¿Repartidor de pizzas o «rider» de Deliveroo?

Lo más importante para determinar que hay una relación laboral es que el repartidor carece de una estructura organizada y ciertas herramientas de trabajo se las «alquilan»

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A primera vista, no veríamos una diferencia clara entre un repartidor de pizzas y otro de comida a domicilio de las aplicaciones de moda; parece que nuestros tribunales tampoco. ¿Por qué el primero es un trabajador por cuenta ajena y el segundo ha de ser autónomo?

Desde mi punto de vista y valorando los hechos probados de las últimas sentencias y actas de la Inspección de Trabajo, los «riders» de Deliveroo cumplen los requisitos necesarios para ser considerados trabajadores por cuenta ajena o, lo que es lo mismo, falsos autónomos. Los puntos más importantes para determinar la existencia de una relación laboral son los siguientes: el «rider» carece de una estructura organizada para prestar los servicios y ciertas herramientas de trabajo se las «alquila» Deliveroo descontando el precio de las mismas de la factura que emite el «rider» (típico consejo que habrá dado un buen abogado laboralista para intentar disimular la relación laboral) y las instrucciones que reciben no son ni de lejos meras directrices de cómo quiere el cliente del «autónomo»el resultado del servicio.

Vamos a ver algunos ejemplos para diferenciar un autónomo de un trabajador por cuenta ajena. Un abogado con despacho propio o un pintor no integrado en una empresa serían autónomos reales, ya que tanto uno como otro tienen sus propias herramientas de trabajo (unos libros y unos pinceles, por ejemplo) y ningún cliente les puede decir cómo tienen que estudiar un caso o cómo pintar la pared. Podremos darles directrices, pero el cliente o empresa que contrata con el autónomo no exige un modo concreto de prestar el servicio (tienes que subir a entregar el pedido, saludar, quitarte el casco, no entrar en la casa, comportarte de tal manera en el restaurante, sólo puedes ir en coche cuando llueva mucho, cuando acabes el servicio tienes que volver a un punto concreto, te damos formación de cómo darte de alta en autónomos, te pago disponibilidad y a veces exclusividad, etc.). Sobre todo esto, poco o nada puede el «rider» aplicar su autonomía a la hora de prestar el servicio para el que fue contratado. En el caso del abogado o pintor, éstos son libres además de coger o no los clientes que quieran sin que el cliente le pueda «sancionar» económicamente por no coger su caso o servicio, al contrario de lo que parece que pasa en Deliveroo. No comparto, sin embargo, el hecho de llevar un identificativo de la empresa o tener acceso a la aplicación para prestar el servicio sean determinantes de la existencia de la relación laboral, ya que lo primero simplemente es una estrategia de marketing que no incide directamente en la libertad de la prestación del servicio y lo segundo es necesario para que el autónomo pueda prestar el mismo. Imaginemos una empresa informática o autónomo que nos presta un servicio de mantenimiento de nuestras redes; será necesario por supuesto que le demos acceso a la misma sin que esto suponga que el mismo se convierta en trabajador de nuestra plantilla.

Por otro lado, el autónomo ha de contar con una estructura propia y el «rider» sólo aporta un teléfono móvil y una bici/moto (los repartidores de pizza en muchos casos también aportan su propia moto y esto está incluso regulado así por el propio convenio colectivo, no siendo claramente impeditivo de la existencia de una relación laboral).

Uno de los principales argumentos de las empresas que prestan este tipo de servicio es la flexibilidad horaria que tienen los riders, pero, ¿es esto suficiente? Entendemos que no, ya que, y más a día de hoy, existe flexibilidad horaria en multitud de empresas no siendo esto constitutivo de una relación autónoma de sus trabajadores. En conclusión, no veo diferencia alguna entre los repartidores de pizza trabajadores por cuenta ajena y los riders de Deliveroo.

Almudena Álvarez (Profesora de Derecho del Trabajo en la URJC y socia de Álvarez Lentner)Almudena Álvarez (Profesora de Derecho del Trabajo en la URJC y socia de Álvarez Lentner)