Con el relevo de Norniella ya han cambiado seis presidentes de empresas nombrados por el PP

Las principales empresas privatizadas, como Endesa, Telefónica o Aldeasa, mantienen, sin embargo, a los gestores designados en su día por el Ejecutivo del PP

A. LASO D´LOM/
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MADRID. Con la salida de José Manuel Fernández Norniella de la presidencia de Ebro Puleva, el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero ya ha forzado el relevo de seis presidentes de grandes compañías nombrados por el PP, según han reconocido fuentes del propio Ejecutivo que, aunque admiten implicaciones políticas en algunos de dichos cambios, también aseguran que se trata de «ajustes» achacables a los propios accionistas.

El pasado verano, el ministro de Economía, Pedro Solbes, dijo que no le gustaba el perfil de buena parte de los altos ejecutivos nombrados por el PP y añadió que su Gobierno era partidario de gestores más «profesionales». Desde entonces, el Gobierno ha aumentado la presión y ha forzado varios relevos, sirviéndose para ello de otros accionistas. Algunas operaciones, sin embargo, le han salido mal, como el «asalto» de Sacyr al BBVA.

Los dos cambios más «madrugadores» fueron realizados directamente por el Gobierno debido a que son compañías controladas por el Estado, como máximo accionista. Se trata de Pedro Mielgo, sustituido en Red Eléctrica por el ex ministro Luis Atienza, y de Pedro Antonio Martín Marín, relevado en Hispasat por Petra Mateos. Estos dos cambios se plantearon ejerciendo el control que supone una mayoría accionarial, cosa que no ha pasado en otros casos, donde se han producido situaciones diversas.

Cada uno de los cambios tiene su génesis. El caso de Repsol es quizás el más llamativo. La Caixa consultó al Gobierno -a través del ministro Montilla- si podía ejercer su mayoría accionarial. El ministro manifestó su intención de no intervenir en asuntos puramente empresariales, que fue lo mismo que decirles que hicieran lo que quisieran. La Caixa ejerció su mayoría y colocó a Antonio Brufau, que era el presidente de Gas Natural, al frente de Repsol. El entonces presidente de la petrolera, Alfonso Cortina, optó por una salida pactada, con una indemnización de 20 millones de euros, además de ser nombrado presidente de Colonial, la inmobiliaria de la caja.

Este relevo ha tenido efectos colaterales, como es la salida de Miguel Boyer de la presidencia de la Compañía Logística de Hidrocarburos, la antigua Campsa, participada por Repsol, que ha sido sustituido por José Luis López de Silanes, el antiguo hombre de Repsol en Gas Natural y que durante la opa fallida de Gas Natural sobre Iberdrola se pasó con armas y bagajes a las huestes de La Caixa. Brufau se ha hartado de decir que el relevo de Boyer no es político, sino que son cambios decididos por los socios de la petrolera. Sin embargo, algunas fuentes destacan que la proximidad del ex ministro socialista al PP durante la pasada legislatura, así como su relación con Faes, el laboratorio de ideas del PP, han contribuido a su desalojo de CLH.

Otro caso ha sido el de Aldeasa, donde el triunfo de una opa de Altadis ha hecho saltar de la presidencia a José Fernández Olano, sustituido por Javier Gómez Navarro, que desde una empresa de su propiedad asesoró a la oferta ganadora.

El último relevo ha sido el de José Manuel Fernández Norniella de Ebro. Si bien en este caso el sustituto no ha sido una persona vinculada al Gobierno, sino el anterior consejero delegado de la compañía, Antonio Hernández Callejas, miembro de la familia que controla la mayoría del capital del grupo alimentario. Todo ello parece indicar que la salida de Norniella, que ha sido nombrado presidente de honor, ha impedido la designación de alguien próximo al Gobierno.

Tal como ya hizo en su salida de la presidencia de las Cámaras de Comercio, donde fue sustituido por Gómez Navarro, Fernández Norniella se ha marcado sus tiempos y ha decidido irse cuando lo ha considerado oportuno, pese a las presiones desde el Gobierno. Nada más ganar el PSOE las elecciones, se especuló con la posibilidad de que el ex dirigente socialista Javier de Paz accediese a la presidencia de Ebro por la participación de SEPI, lo que no se produjo al acceder éste finalmente a la presidencia de Mercasa. Al parecer, las presiones iban ahora en el mismo sentido y había un candidato con nombre y apellidos al que de momento no le ha salido la jugada.

Alierta, Pizarro y Conte

Quedan, sin embargo, aún varios presidentes de importantes compañías estratégicas, nombrados por el PP y que no han sido cambiados. Se trata, entre otros, de Manuel Pizarro, que sigue al frente de Endesa, de César Alierta, que continúa en Telefónica y también, en menor medida, de Fernando Conte, que dirige Iberia. Cada uno de ellos tiene una distinta estrategia para seguir al frente de las grandes multinacionales que presiden.

En el caso de Telefónica, se lleva meses especulando con la posibilidad de que entren en su consejo algunos prohombres socialistas, como Carlos Solchaga o Claudio Aranzadi, lo que no ha sucedido hasta la fecha. Además, Alierta mantiene una buena relación tanto con Solbes como con Montilla, lo mismo que Pizarro desde Endesa.

El PP se rearma en Endesa

El aumento de la partipación de Caja Madrid del 5 al 9% del capital de Endesa ha sido interpretado por numerosas fuentes como una respuesta del PP a los planes del Gobierno. Tras la conclusión del famoso Libro Blanco de la Energía, que ha encargado Montilla, se puede producir una reestructuración del sector energético nacional. Y hasta el reciente movimiento de la caja que preside Miguel Blesa, el actor principal de esta reestructuración sólo tenía un nombre: La Caixa.

Pero ya no. Las fuentes consultadas aseguran que no hay una estrategia de defensa concertada, que según algunas malas lenguas apuntaría directamente a Washington. Lo que sí se ha producido es una reacción desde determinadas Comunidades del PP para plantar cara a ciertos planteamientos del Gobierno sobre política industrial. No es descartable que haya nuevas operaciones alentadas por parte del PP sobre sectores estratégicos.

Hace meses se especuló con una fusión de Endesa, Aguas de Barcelona y Gas Natural, las dos últimas de La Caixa. Y eso, según las fuentes, fue lo que hizo saltar las alarmas en el PP. Desde entonces se está librando una batalla soterrada sobre Endesa, cuyo signo se verá con los nuevos consejeros que entren en la compañía en la próxima junta. Como ya ha avanzado ABC, el presidente de la patronal catalana, Fomento del Trabajo, Joan Rosell, parece ser un independiente fijo, que contaría con el apoyo de La Caixa, que controla un 5% de Endesa, y no sería mal visto por el presidente de la eléctrica. Por su parte, Caja Madrid quiere dos nuevos consejeros y una vicepresidencia. Parece bien colocado en la quiniela el presidente de Analistas Financieros, Aldo Olcese, próximo a Blesa.