Juan Carlos Soler

Renfe y CP crean una empresa conjunta de cara a la liberalización del sector ferroviario

Las dos empresas bandera de España y Portugal sientan las bases para una alianza y competir contra las empresas alemanas y francesas

LisboaActualizado:

La estrategia ibérica está servida en el transporte ferroviario. Se avecinan tiempos de liberalización en el sector y las dos empresas bandera de España y Portugal trabajan no solo con objetivos comunes sino con vocación de plasmar su reciprocidad en una empresa conjunta.

Así lo ha anticipado Carlos Gomes Nogueira, presidente de CP (Comboios de Portugal, Trenes de Portugal), en una comparecencia ante la Comisión Parlamentaria de Economía, Innovación y Obras Públicas.

«Una alianza con Renfe es una buena forma de invertir en el futuro del sector, ahora que vamos a tener una competencia de alto nivel. De esta forma, los trenes portugueses podrán llegar a Madrid, a Barcelona, a Badajoz, a La Coruña… y los españoles podrán circular por las vías portuguesas», declaró Gomes antes de puntualizar que sería un pacto muy valioso.

Con tal motivo, CP y Renfe ya sientan las bases de la empresa conjunta que tiene previsto operar en los próximos meses, toda vez que la liberalización entrará en vigor el 1 de enero, aunque no se hará efectiva hasta 2020.

Las negociaciones aún se hallan en una fase incipiente, pero el tiempo apremia y tendrán que acelerarse si las dos compañías no quieren sucumbir ante el contraataque de los gigantes alemanes, franceses e incluso ingleses, por mucho que la concreción del Brexit esté cercana.

Portugal y España, países unidos por el ancho de vía ibérico, pretenden plantar cara a las potentes firmas internacionales, con Deutsche Bahn a la cabeza. De lo contrario, podría suceder como en el caso del transporte aéreo, donde la irlandesa Ryanair y la británica easyJet arrasan desde que se estableció la libre competencia.

De manera que la alianza lusoespañola es un hecho, especialmente después de que CP llegase a un acuerdo con Renfe para alquilar cuatro locomotoras diésel más a la compañía española, aunque precisan de algunas reparaciones.

Con esta dotación, pasan a ser 24 las composiciones en renta por parte de los portugueses, con un montante que se aproximará a los ocho millones de euros ya que cada locomotora se cede previo pago de 350.000 euros.

La ampliación del alquiler se produce después de una respuesta inicial negativa, pues Renfe dijo que ya no disponía de más existencias libres. Pero, en poco más de una semana, las negociaciones dieron su fruto.

El mismo protocolo firmado contempla la puerta abierta para un futuro alquiler de unidades eléctricas, así como la entrada de CP en el mercado español a partir de 2020, con todas las garantías.

Las nuevas composiciones deberán ser adaptadas a las claves de seguridad y señalización de Portugal, antes de ser homologadas por el Instituto de Movilidad y Transportes.

La colaboración con Renfe resulta vital para CP. Mucho más cuando el servicio se ha ido degradando al otro lado de la frontera en los últimos meses.

Es en este contexto que Carlos Gomes y el ministro de Infraestructuras, Pedro Marques, comparecieron días atrás en el Parlamento para dar explicaciones, a requerimiento de los conservadores del PSD.

Si se ha llegado a un acuerdo finalmente es porque Renfe no quería perder la fuente de ingresos procedente de Lisboa, vigente desde 2010. En los últimos meses, algunas de esas unidades han sufrido averías, razón por la cual el Gobierno luso deseaba incrementar su petición a entre 12 y 14 locomotoras, además de ampliar el contrato hasta 2022 o 2023.

El ministro luso de Infraestructuras anunció hace un mes que se reforzaría el alquiler de «material en circulación tanto diésel como eléctrico», con el objetivo de «reponer lo más rápido posible todas las condiciones de circulación en nuestras líneas regionales».

Los números que maneja CP no permiten muchas más opciones, por ejemplo la adquisición en propiedad, pues el Gobierno de António Costa no quiere disparar el gasto público.