El riesgo de irrelevancia tecnológica de Europa

El presidente de Ametic

MADRIDActualizado:

El enfrentamiento comercial entre EE.UU. y China, que afecta de forma tan importante a algunas de las mayores empresas del sector TIC, presenta algunos aspectos que deberían movernos a la reflexión. Para empezar, se trata de un enfrentamiento con importantísimas consecuencias, no sólo económicas sino geoestratégicas ya que afectan a temas tan importantes como la conectividad y las redes de telecomunicaciones de nueva generación, los sistemas operativos y procesadores avanzados y la seguridad de la información que circula por las redes.

En este conflicto, la ausencia de Europa y su papel de mero espectador (y sufridor de las consecuencias), sólo puede calificarse de clamoroso. ¿Por qué Europa no tiene voz como actor? Lamentablemente no disponemos de las tecnologías críticas (procesadores avanzados, sistemas operativos, etc.) de las que sí disponen EE.UU. y China. No disponer de ellas tiene efectos muy graves en la independencia tecnológica y, en suma, en la soberanía de Europa. Una de las consecuencias directas es no disponer de ninguna empresa europea en el ranking mundial de las principales empresas TIC (o como a mi me gusta decir, eTIC, para no olvidarnos de la «e» de electrónica, presente en los e-mails, e-books, e-learning, etc.). Esta situación no es más que el preámbulo de otras que vendrán a continuación en áreas tanto o más relevantes, como la inteligencia artificial, el vehículo eléctrico, autónomo y conectado, las tecnologías cuánticas, la robótica avanzada, la genómica... donde la situación puede volver a repetirse.

¿Hay algún motivo o maldición para que así sea? ¿Siempre ha sido así? ¿Hay solución? Esta situación necesita ser corregida con urgencia si no queremos caer en la completa irrelevancia de Europa en un futuro muy próximo. Una de las dificultades evidentes a las que se enfrenta Europa es la diferencia en el tamaño y características del mercado accesible a sus empresas y de forma muy especial de sus características de impulso a la innovación. Está claro que el Mercado Digital Único europeo es todavía un buen deseo, pero dista mucho de ser una realidad. Sin él y sin un uso inteligente del impulso de la demanda innovadora, como sí hacen nuestros competidores, será prácticamente imposible consolidar empresas europeas de dimensión global.

Pero, siendo necesario, no es solo el tamaño del mercado el que posibilitaría la existencia de líderes globales en Europa. Hay algunos elementos necesarios para que esta situación pueda revertirse: primero, Europa debe tener voluntad de ser y actuar como potencia global, y para ello es imprescindible ser líder global en tecnología e innovación.

«Hay que crear un entorno favorable al crecimiento de las empresas de tecnologías avanzadas»

Segundo, debe haber una acción conjunta y coordinada desde la Unión Europea para conseguir unidad de acción y masa crítica suficiente. El caso del sector aeronáutico, donde la creación de Airbus permitió que, sobre la base de empresas nacionales, todas ellas de un tamaño insuficiente, se construyera uno de los dos grandes líderes globales, es un buen ejemplo de lo que podría y debería hacerse.

Tercero, hay que crear un entorno favorable al crecimiento de las empresas de tecnologías avanzadas. Para ello es necesario crear un marco legislativo y fiscal favorable, un plan de ayudas e incentivos a la innovación globalmente competitivo, unas condiciones laborales que favorezcan el desarrollo y aprovechamiento del talento y unas condiciones que hagan atractiva Europa como lugar de vida y trabajo para las personas, no sólo europeas sino de otros países que quieran establecerse y desarrollar su vida personal y profesional en nuestro continente.

En cuarto lugar, es necesario fomentar la creación de instrumentos de financiación europeos que permitan el crecimiento de las empresas de alto crecimiento, para favorecer que las decisiones estratégicas sigan tomándose desde Europa, cuando las empresas alcancen dimensión global. Y en quinto lugar, hay que dedicar recursos suficientes al apoyo de la innovación.

Actuando así podríamos tener líderes digitales globales y participar en las conversaciones y negociaciones multilaterales, jugando un papel que evite la bipolarización del mundo y aportando elementos que, como es el caso de la sostenibilidad medioambiental, la protección de la privacidad o las políticas de protección social, hacen de Europa un referente ético de sociedad.

En el nuevo Parlamento europeo deberán aprobarse los nuevos presupuestos y, en particular, el nuevo Programa Marco de Investigación e Innovación Horizon Europe. Esperemos que tomen medidas urgentes y acertadas para que el rumbo se corrija para beneficio de todos.

Pedro Mier es presidente de Ametic

Pedro MierPedro Mier