CARLOS RODRÍGUEZ

La Sareb recuperará hasta 16 millones en plusvalías municipales

La subida del IBI en casi 1.900 municipios costará 375.000 euros anuales al banco malo

MadridActualizado:

El Tribunal Constitucional acaba de anular las plusvalías municipales en aquellos casos en que la venta de un inmueble se haya cerrado con pérdidas. Una situación que permitirá a muchos propietarios reclamar y previsiblemente recuperar lo que en su día pagaron por este tributo. Uno de ellos es la Sareb, sociedad que absorbió créditos e inmuebles de las cajas de ahorros rescatadas. Según informan a ABC desde el llamado banco malo, este tiene plusvalías recurridas o recurribles por casi 16 millones de euros, cifra que podría recuperar si los jueces le dan la razón.

La recuperación de ese dinero se ha convertido en el escenario más probable toda vez que el Alto Tribunal declaró el pasado febrero «inconstitucionales y nulos» los artículos de la ley de Haciendas Locales que regulan el impuesto cuando no se produce una revalorización del activo. La sentencia sienta jurisprudencia.

El impuesto sobre el Incremento del Valor de los Terrenos de Naturaleza Urbana, conocido como plusvalía municipal, grava la revalorización del terreno de una vivienda cuando esta se vende, aunque en la práctica se abona incluso cuando pierde valor. Una contradicción frecuente en los últimos años, ya que no es raro que los contribuyentes que compraron su vivienda durante la burbuja hayan enajenado su piso con pérdidas.

La Sareb está también en esa situación. Cabe recordar que en 2012 absorbió a un precio administrativo activos inmobiliarios adjudicados de Bankia, Novagalicia Banco, Catalunya Banc, BMN y otras cajas rescatadas. Eso sí, y según explican desde la entidad, el precio de referencia para sus activos no sería el fijado en ese traspaso, sino el valor al que se lo adjudicó originalmente la entidad.

Gran contribuyente

En los dos últimos años la Sareb no solo ha retasado a la baja parte de esos inmuebles, sino que también ha vendido con minusvalías parte de ellos y ha abonado igualmente el citado tributo. De hecho, las plusvalías municipales junto con el impuesto sobre Bienes Inmuebles (IBI) y el IVA es una de las principales partidas de los costes operativos de la entidad presidida por Jaime Echegoyen. En concreto, el año pasado supusieron más del 35% de sus gastos ordinarios y el 5% de su facturación total.

El año pasado, por ejemplo, la Sareb abonó por estos tres impuestos un total de 197,2 millones de euros, de los cuales 93 correspondieron al IBI y las plusvalías. Esa cantidad se ha ido incrementado año a año en sus cuatro primeros ejercicios de vida. En 2013 abonó 91 millones, en 2014 un total de 114 y 193 millones en 2015.

Esa factura tributaria podría verse incrementada en los próximos ejercicios por subidas tributarias. El Gobierno aprobó el pasado diciembre los coeficientes de actualización de los valores catastrales para 2.452 municipios a petición de estos, y en la mayor parte subirán a partir de este mismo año. En concreto, y como avanzó ABC, este «catastrazo» se traducirá en un aumento de los valores en 1.895 ayuntamientos, lo que provocará una subida del IBI y la plusvalía.

Aunque hay que tener en cuenta el margen de actuación de los municipios, los primeros cálculos de la dirección de la Sareb apuntan a un incremento del IBI que paga de unos 375.000 euros anuales, teniendo en cuenta el volumen actual de su cartera de activos inmobiliarios. En este sentido, desde la sociedad recuerdan que a pesar de las enajenaciones, esa cartera se irá incrementando ya que muchos de los créditos morosos que acumulan acaban convirtiéndose en inmuebles adjudicados por la ejecución de las garantías.

La suma de esos gastos tributarios, lo que paga en cuotas de comunidad y mantenimiento de los inmuebles (90 millones), las comisiones por la gestión de sus activos (236,9) y los costes financieros derivados de los intereses que abona por su deuda (558) eleva la partida de gastos a más de 1.200 millones que se comen por completo el margen de negocio de la Sareb.