Sarkozy da un ultimátum de seis meses para reformar las pensiones
AFP Sarkozy, durante su exposición ayer en el Palacio del Elíseo, tras reunirse con patronal y sindicatos

Sarkozy da un ultimátum de seis meses para reformar las pensiones

JUAN PEDRO QUIÑONERO | PARÍS
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Rodeado de ocho ministros dialogando con la patronal y todos los sindicatos, Nicolas Sarkozy ha lanzado la gran reforma del sistema nacional de pensiones, comenzando por establecer un calendario, fijar un método de trabajo y subrayar una advertencia: «No podemos diferir la reforma si no queremos evitar una catástrofe. Las nuevas generaciones no nos perdonarían que no afrontemos ese desafío, por falta de coraje político».

Sarkozy confirma un plazo de seis meses de negociaciones, a varias bandas, entre sindicatos, patronal y Gobierno. El método de trabajo pasa por el diálogo. El Gobierno ya tiene su propia visión del problema: déficit crecientes, demografía amenazante para el sistema, agravación del problema, inexorablemente.

Un periodo razonable

Tras el proceso de diálogo e intento de concertación, el Gobierno presentará su proyecto de ley, a finales de septiembre. «Seis meses de negociación me parece un plazo razonable, teniendo en cuenta que, para el próximo otoño, Francia estará en situación de asegurar la perennidad de su sistema de pensiones, que hoy está amenazado».

Tal rosario de precauciones de forma y de método obedece a hondísimas razones. La crisis del sistema francés de pensiones se escalona de manera vertiginosa durante los últimos veintisiete años.En 1983, François Mitterrand bajó la edad de jubilación de los 65 a los 60 años. En realidad, muchos funcionarios o trabajadores del sector público se jubilaban a los 55, tras haber pagado menos cotizaciones, durante menos años, y cobrando mejores pensiones que en el sector privado. Diez años después, el sistema ya estaba en crisis. En Francia, el primer Libro Blanco (Michel Rocard) anunciando el «campo de minas» de las pensiones data de 1991. Dos años más tarde, fue necesario elevar de 37.5 a 40 los años de cotización. En 1995, Francia quedó paralizada porque los sectores privilegiados (pensiones a 55 años) bloquearon el país para evitar la igualdad para todos, públicos y privados. Entre 2003 y el 2007 (Raffarin y Sarkozy) se consiguió a duras penas la igualdad de 40 años de cotización para todos. En 2008 se impusieron los 41 años de cotización para conseguir la «plena pensión».

Hoy, el Gobierno Sarkozy baraja dos «pistas» para salvar el sistema: dejar en libertad y elevar la edad de jubilación, más allá de los 62, 63, 65 o 67 años; y aumentar los años de cotización, con o sin aumento de las cotizaciones mensuales.

Todos los analistas gubernamentales y privados insisten en los datos básicos: el envejecimiento de la población y la esperanza de vida abren inmensas posibilidades, pero son una «bomba de relojería». En 1960 había cuatro cotizantes por cada jubilado. Hoy menos de dos cotizantes pagan la pensión de un jubilado.

Consciente de que la crisis crea un clima de angustia social contenida, Sarkozy ha usado un guante de seda verbal para intentar pasar el mensaje esencial: El Gobierno «no empleará la fuerza», pero la reforma es más urgente que nunca.