La ruptura de la fusión Abertis-Autostrade culmina un «annus horribilis» de La Caixa

M. PORTILLA / M. LARRAÑAGAMADRID. La Caixa ha culminado un auténtico «annus horribilis» en sus proyectos de expansión de su «holding» industrial, tras la paralización de dos de sus «operaciones

M. PORTILLA / M. LARRAÑAGA. MADRID
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La Caixa ha culminado un auténtico «annus horribilis» en sus proyectos de expansión de su «holding» industrial, tras la paralización de dos de sus «operaciones estrella». El intento de fusión de Gas Natural con Endesa está suspendido por orden judicial y se enfrenta a dos duros competidores, E.ON y Acciona, mientras que la proyectada fusión entre la concesionaria de infraestructuras Abertis y la italiana Austostrade ha quedado aparcada «sine die» hasta que se den las condiciones legislativas y políticas adecuadas en Italia.

Curiosamente, en cada una de las operaciones fracasadas, la política ha tenido especial relevancia, aunque en sentidos inversos. En el caso de Gas Natural, la operación contó con la aquiescencia del Gobierno español, pero no con el apoyo de la dirección de Endesa. En cambio, en el caso italiano el acuerdo entre las dos empresas era total desde el pasado mes de abril, pero el Ejecutivo de Romano Prodi -en particular el ex fiscal Antonio Di Pietro- se ha encargado de poner tantas trabas que las empresas han terminado por aparcar su proyecto.

Relaciones intactas

Desde Abertis se asegura que las relaciones con Autostrade se mantienen intactas, y que la intención de ambas partes es descongelar la fusión si Bruselas logra obligar a Italia a cambiar la legislación que ha bloqueado la operación en la práctica.

Primero fueron los obstáculos a la presencia de ACS en el accionariado, por tratarse de una constructora, luego la oposición del ente que regula las concesiones, ANAS, y finalmente la promulgación de un decreto por el que se revisarán todas las concesiones de autopistas.

Después de este frenazo, Abertis ha puesto sus ojos en otros países de la Unión Europea (la experiencia francesa con la compra de Sanef ha sido positiva), en los que se incorporarán a la UE y, sobre todo, en Estados Unidos, donde dispone de una oficina permanente desde hace tres meses en Washington, y ya estudia varios proyectos de inversión.

Los representantes de Abertis han contactado con buena parte de los gobernadores estadounidenses, ya que son los estados los que ejecutan sus propios programas de inversión en obra pública y de privatizaciones de autopistas ya en servicio.

Alianzas con socios locales

La concesionaria española ha contactado también con potenciales socios locales para estos proyectos, ya que consideran necesario ir junto a empresas que conozcan bien el terreno, pero siempre que Abertis cuente con una participación que puede ser mayoritaria o muy significativa, según los casos.

Para la compañía española todas sus inversiones son estratégicas y con vocación de permanencia. Por este motivo, la política de expansión de Abertis se basa en elegir de forma muy meditada cuáles pueden ser sus mejores socios locales y con más proyección de crecimiento.

Pero no sólo en el apartado de compras le han salido mal las cosas al «holding» industrial de la caja catalana. La venta de Applus+, participada a través de Aguas de Barcelona (Agbar), concluyó con el despido de los responsables de la venta, después de tener que deshacer una operación que hubiera supuesto unos ingresos de mil millones de euros para Agbar. Por el contrario, sí se fraguó la venta de Inmobiliaria Colonial a Inmocaral por 3.500 millones de euros en una opa pactada, al mismo tiempo que resultaron positivas las desinversiones en sus bancos participados en Andorra.

Habrá que ver cómo afecta la paralización de estas dos operaciones a la pretendida salida a Bolsa de una parte del «holding» industrial de La Caixa. Hace apenas un mes, la entidad presidida por Ricardo Fornesa comunicaba su decisión de agrupar en un «holding» financiero el conjunto de sus participaciones industriales con el objetivo de sacar a Bolsa un máximo del 49% de su accionariado.

El valor en Bolsa de todas esas participaciones ronda los 20.000 millones de euros. En un principio, la caja pondría a cotizar un 25% del «holding», con el fin de destinarlo principalmente a los pequeños ahorradores, para ir progresivamente dando entrada a inversores institucionales y algún socio industrial.

Expansión internacional

El objetivo es obtener los recursos necesarios para afrontar su expansión internacional con la compra de alguna entidad, algo a lo que el Banco de España se había negado hasta ahora, pero el nuevo gobernador, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, al menos ha insinuado que estudiará cada operación en concreto.