Los puntos sin resolver que plantea la unión bancaria
La fachada del BCE - afp

Los puntos sin resolver que plantea la unión bancaria

Unión fiscal, recapitalización bancaria, supervisión global bancaria, el acuerdo de los ministros de Economía de la UE deja algunos elementos en el aire

madrid Actualizado:

La supervisión bancaria única europea pactada este jueves de madrugada en Bruselas es "un paso en la buena dirección", pero "al ritmo de Alemania" y aún le faltan ingredientes importantes como la unidad fiscal, sin la cual la receta está incompleta, según los expertos consultados.

Tras 14 horas de reunión, los ministros de Economía y Finanzas de la Unión Europea (Ecofin) han logrado un consenso sobre las bases legales del nuevo supervisor bancario, que controlará directamente a los bancos cuyos activos superen los 30.000 millones de euros o el 20% del PIB del país miembro participante.

De este modo, se impuso la tesis alemana de que la vigilancia ejercida desde el Banco Central Europeo (BCE) -institución que asumirá las tareas de supervisor- solo cubra a los bancos de mayor tamaño, frente a la posición de países como Francia y España, que defendían que todos las entidades quedaran bajo el paraguas de Fráncfort.

El ministro español de Economía, Luis de Guindos, se ha mostrado desde Bruselas muy satisfecho con el acuerdo sellado por los Veintisiete y dijo que "Europa ha ganado" con la creación de un supervisor único europeo, que es "un paso adelante" hacia una mayor unión económica y monetaria.

En opinión de la asesora económica senior de Ernst & Young Eurozone Forecast, Marie Diron, aunque "es positivo" que se haya alcanzado un acuerdo y está claro que al final la unión bancaria será una realidad, de momento lo ve más como un elemento que aportará estabilidad y confianza en la zona euro para que su economía pueda volver a crecer. También insuflará confianza en el sector bancario europeo, que recuperará su función como proveedor de crédito para la economía.

Esta experta lamentó, sin embargo, que el acuerdo no sea de tanto calado como se esperaba y que su horizonte temporal se haya atrasado a 2014, por lo que habrá sin duda nuevas conversaciones el próximo año para diseñar la forma exacta de esa unidad.

Para el economista jefe de Intermoney, José Carlos Díez, la creación de una supervisión única europea no será una buena noticia hasta que no haya una unión fiscal en los países miembros, ya que antes haría falta tener un Tesoro único. "Es una de las patas para el avance en el proyecto de unificación alemana" y "en condiciones normales hoy habría sido un gran día", dijo.

Sobre la exigencia de Alemania de que sus entidades equivalentes a las cajas de ahorros queden fuera de la supervisión única, Díez opinó que "sería bueno que el sistema financiero español fuera similar al alemán en el sentido de que allí las entidades son un gran soporte financiero para las empresas medianas que buscan financiación para salir al exterior".

Este experto es el que se muestra más escéptico en cuanto a los efectos que tendrá la existencia de un único supervisor europeo para el sector financiero español, ya que, para él, "no cambia nada, lo van a seguir supervisando los mismos bajo órdenes que vendrán de Fráncfort en vez de venir del Banco de España", pero los inspectores van a ser los mismos.

"Están anticipando una futura crisis sin haber resuelto la actual", dijo Díez, para quien "hay que apagar el incendio antes de diseñar el nuevo edificio".

Para el responsable de banca de CCOO, José María Martínez, es un paso en la buena dirección pero "al ritmo de Alemania".

La experta de Renta 4, Nuria Álvarez, cree que "es demasiado pronto" para juzgar si el es bueno o malo, aunque sí tiene claro que en un escenario de supervisión única, las entidades españolas saldrían mejor paradas que las del resto de socios europeos porque los criterios de solvencia que han tenido que afrontar aquí "son más estrictos".

Todos los expertos consultados se mostraron muy escépticos con la posibilidad de que la recapitalización directa de las entidades financieras sea una realidad a corto plazo, con lo que las ayudas dejarían de computar como deuda pública y beneficiarían al déficit de países con serios problemas como España.