Bayer cerró la compra de Monsanto en septiembre
Bayer cerró la compra de Monsanto en septiembre - AFP

El sector agrícola se mueve a golpe de grandes concentraciones

Los bajos precios de las materias primas están provocando la fusión de grandes compañías de agronegocios

MadridActualizado:

Ruido de tambores resuenan últimamente en el sector agrícola. Las grandes compañías están moviendo ficha para no quedarse atrás en un escenario de grandes cambios, muchos de ellos a nivel político, que amenazan con trastocar acuerdos comerciales internacionales.

Las principales multinacionales de agronegocios han comenzado un baile de fusiones y adquisiciones con el fin de consolidarse y ganar cuota de mercado. Dow Chemical y DuPont dieron el primer paso. Le siguieron Syngenta y ChemChina, y por último se han subido Bayer y Monsanto al carro de las uniones entre grandes. La directora general de Syngenta para Europa, África y Oriente Medio, Alexandra Brand, argumenta que la razón que está llevando a esta política de concentración en el sector se debe a que actualmente hay una «dualidad entre los bajos precios de las materias primas y grandes cosechas» que están permitiendo dar alimento a la humanidad.

Las semillas, bajo lupa

Estos acuerdos han levantado cierta alarma en la Comisión Europea ante los procesos de concentración que podrían llevarse a cabo. Las autoridades de Bruselas temen que puedan originarse problemas de competencia respecto al mercado de semillas, ya que Bayer y Monsanto pasarían a tener con su integración cerca del 25% de la producción mundial, mientras que Syngenta es el tercer productor del planeta. Esta concentración afectaría principalmente a cultivos como los cereales, el maíz y la soja, indican desde Eurosemillas. Por su parte, fuentes de Bayer no ven tal peligro, ya que actualmente existen 7.500 empresas que comercializan semillas. Con todo, las autoridades de Bruselas ya han anunciado que estudiarán y analizarán estas operaciones, como ha asegurado recientemente la comisaria de Competencia, Margrethe Vestager. La respuesta de la CE para Syngenta y ChemChina podría tener lugar en el primer trimestre de 2018. Respecto a la de Bayer y Monsanto, que aún no se ha presentado oficialmente a la Comisión, queda mucho todavía por hacer.

Aseguran las compañías que esta consolidación de las empresas del sector pretende dar respuesta a la demanda de los agricultores y hacer más competitivos tanto los precios como los rendimientos agrícolas. Brand asegura por su parte que la innovación es muy cara, porque cada vez hay que cumplir más requisitos, tanto desde el punto de vista de la seguridad ambiental como de las expectativas que generan esos nuevos productos. «La industria quiere seguir innovando y creando por tanto más valor añadido», añade.

En clave de panorama internacional, a nivel de gobiernos e instituciones las declaraciones del presidente electo de EE.UU., Donald Trump, sobre la posibilidad de cuestionarse los acuerdos comerciales con el área Asia-Pacífico o Canadá, o la salida del Reino Unido de la UE, influirán indudablemente no solo en el ámbito comercial, sino también en el agrícola.

Ante este escenario imprevisible, indica Brand, los países comunitarios, con la Comisión Europea a la cabeza, deben seguir manteniendo una posición de fuerza a nivel global. Con vistas a la nueva PAC, desde su compañía creen que es «imprescindible trabajar en el conocimiento y en la educación de los agricultores. La tecnología avanza constantemente y el agricultor no debe quedar obsoleto, pese a que cada vez está mejor preparado», añade. En Bayer también coinciden en que el futuro del sector tiene que ir hacia modelos que aporten soluciones integradas para el agricultor.

Estas fusiones obligarán a las compañías a diversificar su cartera de productos para que sean aprobadas. Su visión respecto a estos procesos de concentración es de tranquilidad. Desde Bayer afirman que su negocio y el de Monsanto son «muy complementarios», y confían en que el grueso de la fusión salga adelante.

En cuanto a Syngenta manifiestan que «no creo que el regulador vaya a cambiar su manera de actuar, aunque el panorama mundial sufra modificaciones». En cuanto a su acuerdo con ChemChina, su posición no varía en Europa. «No hay cambios a nivel jurídico, la sede seguirá estando en Ginebra, el comité ejecutivo permanece invariable, e igual ocurre con el actual CEO, J. Erik Fyrwald», afirma.

El principal cambio que aborda Syngenta es su retirada del mercado financiero, ya que dejará de cotizar en Bolsa. «Simplemente, somos una empresa que pasa a ser propiedad de otra: ChemChina. Ahora vamos a trabajar para un propietario que piensa más en el largo plazo, en la sostenibilidad de la empresa con vistas al futuro, es decir, innovar, crear variedades de semillas, moléculas y nuevos productos».

A juicio de Brand, no habrá cambios radicales en la compañía, aunque confían en convertirse en breve en el segundo productor mundial de semillas, pero sin abandonar su filosofía de sostenibilidad. «No nos preocupamos únicamente de los rendimientos, sino también de las condiciones laborales y medioambientales».

Empleo asegurado en España

El punto más conflictivo de su operación es la reciente compra de la empresa de origen israelí Adama por parte de ChemChina, lo que podría crear conflictos de competencia. Syngenta ya ha indicado que no habrá fusión con Adama. Brand descartó asimismo que vaya a haber reestructuración alguna en los centros que Syngenta posee en Europa, incluida España, donde trabajan 500 personas.