Cernuda, en la Casa de ABC
Cernuda, en la Casa de ABC - MAYA BALANYA

«La transformación digital democratizará la sociedad»

Entrevista con César Cernuda, presidente de Microsoft para Iberoamérica

MadridActualizado:

César Cernuda, que presume de su origen asturiano pese a que buena parte de su vida profesional la ha desarrollado fuera de España e incluso fuera de Europa, es el español que más alto ha llegado en Microsoft. Desde hace un año es el presidente de la multinacional tecnológica para Iberoamérica y vicepresidente corporativo del grupo. Cernuda habla con pasión de las oportunidades que se abren con la cuarta revolución industrial aunque reconoce, eso sí, algunos de sus riesgos.

—Los dos ciberataques globales que hemos sufrido en los últimos meses nos han hecho tomar conciencia de lo vulnerables que somos. ¿Se puede hacer algo para protegernos de estos ataques?

—Siempre ha habido buenos y malos. Vivimos en un mundo conectado, donde todos queremos acceder a la información desde cualquier dispositivo, desde cualquier lugar, en un mundo de una movilidad total y en este entorno surge la discusión sobre la ciberseguridad. Es un tema muy serio en el que no solo los fabricantes de tecnología tienen responsabilidades. Todos tenemos responsabilidades y obligaciones: los fabricantes, la administración, los medios de comunicación: ayundando e informando a la gente de cómo estar más protegidos y los propios usuarios siendo capaces de seguir los procesos de actualización. Hoy no podemos estar utilizando tecnologías de hace 10 o 15 años.

—¿Actualizando los equipos estamos seguros?

—La seguridad total no existe. Nadie nos la puede garantizar. El reto está en ser capaces de estar lo más protegidos posibles, anticiparnos a ellos y reaccionar con rapidez en el momento en el que se producen. Desde ese punto de vista, en Microsoft invertimos 1.000 millones de dólares al año en I+D en temas de seguridad. Y esa seguridad la incluimos en nuestras nuevas tecnologías.

—¿Hemos aprendido alguna lección de estos ciberataques?

—Desgraciadamente creo que solo hemos visto la punta del iceberg. Hemos sufrido dos ciberataques globales, pero veremos más; algunos organizados y otros no tanto, en los que van a intentar entrar en los sistemas para robar información, datos, etc. Hay quien dice que el nuevo sistema monetario es el mundo del dato. Y creo que los ciberataques que hemos sufrido han servido para concienciar más a las personas y a las empresas de la importancia de tener entornos seguros de trabajo y la importancia de la tecnología para dar esa seguridad.

—¿Y cómo compaginamos los derechos fundamentales de las personas, sobre todo el derecho a la intimidad, la privacidad, con unas tecnologías que lo saben absolutamente todo de nosotros? ¿Dónde está el límite?

—Privacidad y seguridad van relacionados. En Microsoft invertimos mucho en educación. Vamos a los colegios a dar cursos de formación para que los chavales aprendan a utilizar las redes sociales y a mejorar su seguridad. Pero también hablamos de la privacidad. Cuando usamos los servicios on line tenemos que ser conscientes de qué es lo que estamos autorizando a usar a los proveedores. E incluso tenemos que ser conscientes de lo que queremos o no compartir. El tema de la seguridad y privacidad de los datos es algo muy importante donde cada vez va a ver más concienciación, y en Microsoft estamos muy comprometidos con ello.

—¿Es también cuestión de legislación?

—No solo es cuestión de legislación, que esperamos que todo el mundo la cumpla, sino de modelos de negocio. Hay compañías que tienen como modelo de negocio comercializar los datos que obtienen de sus clientes para venderlos, y otras compañías, como la nuestra, que lo que hacen es ofrecer plataformas a nuestros clientes para que ellos puedan tener esos datos y con ello hacer una mejor gestión de sus modelos económicos.

—Todo el mundo habla de la cuarta revolución industrial que es, sin duda, la revolución digital. ¿Es esta revolución una amenaza o una oportunidad?

—Sin lugar a dudas es una oportunidad. La transformación digital va a democratizar la sociedad, porque va a aumentar las oportunidades para las personas y para las pequeñas empresas. Durante muchos años yo he trabajado fuera de España y siempre me he preguntado la diferencia entre los países desarrollados y los emergentes. Hace años fue director de pymes en España y también me preguntaba qué diferencia hay entre las pymes y las grandes compañías. Y siempre he dicho que los objetivos de unos y otros siempre son los mismos: ser capaces de facturar más, gastar menos, ganar más dinero y dar mejor servicio a sus clientes. ¿Y cómo lo conseguimos o lo logramos? La diferencia entre la inversión en I+D de una gran empresa de los países desarrollados o de los emergentes no es mucha. La brecha digital está en las pequeñas y medianas empresas. Históricamente una pequeña empresa para acceder a la tecnología que tenía un gran banco tenía que hacer inversiones millonarias: no tenía ese dinero. Hoy, con el mundo de la nube, la tecnología es la misma para el gran banco que para la pequeña empresa. Se paga por suscripción. Una pequeña empresa en Perú o Guatemala accede a la misma tecnología que un banco en Inglaterra. Por tanto, esa transformación digital está permitiendo que cualquier pequeña empresa, cualquier start up pueda expandirse por el mundo. Y esta democratización está generando muchos empleos y nuevos empleos, con muchísimas posibilidades. Hoy hay mucha demanda de analistas de datos, de técnicos de bases de datos, de especialistas en estructuras tecnológicas. Por tanto estoy convencido de que los robots provocarán una transformación del empleo, no una destrucción. Habrá muchas más posibilidades porque todo el mundo tendrá acceso a las nuevas tecnologías.

—Ahora ya la mayoría de las empresas trabajan en la nube. ¿Por qué? ¿Cuáles son sus ventajas?

—Existe la nube pública, la privada y la híbrida. La más ventajosa es la nube pública, la que más se utiliza, porque genera economías de escala, al poder compartir los costes de la tecnología. Además, permite acceder a información, datos y tecnología que antes estaba restringida a unos pocos y ofrece mucha más seguridad, porque todos los parches de seguridad y las nuevas tecnologías que van saliendo se actualizan de forma diaria. Por eso la mayoría de las empresas la usan, pero también las personas.

—¿La inteligencia artificial es la última apuesta de Microsoft?

- Tenemos tres grandes apuestas como compañía. Creemos que el futuro pasa por una informática mucho más personal, apostamos por reinventar el mundo de la productividad y los procesos, y por la nube inteligente y segura. Así, por ejemplo, a través de Skype y usando la inteligencia artificial, yo puedo estar hablando español aquí con un compañero en Estados Unidos y esa persona escucharme en inglés, mientras en China hay otro que está viendo la transcripción en chino. Estamos invirtiendo mucho en realidad virtual o mixta, que puede aumentar la productividad de las empresas y el trabajo en equipo. Estamos reinventando la forma de trabajar. Y en la nube, Microsoft es líder. Azure es una plataforma segura en la que tenemos desde inteligencia artificial, a análisis de datos, modelos predictivos, ... que pueden ayudar a las empresas a tomar decisiones.

—Bruselas tiene a las grandes tecnológicas en su punto de mira, unas veces por problemas de competencia y otras por problemas fiscales. ¿Qué tal sus relaciones con la CE?

—Llevamos 40 años en Europa. Somos una compañía global con presencia local. Independientemente de cómo cambia el mundo de la tecnología estamos comprometidos con la sociedad allí donde nos implantamos. En Brasil, por ejemplo, hemos puesto en marcha una tecnología que permite poner en contacto a huérfanos con familias que quieren adoptar, y hemos aplicado modelos predictivos en hospitales que han permitido reducir la mortalidad y el tiempo de hospitalización. Por supuesto, somos una compañía con ánimo de lucro, cotizamos en Bolsa, y tenemos una responsabilidad con nuestros accionistas, pero estamos muy comprometidos a nivel local.

—Se cumple ahora justo un año de la asunción de nuevas y grandes responsabilidades en Microsoft ¿Cómo ha vivido este periodo?

—Desde el punto de vista personal, los últimos doce meses han sido muy interesantes. Yo ya había trabajado en Latinoamérica y es interesante la transformación sufrida en estos últimos seis siete años. Brasil, por ejemplo, cuando yo estaba aquí crecía a más de dos dígitos y ahora acaba de salir de una recesión. Pero es impresionante ver el calado de la transformación digital en estos años. Han sido doce meses de mucho aprendizaje y de mucha diversión, aunque yo ya llevo 20 años en Microsoft, que es una compañía líder, de vanguardia, que exige muchas ganas de aprender y de lucha por seguir avanzando cada día.

—¿Estamos formando a los jóvenes para los empleos digitales que conllevan las nuevas tecnologías?

—Creo que la educación está cambiando de forma drástica

—¿También en España? Hay muchos estudios que dicen que pese al elevado paro hay puestos que no se cubren porque no hay personas con formación para ello.

—No soy experto en la educación en España, pero creo que está cambiando a nivel mundial y también aquí. Yo estudié aprendiéndome la lección. Tenía la enciclopedia en casa y una vez al año te venía un tomo con actualizaciones. Hoy eso no tiene ningún sentido. El acceso a la información para la juventud es en tiempo real. Nuestros jóvenes hoy estudian y aprenden en equipo, lo han aprendido interactuando en las redes sociales. Creo que se está produciendo una transformación de la educación. En Microsoft tenemos una división dedicada a la educación, y trabajamos en colegios, institutos, universidades, para introducir a los niños y a los jóvenes en el mundo de la conmutación y la nube y que aprendan a programar. Tenemos programas repartidos por todo el mundo y convenios con muchos países.

—¿Microsoft no tiene problemas, entonces, para encontrar personas con perfiles tecnológicos y formación adecuada?

–Nos gustaría que hubiera muchísimas más personas con perfiles tecnológicos. De hecho, no cubrimos la demanda de especialistas que necesitamos. Estamos intentando reclutar todo el talento posible porque existe una enorme demanda de técnicos especializados por parte de las compañías.