Termina el Foro de Davos con buenos deseos para alcanzar una globallización justa

Davos (Suiza), Agencias
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El Foro Económico Mundial, que finalizó hoy, martes, en Davos, trató de buscar la fórmula para lograr una globalización menos injusta, acosado por las críticas de quienes la consideran el peor enemigo del progreso de los pobres. La 31 edición del Foro de Davos tenía como lema "Superar las Diferencias" entre ricos y pobres. Pero éstas parecen más grandes y enconadas que nunca, con el enfrentamiento entre los que defienden la globalización como fórmula inevitable y los que aseguran que condena a los países en desarrollo a perpetuar su situación.

    El presidente de Sudáfrica, Thabo Mbeki, dijo en el Foro que

cuando se habla de globalización lo que se ve es un mundo partido en

dos, donde la línea divisoria es la pobreza.

    Esta dualidad pudo verse este año con la celebración en la mismas

fechas del Foro de Davos y el Foro Social Mundial de Porto Alegre

(Brasil), donde más 900 Organizaciones no Gubernamentales (ONGs)

discutieron las alternativas a la mundialización.

    Mucho más dura fue la directora de la Fundación para la Ciencia y

la Ecología, Vandana Shiva, que en un apasionado discurso calificó

la globalización como "el peor genocidio que la Humanidad ha

cometido".

    Shiva hizo especial referencia al daño que causan las barreras

que los países desarrollados imponen a las exportaciones agrícolas

de los pobres.

    En esta misma línea se pronunció el vicepresidente de Bolivia,

Jorge Quiroga, que abogó por la necesidad de abrir los mercados

comerciales, para que el mundo pobre pueda conseguir un crecimiento

sostenido.

    Los políticos, economistas y hombres de finanzas presentes en

Davos parecen haberse sensibilizado ante algunas de estas protestas,

pero consideran que la mundialización es un proceso irreversible que

sólo necesita de algunos ajustes para ofrecer sus ventajas a todos.

    El presidente del Banco Mundial, James Wolferson, dio parte de

razón a los críticos; pero consideró que los problemas no se

solucionan atacando a la globalización, deteniendo el comercio, la

tecnología o la investigación científica.

    Para los expertos de Davos, la receta para acabar con la pobreza

y acortar las diferencias tiene como ingredientes la apertura de

mercados, la democracia, un mayor acceso a la tecnología y la

inversión en servicios sociales, como educación y sanidad.

    El secretario general de Naciones Unidas, Kofi Annan, se mostró

convencido de que la gente no quiere dar marcha atrás en el proceso

de la globalización. Sin embargo, reclama que sea mejor porque "si

no funciona para todos no lo hará para nadie".

    A pesar de la opinión de Annan, más de 1.500 personas quisieron

manifestarse en Davos contra la globalización. No lo lograron por el

fuerte dispositivo de seguridad que cercó la ciudad. Las protestas

se trasladaron a Zúrich, donde se produjeron algunos destrozos y

detenciones.

    Desde el punto de vista económico, los expertos de Davos se

centraron en analizar el anunciado enfriamiento de la economía

estadounidense, ante el que fueron moderadamente optimistas, pues no

creen que llegue a la recesión.

    La estrella será este año la Unión Europea (UE), con un

crecimiento previsto del cuatro por ciento. Pero en ningún caso

podrá sustituir a los EE.UU. como locomotora de la economía mundial.

    La gran decepción seguirá siendo Japón, al que se acusa de falta

de liderazgo político para superar la crisis en la que está sumido

desde hace ya "demasiado tiempo"

    Para las economías emergentes y Latinoamérica también se hicieron

buenos augurios, aunque deberán tener cuidado con las repercusiones

de la desaceleración estadounidense, así como dedicar más recursos a

luchar contra la pobreza.