Pedro Sánchez y Jean-Claude Juncker
Pedro Sánchez y Jean-Claude Juncker - Isabel B Permuy

Sánchez pierde el crédito económico en Europa

El presidente, sin el respaldo del Parlamento, también tiene poca credibilidad entre los inversores y los agentes sociales

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El recinto ferial de Ifema en Madrid era ayer un hervidero, el mundo empresarial celebraba la elección por aclamación de su nuevo presidente, Antonio Garamendi, cuando saltó la noticia del revés de Bruselas al Gobierno por unas cuentas que se desvían del ajuste exigido. Las empresas no están precisamente contentas porque, en definitiva, serán las que tendrán que costear la agenda social del Ejecutivo. Subidas de impuestos al diésel, a las grandes empresas, a las transacciones financieras y al empleo para costear unas alegrías en el gasto a las que Bruselas ha puesto freno. «Son unos presupuestos inflados, en clave política y no económica», aseguraba una fuente empresarial a ABC. Recordaba también que el único atisbo que le quedaba al Ejecutivo era su ministra de Economía, Nadia Calviño, y que la reprimenda de Bruselas ahora también la deja «en evidencia» ante los socios europeos.

La elección de Nadia Calviño como ministra de Economía estuvo sustentada fundamentalmente en la buena imagen que tiene en Bruselas la ex directora general de Presupuestos de la Comisión Europea. Esta reputación le ha obligado en más de una ocasión a mantener un doble discurso: el ortodoxo en Europa y el más político y cercano algunas veces al populismo en España. Un difícil equilibrio que le ha obligado a defender una cosa y la contraria en pocas horas. Ocurrió, por ejemplo, cuando en Bruselas quitó hierro a la posibilidad de que su Gobierno prorrogara los Presupuestos y días más tarde en España dijo que aprobar las cuentas públicas era la primera opción del Ejecutivo.

«Sánchez está como en la última etapa de Rodríguez Zapatero, sin credibilidad en Europa, en la OCDE, entre los inversores, los agentes sociales y no tiene respaldo en el Parlamento», asegura otra fuente a este diario. Organismos internacionales como el FMI y el BCE criticaron con dureza la política de Zapatero en el último tramo de mandato en el que la crisis ya tenía un pie puesto en España mientras el Gobierno seguía gastando sin freno y viendo brotes verdes donde ya había crisis y destrucción de empleo. El Nobel, Nouriel Roubini, llegó a decir de España que «es una amenaza para la Eurozona».

«Sánchez está como en la última etapa de Rodríguez Zapatero, sin credibilidad en Europa, en la OCDE, entre los inversores, los agentes sociales y no tiene respaldo en el Parlamento»

Ayer, a la reprimenda de Europa se sumaron otros revolcones del FMI y de la OCDE. La institución que preside Christine Lagarde criticó duramente los nuevos impuestos que pretende sacar adelante Pedro Sánchez y la OCDE empeoró la previsión de crecimiento tras alertar de la incertidumbre política. «Pedro Sánchez ya no tiene credibilidad, cuanto más tarde en convocar elecciones más daño hará a España y a su propio partido», aseguraban las fuentes empresariales consultadas.

Entre el sector más crítico con la gestión de Pedro Sánchez el varapalo de los organismos internacionales cayó como una nueva losa. «La ciudadanía no le cree y lo peor es que parte de su partido ya no confía en él y lo ve como un lastre», aseguraban fuentes socialistas. La reacción de La Moncloa ante las críticas de Bruselas fue muy distinta. El Ejecutivo celebró que las previsiones de Bruselas y de la OCDE sobre la economía estén alineadas con las del Gobierno, que ambos organismos estimen que España mantendrá un crecimiento robusto del 2,6% para este año y del 2,2% para el próximo. De las críticas, ni mencionarlas. No hay peor sordo que el que no quiere oír.