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Los trabajadores nómadas que llegarán con la cuarta revolución industrial

El nuevo empleado será innovador, imaginativo, creativo, abierto a la colaboración con casi cualquier persona, momento o lugar

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En el año 2020 un 45% de los profesionales serán trabajadores del conocimiento y la innovación, los llamados "knowmads", un término acuñado en 2013 por John Moravek –fundador de la plataforma digital Education Futures–, compartido también por otros expertos en nuevas tecnologías como Cristobal Cobo, investigador de la Universidad de Oxford, quien desde estas páginas denunciaba hace algunos años el mal papel que representan muchas universidades convertidas en meras "fábricas de licenciados" en pleno siglo XXI.

Fruto de la combinación de dos palabras inglesas –"know" (conocer, saber) y "nomad" (nómada)–, el neologismo define a un sujeto "capaz de ser un nómada del conocimiento". Se refiere a un trabajador innovador, imaginativo, creativo, abierto a la colaboración con casi cualquier persona, momento o lugar. Es el uso que hace de su conocimiento personal lo que le proporciona una clara ventaja competitiva con respecto a otros trabajadores. Incluidas las máquinas, porque en el horizonte está también el dato de que en 20 años el 47% de los empleos actuales serán sustituidos por máquinas, software y robots.

Talento digital

"Son personas con habilidades únicas, apasionadas por su tarea, motivadas por proyectos y objetivos concretos más que por las tradicionales prebendas empresariales y también con capacidad para crear valor a cualquier organización y permitirle competir y crecer en el entorno digital", subraya Nacho de Pinedo, CEO del ISDI (Instituto Superior para el Desarrollo de Internet). "El término –continúa– define mucho mejor el talento digital que hoy se está demandando que las clásicas evaluaciones de los departamentos de Recursos Humanos, superados por la explosión de una demanda para la que no existen definiciones de puestos y de conocimientos a las que recurrir".

De la preocupante necesidad de incrementar ese talento digital –en el marco de lo que se conoce como la "cuarta revolución industrial", impulsada por internet– se ha hablado estos días en el Foro Económico de Davos, coincidiendo con la presentación de un informe mundial –"The Future of Jobs"– que analiza los empleos, competencias y estrategias laborales que serán más demandados en los próximos cinco años.

En solo cinco años...

Una ajustada horquilla de tiempo que da idea de la velocidad a la que se está produciendo la transformación digital, especialmente en algunos sectores en los que el desajuste entre talento y empleo es ya un auténtico quebradero de cabeza para empresas y organizaciones.

Este problema no hará más que aumentar, tal y como han expuesto destacados analistas y líderes empresariales en el foro de Davos, mientras no se afronte de forma global, identificando esos "gaps" de formación, enfocando a estudiantes y trabajadores a cubrirlos, estandarizando el reciclaje continuo a lo largo de toda la vida y calculando los movimientos demográficos y migratorios que ya están impactando de forma decisiva en el crecimiento de economías y mercados laborales.

El estudio alerta también sobre la pérdida de cinco millones de empleos entre 2015-2020. En los próximos cinco años el salto de la inteligencia artificial llevará a desempeñar a las máquinas funciones que hasta hoy eran impensables y que cambiarán de forma drástica el panorama mundial.

Los cambios tecnológicos y demográficos destruirán más de siete millones de puestos de trabajo antes de 2020, dos tercios de los cuales corresponderán a tareas rutinarias, trabajos de oficina y administrativos, cadenas de montaje... En general, el informe se refiere a empleos de baja cualificación que no volverán a estar en manos de seres humanos. No queda más alternativa para los afectados que la reconversión a corto plazo. De hecho los expertos defienden como mejor medida para evitar un cambio aún más drástico en el mercado laboral la inversión en programas de formación para los empleados que ya trabajan en la empresa.

Esa pérdida se aliviará en cierto modo con la creación de dos millones de nuevos empleos en áreas como la informática, las matemáticas, la ingeniería o la arquitectura, disciplinas que normalmente se agrupan bajo el acrónimo STEM –del inglés "science", "technology", "engineering" y "mathematics"–, y cuyos ratios de matriculación paradójicamente han ido decreciendo en los últimos años, especialmente entre las mujeres. Todas ellas combinadas eso sí con un pilar digital cada vez más complejo. El saldo, por tanto, queda en cinco millones de empleos perdidos en todo el mundo de aquí a 2020.

El estudio también confirma que las áreas que más crecerán en los próximos años serán las de los puestos directivos. Las finanzas, el marketing o la dirección y gestión de empresas seguirán generando empleo, circunstancia que previsiblemente aumentará la brecha salarial entre directivos y empleados.

"El reto de la digitalización –insiste De Pinedo– es un reto de transformación. No se trata de asimilar tendencias de mercados externas, un error muy frecuente en las compañías que tienden a pensar que la revolución digital tiene que ver esencialmente con la forma en que llevan sus productos al mercado y se comunican con el cliente. No es así. Es un desafío más amplio y profundo. De nada sirve analizar el mercado y definir puntos estratégicos que es necesario cambiar si la organización no reproduce esos mismos cambios".

Pero a veces resulta más sencillo entender claramente cómo una nueva empresa ha roto el mercado con una propuesta disruptiva que mirar hacia dentro y analizar si la cultura, los procesos, la jerarquía de sus departamentos y organigrama, la apuesta por la innovación son los adecuados para trabajar en un entorno digital o si se trata de un factor limitante para ello. "Suele ser lo segundo" –concluye De Pinedo–. Un reto que hoy, a cinco años vista, se convierte en una obligación para quienes quieran pisar con fuerza el tablero de juego en 2020.