La solución era... italiana

J. G. N. | MADRID
Actualizado: Guardar
Enviar noticia por correo electrónico

Hace casi dos años, el 27 de febrero de 2006, el entonces ministro de Industria, Joan Clos, sorprendió a todos al decir a primera hora de la mañana en una emisora de radio que «una solución española tendría más opciones que la oferta de E.ON» para comprar Endesa. Curiosamente, ese día por la tarde, la compañía Enel, participada por el Estado italiano, anunciaba la compra de un 9,9% de Endesa.

Con el paso del tiempo y conociendo la propensión del ministro a las equivocaciones dialécticas, quizás quiso decir «la solución italiana», en lugar de «española».

Endesa pasa así a engrosar la lista de empresas eléctricas españolas que han terminado en manos de grupos extranjeros, como HC (controlada por la pública portuguesa EDP) y Viesgo (por la alemana E.ON). De los principales países europeos, sólo España y el Reino Unido han abierto en la práctica sus mercados energéticos a empresas foráneas.

Enel era el «caballero blanco» que buscaban el Gobierno y Acciona (había entrado en Endesa en septiembre de 2005) para, entre ambas compañías, dejar en la cuneta la oferta de la alemana E.ON.

En marzo de 2007, este grupo desistió de su oferta y firmó un acuerdo con Enel y Acciona, según el cual recibiría activos en Europa y España.

Matrimonio de conveniencia

A partir de entonces, Enel y Acciona formaron un matrimonio de conveniencia (67% la italiana y 25% la española) al que casi todo el mundo le daba poco tiempo de vida. Lo que hace unos meses calificaba el presidente de Endesa y Acciona, José Manuel Entrecanales, como «las clásicas diferencias que hay en todas las familias», derivó en una absoluta falta de sintonía en la gestión.

Así, no han sido capaces, 17 meses después, de redactar un nuevo plan estratégico para la compañía y, desde el 4 de noviembre pasado, no se reúne su consejo de administración, por lo que, entre otras cuestiones, no habían propuesto los millonarios dividendos a distribuir.

Tres años y cinco meses después de que Gas Natural lanzara la primera opa sobre Endesa, esta eléctrica ha sido troceada y ha perdido importantes activos durante las distintas batallas por su control, que pasa a manos de un grupo italiano de participación pública.

La Endesa que se queda ahora Enel se ha dejado en el camino sus valiosos activos en Europa (8.000 MW), las centrales españolas de Los Barrios (Cádiz) y Tarragona -vendidos a E.ON por 11.500 millones de euros- y otros 2.105 MW en activos renovables a Acciona.

Gracias a este troceamiento, Endesa ha perdido su liderazgo en el sector, E.ON se ha convertido en la cuarta eléctrica de nuestro país y Acciona accede al segundo puesto del «ranking» mundial eólico.

Además, este grupo de construcción, energía y servicios obtiene unas plusvalías de más de 1.825 millones de euros tras su paso por Endesa.