CHEMA BARROSO  El ministro Sebastián saluda a Luis del Rivero, presidente de Sacyr Vallehermoso
CHEMA BARROSO El ministro Sebastián saluda a Luis del Rivero, presidente de Sacyr Vallehermoso

Sebastián prepara un plan de ahorro de energía como «placebo» contra la crisis del petróleo

Primero fue la crisis financiera, después la inmobiliaria y ahora la del petróleo. Para intentar hacer frente a esta última, el Gobierno aprobará con carácter de urgencia y antes de irse de vacaciones

ANTONIO POLO. MADRID.
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Primero fue la crisis financiera, después la inmobiliaria y ahora la del petróleo. Para intentar hacer frente a esta última, el Gobierno aprobará con carácter de urgencia y antes de irse de vacaciones un Plan de Ahorro Energético con el que confía reducir un 10% anual la dependencia del crudo. El ministro de Industria, Turismo y Comercio, Miguel Sebastián, avanzó ayer durante su intervención en el Foro Sociedad en Red, organizado por Red.es y Europa Press, que el conjunto de medidas permitirán ahorrar 5.000 millones de euros al año.

Las cuentas de Sebastián, nuevamente sin corbata y afónico por culpa de un exceso de «frigorías» recibidas en un acto público, son escuetas: España importa al año 435 millones de barriles de petróleo, de forma que la puesta en marcha del plan ahorrará el consumo de 43 ó 44 millones de barriles, cuyo precio medio ronda los 90 euros. El ministro no quiso ofrecer más detalles del plan ni cómo se articulará legalmente, lo que ya ayer mismo desperto las dudas en ámbitos políticos y empresariales, en los que se considera que el anuncio no es más que un «placebo», una sustancia sin efecto terapéutico alguno, con la que el Gobierno tan sólo trata de calmar la ansiedad que la escalada del crudo está creando en la economía española. El plan tendrá una duración de dos años y en su elaboración están inmersos seis ministerios.

Según Sebastián, la batería de medidas destinadas al comercio, hogares, transporte y sector energético reforzarán los resultados de las ya incluidas en el Plan de Acción de la Estrategia Española de Ahorro y Eficiencia Energética y en el Plan de Medidas Urgentes de la Estrategia Española de Cambio Climático.

El ministro también aprovechó su presencia en el foro para avanzar que el Ejecutivo pondrá en marcha durante el periodo 2009 y 2010 el Programa Renove, destinado a la reforma y modernización de las infraestructuras turísticas, que estará dotado con 500 millones de euros anuales. Además de mejorar la imagen de la primera industria del país, el plan confía en captar parte del desempleo procedente del sector de la construcción residencial.

En el ámbito de las telecomunicaciones y en relación con el despliegue de redes de fibra óptica, desveló que su departamento constituirá una comisión asesora encargada de identificar los principales inhibidores que puedan lastrar su desarrollo. También detalló que ayer se abrieron para consulta pública el uso de la banda ancha de 2,6 gigaherzios y posibles nuevas modalidades de explotación de las bandas de frecuencia de 900 y 1.800 megaherzios y 3,5 gigaherzios.

Empleando siempre un tono positivista en su discurso aunque sin pronunciar nunca la palabra crisis, el titular de Industria afirmó que para combatir lo que algunos expertos denominan «la tormenta perfecta» se deben contraponer tres «ces»: la de c de confianza, la de coraje y la de competitividad. Alabó «la envidiable» situación de las cuentas públicas, la duplicación de la inversión extranjera en los cuatro primeros meses del año, hasta los 17.000 millones de euros; la «solvencia» del sistema financiero español, y las actuaciones emprendidas por el Gobierno para superar «un contexto difícil», únicas adoptadas entre los cinco grandes países de Europa.

Dada la amplitud de competencias que engloba su ministerio, Sebastián fue cuestionado en el turno de preguntas sobre distintos temas de actualidad, tales como el del pago por la llamada de móvil recibida, que la Comisión Europea está empeñada en sacar adelante para compensar la reducción de tarifas de terminación de los operadores de telefonía, pese a la firme oposición de los regulares nacionales de telecomunicaciones. «Estoy totalmente en contra y si Bruselas nos obliga el Gobierno se opondrá radicalmente», advirtió.

También justificó la aplicación de la tarifa eléctrica social en función de criterios de consumo y no de renta «porque no sería justo», precisó. «Con la renta se pueden producir situaciones de fraude, sin embargo, el consumo, como el algodón, no engaña», declaró un sonriente Sebastián.