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La tasa de paro en Portugal baja por primera vez del 7%

El desempleo descendió hasta el 6,7% en el mes de junio

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La tasa de paro en Portugal desciende a mínimos históricos, pues llegó al 6,7% en junio, de acuerdo con los datos difundidos por el Instituto Nacional de Estadística. Se trata de la primera vez que baja del 7%, que era la marca del mes anterior.

En cifras absolutas, se contabilizan 347.100 ciudadanos sin ocupación al otro lado de la frontera, es decir, 15.700 menos que en mayo. Los empleados ascienden ya a 4.805.000 personas.

La reducción afecta de manera ligeramente superior a los hombres, ya que son 3 décimas menos, mientras que las mujeres protagonizan una bajada de dos décimas.

Como sucede en otros países, la estadística más preocupante se circunscribe al desempleo juvenil, en la franja que oscila entre los 15 y los 24 años. Y eso que, por primera vez, deja atrás el umbral del 20% para quedar fijada en el 19,6%.

El buen comportamiento en los niveles de paro continúa reflejando que la hostelería concentró la mitad de las nuevas contrataciones en vísperas de la temporada veraniega.

Se confirma, por tanto, la sostenida tendencia a la baja mostrada por el indicador desde el mes de marzo de 2017, cuando descendió del 10%. A partir de entonces, los números no han dejado de evolucionar de forma positiva, aunque sea en unas condiciones más precarias que antes del comienzo de la crisis.

La evolución en el primer semestre dibuja una espiral que comenzó a dar sus frutos hace cuatro meses, con la caída de la tasa al 9,8%. Ya en abril, las circunstancias se equilibraron aún más y el porcentaje se estableció en el 9,4%.

La progresiva reducción allanó el camino al excelente dato actual, que toma el relevo al producido en noviembre de 2008, cuando los términos apuntaban a un 8,9%.

La reducción entre la población activa adulta (comprendida entre los 25 y los 74 años) permaneció en el 0,2%, con el índice general anclándose en el 7,9%.

Los datos resultan esperanzadores, pero también es verdad que sujeto a la temporalidad de las contrataciones veraniegas.

Así las cosas, la reconducción del panorama económico encuentra parte de su explicación en la onda expansiva del 2,8% en el de junio del año pasado. Y es que, desde el mismo periodo del año anterior, el país vecino fue capaz de crear 129.000 puestos de trabajo.

El balance hace pensar al Gobierno socialista de António Costa en un resultado global positivo para el conjunto de 2018. Todavía más optimista se muestra el Banco de Portugal, aunque Bruselas no las tiene todas consigo.

Los resultados significan un balón de oxígeno más para el Ejecutivo de signo socialista, que se apoya en los comunistas y el Bloco de Esquerda para gobernar, acostumbrado últimamente a las buenas noticias macroeconómicas, como reconoció la UE permitiendo a nuestros vecinos salir del Procedimiento por Déficit Excesivo.

El primer ministro, António Costa, no oculta su satisfacción, aunque los verdaderos problemas pueden volver como una pesadilla si retornase la catástrofe encarnada en incendios.

Así aconteció el año pasado, cuando Portugal ardía y la falta de respuestas no solo exasperaba a los ciudadanos sino que costaba a las arcas del Estado millones de euros.

Concretamente, las llamas del gigantesco incendio de Pedrógao Grande causaron unas pérdidas de 20 millones de euros a los agricultores y ganaderos de la zona de Leiria, con 40 empresas y 350 puestos de trabajo directamente afectados.

Un agujero económico que, en realidad, se reproducía por segundo año consecutivo, dado que el fuego cercó Funchal, la capital de Madeira en 2016 y las pérdidas globales ascendieron a 157 millones de euros.

Hoy la explosión turística de Lisboa y Oporto tiene mucho que ver en esta tendencia al alza de la tasa de ocupación, pues se encuentran entre las ciudades (junto con Madrid, Barcelona, Málaga o Ibiza) que más se benefician de las cancelaciones masivas de reservas registradas en el norte de África desde el incremento de la ofensiva terrorista del Estado Islámico en áreas como Túnez, Libia o Egipto.

De hecho, los precios de los pisos se han incrementado un 20% de media en el último año tanto en Lisboa como en Oporto, y la capital ha escalado 44 posiciones en la lista de ciudades más caras del mundo.