El premio Nobel, durante la entrevista con este periódico
El premio Nobel, durante la entrevista con este periódico - ERNESTO AGUDO

«Suena bonito gravar a la banca para pagar pensiones, pero es difícil»

Entrevista con Christopher Pissarides, premio Nobel de Economía en 2010

MadridActualizado:

Pocas veces existe el trabajo perfecto a primera vista y, en plena era de la información, la búsqueda de empleo de los parados es más intrincada que hallar el amor a golpe de Tinder. El profesor de la London School of Economics, Cristopher Pissarides, (Nicosia, Chipre, 1948) no conoce esta aplicación ni sabe si una versión laboral de la misma podría ayudar a mejorar las políticas activas de empleo, pero en 2010 ganó el Nobel de Economía por sus aportaciones a la teoría de la búsqueda y emparejamiento, que tratan de salvar los escollos que separan a un desempleado de la vacante que mejor se ajusta a sus características. Pissarides atiende a ABC en Madrid tras intervenir en el Foro de la Economía Circular, justo antes de Barack Obama, y advierte del elevado paro que aún padece España.

El nuevo Gobierno de Sánchez quiere dar más poder a los sindicatos en la negociación colectiva. ¿Qué medidas recomienda?

—España ha mejorado mucho desde 2011. Pero son necesarios mayores avances, la economía está creciendo y no se justifica que tenga un paro tan elevado. En España los sindicatos han jugado un rol importante en el mercado laboral en los ochenta y en los noventa, que no ha llevado a que el mercado laboral sea precisamente más eficiente y abierto. Comprometerse y deshacer los errores del pasado podría ser una buena idea. Es arriesgado y no sabes si las tres partes –patronal, sindicatos y Gobierno– van a cooperar, pero si es así puede ser una buena idea. La mejor solución sería que llegasen a acuerdos entre las tres partes. 

¿Así podrán escapar los salarios del estancamiento?

–Depende de la actitud que tengan las partes. Por ejemplo, en varios países europeos los sindicatos tienen más poder que antes y eso funciona correctamente porque su actitud es de cooperación, con las empresas y con el Gobierno. De hecho, en Europa, donde tienen más poder el mercado laboral suele funcionar mejor. Porque en dichos países piden reclamaciones que son razonables en cuanto a subida de sueldos para evitar que los costes laborales se disparen. No sabemos qué va a pasar en España hasta que ocurra. Darles más poder no significa necesariamente que vayan a pedir más subida de salarios. Pero quizá lo hagan y ahí yo ya no conozco la estructura de los sindicatos en España. Deben ser cooperativos y realistas, porque si no puede lastrar a toda la economía. 

El Banco de España ha denunciado que los beneficios empresariales están aumentando mientras los sueldos siguen en horas bajas. Parece un fenómeno generalizado.

–Los políticos quieren evitar que los salarios sigan reduciendo su peso en la economía frente a las rentas de capital. Esto es un fenómeno que no es fácil que cambie. El sistema tributario debe orientarse al enfoque que defiende Piketty: que tribute más el capital frente a las rentas del trabajo. Esto puede ayudar a redistribuir y dar más renta a los trabajadores de menores ingresos. Pero yo prefiero que, incluso antes de los impuestos, los trabajadores tengan un mayor peso en el PIB. Es muy complicado intervenir la forma en que funcionan las compañías. Si tenemos sindicatos fuertes, pueden actuar y llegar a acuerdos con los empresarios siempre que sean razonables.

Otras medidas consisten en subir los impuestos a las empresas y crear un impuesto a la banca que pague el alza de las pensiones.

–Suena muy bonito en teoría y es muy complicado oponerse, pero en la práctica es muy difícil. No puedes hacerlo una vez, coger el dinero y dejarlo como una medida excepcional sin más. Los clientes se irán a bancos extranjeros y en la Eurozona las entidades pueden operar en cualquier sitio. El impuesto no es conveniente porque implementarlo tiene su coste y los bancos nacionales perderán cuota frente a sus competidores extranjeros. Si se hace solo un año puede ser una buena idea, pero es extraño que así sea.