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El sector del juego, en busca de unas nuevas reglas fiscales

La patronal lamenta que su actividad esté sujeta a 17 legislaciones autonómicas distintas

MadridActualizado:

En España, las reglas del juego cambian por comunidades y soportes. Con el mismo nivel de ingresos, los impuestos a los que hacen frente un salón o un bingo en Galicia poco tienen que ver con los de un establecimiento de iguales características situado en Andalucía. En el caso de comparar un local físico con otro virtual, las diferencias se vuelven abismales. Ante esta circunstancia, Cejuego, la patronal más importante del sector, reclama un sistema tributario más flexible y armonizado para impulsar una industria debilitada en los últimos años. Unas reglas más equitativas como apuesta contra la crisis de la industria.

La historia del juego en España ha estado repleta de las dificultades. Durante el franquismo estuvo prohibido y no fue hasta 1977 cuando un nuevo decreto autorizó la instalación de dieciocho casinos en España. Su actividad se regularizó hace casi cincuenta años, pero en todo este tiempo la opinión pública ha mantenido su recelo respecto a una actividad que fue obligada a permecer, en muchos casos, alejada de las ciudades y sobre la que siempre ha planeado la sombra generada por una adicción tan peligrosa como la ludopatía.

El objetivo, normalizar la actividad del sector

Con el objetivo de normalizar el sector y «abrir las puertas» de bingos y salones, un total de nueve empresas del sector (Grupo Acrismatic, Cirsa, Codere, Conei Corporación, Grupo D.C. Díaz Carbajosa, Egasa, Orenes Grupo y Recreativos Franco) se unieron hace un año y medio en una patronal que aglutina el 70% del mercado en España. «Apostamos por otorgar una visión global y ofrecer un conocimiento de lo que es realmente el sector del juego», subraya Alejandro Landaluce, director general de la joven patronal.

Desde una pequeña máquina en un bar a un gran casino, Cejuego cuenta con un gran catálogo de juegos, cada uno con sus propios botes. Landaluce explica que el mercado cuenta con distintas velocidades, diferentes «potencias» de juego donde los ingresos generados en cada servicio poco tienen que ver entre sí. La heterogeneidad del sector no finaliza aquí, ya que el juego privado cuenta en España con diecisiete regulaciones autónomicas y dos estatales, un hecho que provoca que cada región legisle de forma distinta sobre actividades idénticas.

Los juegos «online» se sumaron a esta compleja amalgama hace pocos años, con una legislación más flexible que el sector tradicional. «Mientras en internet se ha producido un gran avance legislativo, existe una hiperregulación en juegos como el bingo», asegura Landaluce. La tributación media del juego físico supera el 25%; en la modalidad online el promedio es del 10%. Además, la rama virtual cuenta con determinadas ventajas a las que la presencial no puede acceder, como la posibilidad de publicitarse.

Flexibilidad tributaria

Cejuego reclama un cambio legislativo. La patronal pide «flexibilizar y armonizar» su tributación, pasando a una sola regulación y rebajando la media impositiva hasta el entorno del 10%. «La legislación actual está asfixiando a muchos empresarios que han tenido que cerrar su establecimiento en los últimos años», afirma el director general de Cejuego.

Aunque desde el sector privado perciben cierta voluntad política para llevar a cabo estos cambios, reconocen que es complicado que se realicen a corto plazo. No hay que olvidar que el Estado es propietario de Loterías y Apuestas, lo que le convierte, según Cejuego, en «juez y parte» en este conflicto a la Administración.

Al tiempo que reclama mejores condiciones, Cejuego continúa realizando pedagogía. Frente al problema de la ludopatía, la ptronal lamenta que «es un problema difícil de controlar», aunque destaca los esfuerzos que se están realizando desde el toda esta industria para erradicar el problema. «Tenemos una responsabilidad social y contamos con importantes controles para evitar que estas personas vuelvan a jugar», recuerda Landaluce.

El juego privado alza la voz para normalizar la situación de un sector responsable de 40.000 puestos de trabajo. Y como muestra, reclama mejoras administrativas. Desde hace un año y medio, el juego privado ha doblado su propia apuesta.