Olaf Scholz, ministro de Finanzas alemán (izda) junto a la canciller de Alemania, Angela Merkel
Olaf Scholz, ministro de Finanzas alemán (izda) junto a la canciller de Alemania, Angela Merkel - EFE

Scholz: «Se acabaron las vacas gordas»

El ministro de Finanzas alemán avisa en una entrevista concedida a Bild que «esos buenos tiempos en los que el Estado (alemán) ingresaba más impuestos de lo esperado se están acabando»

Corresponsal en BerlínActualizado:

El punto de inflexión en la política monetaria del BCE, el Brexit y los neonacionalismos comerciales que amenazan a este año que empieza, podemos sumar ahora el frenazo del motor de la economía europea, Alemania. Su ministro de Finanzas, Olaf Scholz, no puede ser más claro en la entrevista concedida a Bild: «se acabaron las vacas gordas». «Esos buenos tiempos en los que el Estado (alemán) ingresaba más impuestos de lo esperado se están acabando. Para 2018 podremos registrar aún otro superávit, pero se acabaron los años de vacas gordas. A partir de ahora no espero ningún superávit imprevisto, y menos de estas dimensiones», ha dicho.

Desde 2012, Alemania vive un ininterrumpido crecimiento económico que se ha traducido en disminución récord de la deuda pública y el paro. Sin embargo en el tercer trimestre de 2018, por primera vez, el país registró un crecimiento negativo. Uno de los principales puntos débiles, en este cambio de coyuntura, es la industria del automóvil, afectada por escándalos de corrupción y por su incapacidad para adaptarse a tiempo a las exigencias de las nuevas legislaciones de emisiones de gases, una situación que afecta incluso la buena reputación de los productos «made in Germany». Pero los coches no son los únicos que tiran a la baja las previsiones económicas: en el último test de estrés de los bancos europeos, muchas entidades alemanas obtuvieron un resultado cuestionable y débil, sobre todo algunas de los Landesbanken (cajas regionales) y también Commerzbank y Deutsche Bank.

En el informe del World Economic Forum de 2018 «Global Competitiveness Report», Alemania sigue siendo el tercer país más competitivo, debido a que las empresas tienen un equilibrio casi perfecto entre salarios, inversión y procesos laborales eficaces”. Pero los últimos años se ha abierto una brecha basada en la economía digital y en la incapacidad para extender la banda ancha a todo el territorio, además de haber perdido la iniciativa en territorios altamente competitivos e innovadores como el software y la inteligencia artificial. Alemania ya no es la locomotora de innovación en Europa.

A vueltas con el impuesto de solidaridad

Esa es una de las razones por las cuales el ministro Scholz rechaza la idea que defiende el bloque conservador de eliminar por completo el impuesto de solidaridad del 5,5% con el que los alemanes deben contribuir desde la reunificación del país a financiar las infraestructuras y otras medidas destinadas a desarrollar el territorio de la extinta República Democrática Alemana (RDA). «En las negociaciones para formar coalición acordamos por una buena razón que los ciudadanos con ingresos muy elevados deberán seguir pagando el impuesto de solidaridad», ha insistido, recordando que de esta manera, a partir de 2021, el 90% de los contribuyentes dejará de pagar este impuesto. «Para los presupuestos federales supondrán 10.000 millones de euros menos al año. Es una rebaja fiscal notable para casi todos los contribuyentes», señala.

Scholz deja entrever en esta entrevista sus deseos de convertirse en el candidato socialdemócrata a la Cancillería de Berlín en la próximas elecciones generales, pero mientras ocupe el cargo de ministro de Finanzas en la gran coalición su objetivo sigue siendo el mantenimiento de la creación de empleo récord que ha caracterizado a los gobiernos de Merkel. Alemania cerró 2018 con el empleo en máximos históricos desde la reunificación del país en 1991, al alcanzar una media de ocupados de 44,83 millones, con un crecimiento interanual del 1,3%, según los datos preliminares publicados por la Oficina Federal de Estadística (Destatis).

De este modo, el empleo cumple 13 años consecutivos de crecimiento, incluyendo un incremento de prácticamente cuatro millones de ocupados desde 2008, señala la agencia federal. «La mayor tasa de participación laboral de la población y los trabajadores inmigrantes compensaron los efectos demográficos, por lo que el número de personas ocupadas en 2018 fue el mayor desde la reunificación alemana en 1991», explica.

El presidente del Instituto de Estudios Económicos IFO de Múnich, Clemens Füst, ha declarado recientemente que espera que el empleo alcance niveles récord todavía en 2019, pero el IFO, como los otros principales institutos de estudios económicos en Alemania, ha revisado a la baja sus pronósticos de crecimiento para este año, hasta un aumento del PIB en torno al 1,5%.