Donald Trump, presidente de EE.UU., durante la llamada con Peña Nieto, presidente mexicano
Donald Trump, presidente de EE.UU., durante la llamada con Peña Nieto, presidente mexicano - EFE

Trump impone su ley ante un México necesitado del Nafta

El país azteca se pliega a EE.UU. en el origen de los productos y la resolución de conflictos

MadridActualizado:

Habrá quien haya sentido un «déjà vu» al ver el anuncio del acuerdo comercial de Estados Unidos y México. Concretamente, por lo ocurrido en 1992 durante la firma del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (Nafta, por sus siglas en inglés) entre estos dos países, junto a Canadá. En aquel entonces George Bush, Carlos Salinas de Gortati y Brian Mulroney estamparon su rúbrica sobre el papel cada uno en su territorio; apenas se vieron por televisión. Ahora, quienes vivieran aquel hito -que supuso la creación del mayor área comercial del mundo-, habrán sentido algo parecido con Donald Trump y Enrique Peña Nieto, presidente mexicano hasta que tome posesión López Obrador.

El pasado lunes el dirigente estadounidense escenificó el pacto alcanzado con México. Luces, cámara y acción, con Trump como único protagonista en una pequeña pantalla, mientras que Peña Nieto aguardaba su llamada al otro lado del teléfono. En 1992 los tres mandatarios tuvieron su foco; esta vez, solo el representante de EE.UU.. Una muestra de que el Nafta se quebró por obra y gracia de Trump y de que aspira a revivir por ello mismo.

El año en que entró en vigor el acuerdo de antaño (1994), México tuvo un déficit comercial con EE.UU. de 3.215 millones de dólares. Entonces era difícil imaginar que las tornas no solo se invertirían sino que, en cifras de 2017, serían 42 veces más favorable para el país azteca: registró un superávit de 132.322 millones. Y esto, precisamente, es lo que enerva al presidente estadounidense hasta el punto de haber abierto grietas en el Nafta que ahora cierra poco a poco tras su actuación del lunes.

«Señor presidente, usted ha sido mi amigo y ha sido alguien muy importante en muchos sentidos», dijo Trump ante las cámaras al presidente mexicano. El mismo hombre que amenazó a Peña Nieto con levantar un muro frente a su país; o que soslayó la posibilidad de enviar al ejército a México para detener a los «bad hombres», una expresión aún por definir sobre si se refería a las bandas de narcotraficantes o a los inmigrantes.

Los expertos apuntan a que Canadá acabará llegando a un acuerdo con EE.UU. debido a su dependencia de este país

Sin embargo, dejaron sus rencillas pasadas aparte. Ambiente de cordialidad -ante las cámaras- que quedó plasmado en un texto recibido por los expertos con cautela. «No es un acuerdo ejemplar porque hay algunas medidas que son claramente proteccionistas que provienen de Estados Unidos», explica Carlos Serrano, economista jefe para México de BBVA Research. Una referencia a las reglas de origen pactadas entre las partes, que marcan que el contenido de las piezas de los automóviles con destino EE.UU. han de haber sido fabricadas al 75% en el país norteamericano -Trump quería el 85%-. Y también que los trabajadores que las fabriquen han de cobrar un mínimo de 16 dólares la hora, lo cual pone en riesgo a algunas empresas y hará que suban los precios de los coches en norteamérica: «El precio de los coches subirá en EE.UU. por tener que pagar más a los trabajadores en México. Va a haber ganadores y perdedores en las empresas», afirma José Manuel Martínez, director de Economía Internacional y Riesgo País de Bankia Estudios.

Pese a todo, los analistas estiman que es el mejor resultado al que podría haber llegado Peña Nieto. «El acuerdo es bueno para ambos. Sobre todo para México, que era quien más tenía que perder», dice Claudia Canals, economista sénior de Caixabank Research. Un razonamiento basado en que Estados Unidos es el destino del 80% de las exportaciones mexicanas, suponiendo el sector automovilístico el 30% del total.

«México no estaba preparado para una ruptura comercial con EE.UU.. En el Nafta fue el que más se benefició», apunta Canals. Una tesis también mantenida por Martínez, de Bankia Estudios, quien apunta a que, pese al acuerdo, los problemas de México persisten. «Esto deja más margen al nuevo presidente para manejar sus problemas internos como la corrupción, la seguridad y la pobreza», destaca Martínez, al tiempo que recalca que este pacto era «fundamental» para México.

El acuerdo, que se ha demorado 13 meses desde que Estados Unidos se decidiera a renegociar el Nafta, incluye un cambio también en materia de resolución de conflictos entre empresas y países. Ambas partes concertaron la eliminación del sistema que imperaba hasta entonces para fijar que las disputas se dirimirán ante cortes estadounidenses. Un punto de la alianza que «representa un riesgo para la economía mexicana dada la ausencia de una institución imparcial que dirima las disputas», según apunta BBVA Research en un informe.

Trump, durante el anuncio del acuerdo
Trump, durante el anuncio del acuerdo - EFE

Acuerdo opaco

Durante la escenificación del anuncio del acuerdo, las autoridades de ambos países dieron tan solo algunos detalles del pacto alcanzado. Por el momento no se ha dado a conocer la letar pequeña del acuerdo; únicamente una serie de puntos, sin concretar cómo será la alianza.

Trump se limitó a anunciar el acuerdo ante las cámaras, al tiempo que mandaba un aviso a Canadá. El presidente norteamericano, igual que Peña Nieto, mostró su predisposición a entablar negociaciones con el país, aunque con reticencias. «Creo que con Canadá, francamente, lo más fácil que podemos hacer es gravar la entrada de sus automóviles. Es una gran cantidad de dinero y es una negociación», dijo Trump en la conversación telefónica con el presidente mexicano. Un aviso a Justin Trudeau, primer ministro canadiense, de que las negociaciones serán complicadas.

Pese a todo, los expertos apuntan a que finalmente salvarán sus diferencias y podrán firmar un acuerdo entre ellos. Ya sea bilateral o trilateral sumando a México. «Está obligado a sumarse porque sino estará en una situación muy comprometida», apuntan desde Bankia Estudios, mientras que en BBVA Research hacen hincapié en que Trudeau tiene la presión sobre sus hombros para normalizar las relaciones.

Trump acaparó los focos con un acto en la Casa Blanca mientras que Peña Nieto participó por teléfono

Las negociaciones comenzarán pronto, tal como adelantó el presidente de Estados Unidos. Una vez pactado el acuerdo con México, habrá que ver cuánto tiempo le lleva a Trump cerrar el pacto con Canadá. «No hacerlo impactaría de una manera muy negativa en el futuro económico del país», dice Cristina Noguera, profesora de EAE Business School. La razón: que el 75% de sus exportaciones tienen como destino Estados Unidos, su principal mercado.

En cambio, Canadá también sufre dependencia de Estados Unidos ya que el 53% de sus importaciones proceden de dicho país. Y en cuanto a balanza comercial, se salda con un superávit de unos 60.000 millones para el país gobernado por Trudeau. En total, cerca de 200.000 millones de dólares de déficit comercial para los estadounidenses con sus dos socios del Nafta.