Nueva sede de Caixabank, en Valencia
Nueva sede de Caixabank, en Valencia - REUTERS

Valencia vuelve a ser plaza financiera tras el fiasco de sus cajas

Cataluña se queda sin entidades con sede allí pese a los intentos del nacionalismo de crear un gran banco catalán

MadridActualizado:

La burbuja inmobiliaria, los excesos empresariales y buena parte de los casos de corrupción que asolaron la Comunidad Valenciana en los años de bonanza no se explican sin el soporte de un potente sistema financiero propio: Bancaja, la Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM) y Banco de Valencia, cuyos antiguos gestores responden a día de hoy ante la Justicia. La crisis se llevó por delante las tres entidades y dejó a la región sin banca autóctona. Hoy, gracias a la recuperación de Bankia primero, y a la espantada provocada por el desafío secesionista entre los bancos catalanes, Valencia vuelve a ser plaza financiera de primer orden.

Solo cuatro días después del referendo ilegal del 1-O, Banco Sabadell decidió trasladar su sede social de Sabadell a Alicante, donde tenía su cuartel general la CAM, que absorbió en 2011 tras ser intervenida. Al día siguiente, y gracias a un decreto exprés aprobado por el Gobierno para facilitarle el cambio, Caixabank mudó su domicilio a Valencia, donde tenía su base Banco de Valencia, entidad que digirió en 2011.

Junto con Bankia, que mantiene su sede en Valencia, tres de los cinco primeros grupos financieros del país tienen ya su sede social en esta autonomía. Santander sigue en la capital cántabra y BBVA en Bilbao.

Cierto es que son decisiones muy simbólicas y que los centros corporativos y directivos de Caixabank y el Sabadell siguen en Cataluña. Ahora bien, el traslado de ambas no es temporal, y a la larga se prevé que los dos acaben diversificando algunas tareas y por tanto la Comunidad Valenciana y otras plazas financieras donde están presentes acaben albergando algunas tareas. Además, es de prever una mayor sensibilidad hacia el empresariado, la industria y la Administración de esta región.

La elección de Alicante y Valencia responde a criterios de infraestructura propia disponible y culturales, pero también evita a Caixabank y el Sabadell irse a Madrid, un titular mucho más difícil de presentar a la clientela más catalanista.

El renovado peso de la Comunidad Valenciana como plaza financiera esconde eso sí un fracaso. Una de las obsesiones de los sucesivos gobiernos nacionalistas de CiU fue crear un gran banco catalán. A diferencia del éxito de una banca vasca que floreció al calor de la industria, se gestionó con criterios profesionales y creó una auténtica escuela de banqueros, Cataluña fue cosechando fracaso tras fracaso siempre que aparecía el sello de la Generalitat.

Al caso Banca Catalana, primer escándalo judicial del clan Pujol, le siguió la ruinosa gestión de una decena de pequeñas y medianas cajas. Desde 2009 han desaparecido las cajas Sabadell, Terrasa, Manlleu, Catalunya, Tarragona, Manresa, Girona, Laietana y Penedés, salvadas por BBVA, Caixabank, Sabadell y Bankia. Cabe recordar que Catalunya Banc es el rescate más caro en la historia de España en términos relativos.

Tras la huida del Sabadell y Caixabank, siempre ajenos al control político, y otras entidades menores de la región -Arquia Banca (Caja de Arquitectos) y Banco Mediolanum-, solo resisten allí Caja de Ingenieros y Caixa Guissona.