Grandes descuentos en tiendas físicas y online tuvieron lugar el pasado viernes
Grandes descuentos en tiendas físicas y online tuvieron lugar el pasado viernes - AFP

La semana de los chollos y descuentos... ¿más Black que Friday?

Productos señuelo, precios inflados con anterioridad, retirada de stock... no es ganga todo lo que reluce en la nueva fiesta global del consumo

MadridActualizado:

Descuentos del 40%, del 30%, del 10%... la cifra es casi lo de menos. Este semana lo importante ha sido formar parte del fenómeno del «Black Friday» para no quedarse fuera del trending, subir a Instagram la imagen de la nueva adquisición o retuitear el chollo conseguido. Un fenómeno que aterrizó en España hace solo siete años y que, alentado por empresas y millennials, parece llevar con nosotros toda la vida. Eso sí, lo hace, como todo, a la española: por un lado nada de Friday, sino toda una semana que se cierra mañana con el Cyber Monday y, por otro, que tal vez resulte algo más Black para el consumidor de lo que esperamos. ¿Nos engañan? ¿Merece la pena?

Eduardo Irastorza, consultor de planificación estratégica y profesor de marketing de EAE Business School, tiene claro que «el Black Friday ha llegado para quedarse. Otra cosa es que los consumidores obtengan los productos a mucho mejor precio o que sean los más novedosos. Porque las compañías aprovechan para eliminar stock y liberan almacenes antes de lanzar nuevos productos en las fechas navideñas». Se trata, como señala este experto, de obsolescencia programada. Un concepto nada nuevo que hace referencia a la vida útil programada por las empresas para cada producto.

Día del engaño consentido

Aún así se espera que estos dias generen un volumen de negocio de entre 1.100 y 1.500 millones de euros. Y para muestra un botón: en una jornada de Black Friday China factura lo mismo que El Corte Inglés al año. Irastorza recomienda «mirar con recelo y precaución, porque ya no hay tantos chollos» y reconoce que existe cierta tendencia «a inflar los precios meses antes. No es una estrategia ética, pero es casi inevitable». Además, señala que los bancos se han sumado a este día y ofrecen facilidades de financiación para favorecer la compra.

Gaietà García, también profesor del Master de Dirección de Marketing de EAE Business School define el Black Friday como «el día del engaño consentido». ¿Engaño? Precisa que «a todos nos gustan que nos adulen y nos digan que estamos maravillosos a las siete de mañana, y que nuestra barriguita cervecera es sexy. El autoengaño, ligado al sentimiento hedonista inconsciente es un argumento social y comercial. Cada cual fija su particular límite de autoengaño», y explica que en el «Black Friday se establece un juego del gato y el ratón entre el ofertante y el consumidor. Un juego de estrategias piscológicas donde los proveedores saben más del consumidor que él mismo. Conocen la previsible evolución en gustos y tendencias. En todo caso, si la ilusión de descuentos promocionales, la trama de determinada idea de belleza asociada a productos y la falsa creencia de que la felicidad reside en aquello que no se posee, no sobrepasan los límites individuales al engaño permitido, entonces, habrá trato: se intercambia dinero por expectativas».

Un estudio de la OCU demostró que los productos eran un 2,5% más caros que el mínimo del último mes

Producto señuelo

¿Pero hay ofertas objetivas? Este experto confía en la honestidad de la mayoría de ofertantes e insiste en que «el peligro está para aquellas personas sensibles a los estímulos de la compra sin razonamientos». Para ello recomienda tener muy claro el presupuesto, ajustarlo a las necesidades de cada uno y llevar una lista de lo que nos interesa, y hacer caso a consejos de entidades como la OCU que recomienda no dejarse llevar por la inercia y que considera que para ahorrar no hace falta esperar al Viernes Negro.

Año tras año viene monitorizando los precios y señala que «sobre el papel parece una buena ocasión para equiparse con lo que se necesita aprovechando buenos precios, pero en realidad son unos pocos productos señuelo los que en realidad bajan su precio». De hecho el estudio de 2017 revelaba que respecto al precio que tenían el mes anterior a noviembre, casi la mitad de los productos (48%) no habían variado de precio, un 41% tenía un precio superior y sólo un 11% lo había bajado. Y como resultado: «los productos durante el Black Friday eran en torno a un 2,5% más caros que el mínimo que habían alcanzado en el último mes». Los productos con más descuento: las cafeteras de cápsulas, los televisores y los neumáticos de verano.

Precaución online

No cabe duda que las compras online son la gran estrella del Black Friday. Desde Adigital se estima que crecerán en España hasta un 10% respecto a las cifras del año pasado. Pero hay que tener cuidado con la ciberdelincuencia: en nuestro país, según datos del Instituto Nacional de Ciberseguridad (Incibe), los incidentes de ciberseguridad aumentaron en 2017 un 6,77% respecto al año anterior. En consecuencia, si no se compra con cautela en los comercios online durante el Black Friday, la identidad y los datos del internauta pueden estar en peligro. Según Acierto, estas prácticas han crecido un 140% en dos años, lo que significa que a veces la propia cautela del consumidor no es suficiente. Cada vez es mayor la necesidad que tienen los consumidores de acudir a sus entidades bancarias o aseguradoras para contar con una protección más personalizada en su vida digital. Para Eduardo Esparza, VP General Manager de Affinion España, «si no se está seguro de si es una oferta real o un timo, lo mejor es no arriesgarse y mantener los datos a salvo porque solventar una incidencia por ciberdelito puede tardar hasta 300 horas en resolverse si no se cuenta con el apoyo y las herramientas necesarias».