AP  Wolfowitz, el pasado día 15, tras la reunión conjunta del FMI y el Banco Mundial
AP Wolfowitz, el pasado día 15, tras la reunión conjunta del FMI y el Banco Mundial

Wolfowitz también colocó a su novia en el Pentágono como asesora de Irak

Dentro de la cada vez más complicada situación de Paul Wolfowitz como cuestionado presidente del Banco Mundial, el consejo ejecutivo de la institución financiera con sede en Washington ha solicitado

PEDRO RODRÍGUEZ. CORRESPONSAL WASHINGTON.
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Dentro de la cada vez más complicada situación de Paul Wolfowitz como cuestionado presidente del Banco Mundial, el consejo ejecutivo de la institución financiera con sede en Washington ha solicitado la creación de un grupo especial dedicado a investigar «de forma inmediata» toda una serie de cuestiones no aclaradas sobre la conducta del «ex número dos» del Pentágono con respecto al trato de favor recibido por su compañera sentimental, Shaha Ali Riza. Una funcionaria del Banco Mundial transferida hace dos años al Departamento de Estado supuestamente para evitar un conflicto de intereses pero recompensada con un excepcional paquete de ascensos y subidas salariales.

Junto a estas pesquisas adicionales y la falta de un espaldarazo político a su gestión durante la reciente cumbre de primavera del Banco Mundial y del FMI, las peticiones de dimisión como salida más adecuada a esta crisis se están multiplicando frente al empeño de Paul Wolfowitz de permanecer en el puesto para el que fue designado por la Administración Bush. Al coro creciente de altos funcionarios y empleados del Banco que piden la salida de Wolfowitz, esta semana se ha sumado su director gerente, Graeme Wheeler.

Cambios cosméticos

En su delicada situación, Paul Wolfowitz se ha limitado a indicar que «da la bienvenida a la decisión del consejo ejecutivo para avanzar y resolver esta cuestión muy importante», declarándose deseoso de cumplir con las recomendaciones que sean dictadas. Ante la plana mayor del Banco, Wolfowitz también se habría comprometido a realizar cambios en su estilo de administración. Pero para sus críticos, la credibilidad en juego del Banco Mundial requiere algo más que cambios cosméticos.

Para hacer frente a este pulso sobre la presidencia del Banco Mundial, plagado de filtraciones a la prensa, Wolfowitz contaría con un respaldo cada vez más menguado entre los mánagers regionales de la institución encargada de luchar contra la pobreza en el Tercer Mundo. Iberoamericanos, europeos y la mayoría de asiáticos insisten en un nuevo presidente, mientras que Estados Unidos, Japón y algunos representantes de Oriente Medio y África respaldan todavía a Wolfowitz.

Complicando todavía un poco más la cuestión, el New York Times informaba ayer que durante su gestión como «número dos» del Pentágono, Wolfowitz también recomendó personalmente que su novia, ciudadana británica de origen libio, fuera contratada en 2003 como asesora para la transición democrática de Irak, a través de la compañía Science Applications. La inspección interna del Departamento de Defensa no habría apreciado indicios cuestionables porque la privilegiada funcionaria tenía la experiencia necesaria para aconsejar sobre cuestiones relacionadas con la mujer en países islámicos.

Esta semana, la Casa Blanca ha vuelto a reiterar su confianza en el antiguo lugarteniente de Donald Rumsfeld, pero indicando también que el consejo ejecutivo del Banco Mundial debe realizar su trabajo. Lo cual ha inspirado en Washington toda clase de quinielas para un eventual relevo. Estas especulaciones plantean incluso la remota posibilidad de que por primera vez en su historia, las riendas de esa institución financiera creada al final de la II Guerra Mundial no permanezcan en manos de un ciudadano de Estados Unidos. Se mencionan nombres alternativos, como el del ex ministro afgano de finanzas, Ashraf Ghani.