La Web Summit de Lisboa se ha cerrado con negros augurios de un panorama laboral sombrío
La Web Summit de Lisboa se ha cerrado con negros augurios de un panorama laboral sombrío - FOTOLIA

¿Tiene futuro el trabajo tal y como lo conocemos hoy en día?

En la mayor cumbre de emprendedores digitales se avisa del efecto de la robotización en el empleo

CORRESPONSAL EN LISBOAActualizado:

Como en una profecía salida de «Blade runner», «Cube» o «Robocop», la Web Summit de Lisboa se ha cerrado con un éxito rotundo y la presencia de casi 1.500 «startups»... pero con los negros augurios de un panorama laboral sombrío de cara al futuro.

Una perturbadora incógnita ha sobrevolado por el MEO Arena de la capital portuguesa, que ha tomado el relevo de Dublín como sede de la mayor conferencia mundial de gurús de las nuevas empresas que operan por internet y/o a través de «apps» de última generación: ¿Tiene futuro el trabajo? La respuesta hace temblar las expectativas más optimistas, justo cuando nuestras vidas ya parecen ser esclavas de la tecnología.

Más del 53% de los oradores que han elevado su voz en el «altar» de la influyente cumbre que marca tendencias no ha dudado en responder de forma negativa, en vista de que la destrucción masiva de empleos se despliega sin contrapartidas aparentes.

Cierto, desaparecen unos perfiles de trabajo y surgen otros, pero los nuevos apenas alcanzan un tercio de la cantidad existente en los primeros años de este siglo XXI. Por si fuera poco, la robotización de la sociedad está a la vuelta de la esquina, con los sistemas de producción afectados directamente. De hecho, algunos países, como Japón, ya van dando pasos adelante cada vez más avanzados.

El ejemplo Star Wars

Andrew McAfee, del Instituto de Tecnología de Massachussetts, lo expresó con estas palabras: «En La guerra de las galaxias no vi a nadie quejarse por los bajos salarios o por la falta de empleo. Eso es pasado y La guerra de las galaxias es futuro», espetó ante las caras atónitas de los asistentes, que superaron la cifra de 53.000 en el conjunto del encuentro.

Ya no estamos hablando de un largo plazo, sino de una perspectiva media en el plano temporal. Puede tardar en manifestarse 15, 20 o 30 años, pero las máquinas terminarán por llevar las riendas del universo laboral y McAfee asegura que al ser humano sólo le quedará «cultivar la curiosidad, la búsqueda de nuevas galaxias y de nuevos mundos».

Su parábola del desasosiego tecnosociológico ha causado sensación en Lisboa, tal cual quedó plasmada en su interesantísimo ensayo «Race against the machine» (’Carrera contra la máquina’), en clara referencia al rebelde grupo californiano de rock Rage Against The Machine y escrito junto con Erik Brynjolfsson.

«No nos vamos a librar, la mayoría de los empleos dejarán de existir, aunque siempre serán necesarias las personas, sobre todo emprendedores capaces de crear y de ofrecer servicios y productos innovadores», explica para ilustrar su tira y afloja entre inteligencia humana y artificial.

Sus conclusiones son refrendadas por otros expertos que le escuchaban como a un nuevo Dios, tal es su precisión a la hora de radiografiar cómo la revolución digital acelera la innovación, conduce la productividad y, de forma irreversible, transforma el trabajo y la economía. Un retrato de la interacción al alza entre nuevas tecnologías, empleo y organización.

La Web Summit lo ha dejado claro: vamos de forma vertiginosa hacia un mundo dominado por el comercio electrónico, los ‘softwares’ cada vez más computerizados, los vehículos autodirigidos, las máquinas controladas a través de claves numéricas y, sí, los amenazantes robots.

La consecuencia de este apocalipsis laboral que nos espera no se hace esperar: más desigualdad socioeconómica, que solo podrá ser combatida con una alianza entre el hombre y la máquina, tal cual preconizó el grupo alemán Kraftwerk en su disco «The man machine», de 1978.

El ganador del premio de 100.000 euros a la mejor «startup», el danés Tommy Otsen, se inscribe en esta misma línea después de comprobar la excepcional acogida de su Kubo Robot, especialista en enseñar a los más pequeños a introducirse en el complejo mundo de las programaciones.

Este tecnócrata se ha focalizado en familiarizar a los niños con los algoritmos y vaticina que la sobredosis de tecnología va a provocar cada vez más desconcierto en los adultos.

De acuerdo con los datos que él aportó en la ciudad del fado, el 47% de los empleos se habrán destruido en 2034, en una espiral que las grandes empresas no hacen sino subrayar día sí y día también sin distinción de sectores. Kubo Robot ya se encuentra en el mercado danés, a razón de 190 euros por unidad. En poco tiempo, el negocio marcha viento en popa y Otsen ha logrado un contrato para equipar a 50 escuelas de Copenhague y otras ciudades. Después de su presencia estelar en la zona que albergó la Expo de Lisboa en 1998, su siguiente paso es lanzarse a incrementar su red de contactos en la meca de Silicon Valley.

Nada menos que el 93% de los participantes en esta cita masiva, convertida en una especie de ritual al estilo de una ópera rock futurista, se ha mostrado de acuerdo en que «los gobiernos parecen no enterarse de todo este fenómeno que se nos viene encima y apenas están haciendo nada frente a los veloces cambios en el mundo del trabajo». En cualquier caso, el idilio entre Paddy Cosgrave y Lisboa se ha consolidado sin paliativos. El cerebro irlandés que ha elevado la Web Summit al olimpo de la tecnología empresarial más diversa ya ha manifestado que el año próximo desembarcará de nuevo toda la troupe para beneficiarse del clima, el entorno y la gastronomía de Portugal.