La canciller alemana, Angela Merkel, y el presidente francés, Emmanuel Macron
La canciller alemana, Angela Merkel, y el presidente francés, Emmanuel Macron - AFP

La UE ultima elevar en 60.000 millones el cortafuegos para crisis bancarias

Países como España quieren que se pueda fijar «corralitos» de varios días a bancos en resolución para que una fuga de depósitos no entorpezca su venta

MadridActualizado:

Casi cuatro años después de su creación la arquitectura de la unión bancaria europea está incompleta. Lo demostró la caída de Banco Popular. ¿Por qué no se le prestó toda la liquidez necesaria para que afrontase la salida de depósitos que sufría mientras se le buscaba una solución ordenada? La ausencia de un prestamista de última instancia hizo insalvable la fuga de depósitos que sufrió. Admitida esa carencia, las autoridades comunitarias trabajan desde entonces en resolver ese fallo. Los Estados miembros parecen de acuerdo en crear un cortafuegos de unos 60.000 millones de euros para casos como ese, y se prevé que en la cumbre europea de hoy y mañana en Bruselas se tomen ya decisiones.

La norma comunitaria de resolución bancaria establece que cuando una entidad entra en resolución, como le sucedió al Popular, sus pérdidas las deben cubrir accionistas y bonistas para evitar el uso de ayudas públicas. En caso de que las quitas a esos acreedores sean insuficientes, se usarían recursos del Fondo Único de Resolución, que se nutre con las aportaciones de los bancos y que alcanzará unos recursos de 55.000 millones en 2023.

En lo que el diseño del Mecanismo Único de Resolución (MUR) ha fallado es en el suministro de liquidez a una entidad en esa situación mientras es resuelta, periodo en que puede sufrir una grave fuga de ahorros. Las actuales líneas de liquidez de emergencia (ELA) del BCE se antojan insuficientes, como quedó patente con el banco español, que solo recibió 3.500 millones de euros.

Letra pequeña

La intención de las autoridades es crear un mecanismo de respaldo («backstop») a ese Fondo de Resolución que funcione como prestamista incondicional de liquidez en esos casos. A pesar de las trabas iniciales de países como Alemania, los socios están ahora de acuerdo en su creación. La aspiración es dotarlo con unos 60.000 millones antes de 2024.

Ese cortafuegos se articularía a través de préstamos del Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE), que en el futuro se convertirá en un Fondo Monetario Europeo, al fondo de resolución. Además, varios países quieren que la letra pequeña deje claro que ese cortafuegos pueda actuar de forma automática e inmediata y no tenga que recibir el visto bueno de, por ejemplo, los Parlamentos nacionales, cada vez que se requiera su uso. Con esto se quiere evitar que un país pueda ralentizar su efectividad, cuando la resolución de un banco requiere de rapidez. Cabe recordar que estas suelen hacerse en cuestión de un par de días, normalmente un fin de semana.

El reciente acuerdo entre el presidente de Francia, Emmanuel Macron, y la canciller alemana, Angela Merkel, para reforzar la Eurozona, y que incluye completar la unión bancaria, permitió que la reunión de ministros de Economía y Finanzas de la zona euro (Eurogrupo) y de la UE (Ecofin) avanzase la semana pasada en ese cortafuegos. Entre hoy y mañana podría recibir el visto bueno final de los 28 jefes de Estado o Gobierno, que se reúnen en el Consejo Europeo en Bruselas.

Reducción de riesgos

Países como Alemania, reacios a mutualizar riesgos con otros Estados miembros, principalmente los de la periferia, llevan varios años frenando cualquier avance en esa unión bancaria, sobre todo en la creación de un Fondo de Garantía de Depósitos (FGD) común. Este es el último paso en esa unión y considerado imprescindible por socios como España y Francia y por el sector financiero. De hecho, la banca advierte de que si no se crea, la unión bancaria nunca estará completa.

El presidente del Eurogrupo, Mario Centeno, ha remitido un informe al presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, sobre los avances hechos por la banca europea para mejorar en términos de activos improductivos y niveles de capital, entre otros indicadores, y por los países en cuanto a legislación financiera. Y su conclusión es que no hay excusa para no avanzar en esa compartición de los riesgos.

«La información sobre el progreso alcanzado (...) confirma la tendencia sostenida en la reducción de riesgos (...). A la vista de los progresos hechos, ahora es importante embarcarse en discusiones más concretas y comprometidas sobre la compartición de riesgos», concluye ese informe.

Aun así, fuentes financieras creen que el Consejo Europeo llegará solo a un acuerdo de mínimos en lo que lo único que saldrá adelante de forma clara será ese cortafuegos, lo que no es poco, pues supondría duplicar la potencia del Fondo de Resolución.

Reforma de la directiva

La necesaria mejora del MUR que evidenció la crisis del Popular no termina ahí. Ese caso obligó a poner en marcha una reforma de la directiva de resolución bancaria que aún no se está redactando. Y uno de las cuestiones centrales es, de nuevo, la gestión de la liquidez en el proceso de resolución.

Varios países, entre ellos España, quieren que la norma ponga a disposición de las autoridades nacionales de resolución —en España, el FROB— una herramienta contundente y pensada solo para casos extremos: una moratoria en los depósitos.

Esto permitiría imponer un «corralito» temporal, de unos pocos días, al banco en apuros para buscarle una solución con calma. Las autoridades recuerdan que es algo que ya contempla la legislación alemana y que es una potestad pensada para no usarse, pero que debe tenerse a mano en caso de urgencia. La banca, contraria a esto, teme que su aplicación genere el pánico bancario en las entidades sanas.