha lanzado oficialmente el lazo –la italiana Atlantia–, pero, ahora, con rival español, ACS (tras descartar el propio Ejecutivo a AENA).

El caso es que tres meses después de que la Comisión Nacional del Mercado de Valores admitiera a trámite el folleto de la italiana –lanzó su opa en mayo de este año–, el organismo regulador sigue sin dar el visto bueno a la oferta. Oficialmente, se está estudiando a fondo la documentación requerida. Extraoficialmente, Abertis debe seguir siendo española. ¿Cómo vamos a perder otro «campeón nacional» y de nuevo con italianos de receptores finales? Nanai.

Gobierno y «allegados» se pusieron manos a la obra. ¿Objetivo? Abertis española sí o sí. Por ello, parece que la decisión del regulador se ha alargado en el tiempo (todo el verano trabajando en el folleto de Atlantia, sin prisas pero sin pausas) para que mientras tanto Florentino Pérez y su equipo buscasen apoyo financiero para poder lanzar una oferta competitiva. Y en esas están después de un «road show» veraniego de absoluto frenesí, sobre todo internacional. Su propuesta verá la luz en breve. De hecho, estos días atrás parece que ha pasado el visto bueno del Ejecutivo y de Sebastián Albella, presidente de la CNMV. Por tanto, conseguido un pool financiero de fondos de inversiones, de pensiones y quizá, hasta de soberanos (asociación conjunta que dicen que podría liderar el grupo australiano Macquarie), ACS está prepara para plantar cara a los italianos, superando los 16.300 millones de su opa, y cuya contraprestación cuenta con una parte en metálico y otra en forma de canje de acciones: 16,5 euros por acción con la opción de canjear títulos de Abertis por acciones de Atlantia.

ACS tendrá que superar la oferta: ¿A través de su filial alemana, Hochtief? ¿17.000 millones de euros, más de 17 euros por acción, incluso 18, y un retorno del 20% del negocio? Si fuera así, Atlantia debería mejorar la suya. Ahora que algunos implicados... firmaban la de la constructora ya mismo, si bien la clave está en los apoyos que unos y otros encuentren entre los consejeros de la compañía de infraestructuras. Algo que saben en la presidencia de ambos candidatos, calibrando ya respaldos que se adhieran a su causa. ¿La respuesta? Me chivan, si todo va bien, en diez días (mínimo, una semana).