Opinión

En el relevo empresarial... «amores reñidos»

El exministro Josep Piqué pudiera haber lanzado un órdago a la grande a su presidente en OHL, Juan Miguel Villar Mir, en el tema de la sucesión. El heredero natural, su hijo Juan Villar Mir de Fuentes, se prepara para coger el testigo

MadridActualizado:

Resistencia a delegar el mando, o incluso descargarse de trabajo en favor del segundo de abordo, suele ser una acción que cuesta asumir. Ejemplos, a millones. Pero, es más, cuando se trata de pasar definitivamente el testigo, la obligación de tener que hacerlo sí o sí posterga en el tiempo la ineludible decisión. Sobre todo, en los grupos familiares. Una reflexión que, por cierto, se incluye incluso en los temarios de las mejores escuelas de negocios o es trasladada, en modo «consejo», de consultores a empresarios. ¿Por qué jubilarme si la gestión va bien? La empresa es mía, ¿por qué tengo que retirarme? Si me voy, ¿condeno a «mi» empresa al fracaso? Y, si me jubilo, ¿qué voy a hacer? El caso es que es un hecho inevitable y, absolutamente en todas las empresas, se debe tener preparado un plan de sucesión. Por tanto, la obligación de todo presidente ejemplar es, no sólo crear riqueza y valor al accionista, sino también preparar un sucesor.

En los grupos familiares el asunto suele estar más que previsto si existen herederos. De hecho, es la primera preferencia. Además, cuando el heredero asume el puesto no tiene por qué gestionar la línea ejecutiva pero sí tener un equipo potente que le respalde. No es que sobren los casos en los que posar la vista pero... «haberlos, haylos». Si bien entre los primeros espadas del Ibex 35 ninguno parece estar nunca por la labor de jubilarse -a pesar de que buena parte de ellos han superado, algunos de largo, la edad de jubilación-, empiezan a verse movimientos de futuro de búsqueda de sucesores. Y entre el «top ten» de veteranos, Juan Miguel Villar Mir, presidente de la constructora OHL -y del Grupo Villar Mir-, que en septiembre apagó sus 84 «velitas». Pues bien, Villar Mir no sabe aún cuándo dejará su cargo, pero tiene muy claro, porque así lo ha manifestado en diversas ocasiones, que su hijo, Juan Villar Mir de Fuentes, actualmente vicepresidente de su «imperio», será quien ocupe su silla cuando él falte. Le está preparando para ello y confía en que seguirá su línea marcada... Bueno, aunque eso se verá, porque ejemplos de legados dejados a «herederos de sangre» con la intención de seguir la estela ha habido ya unos cuantos (Ana Botín, Dimas Gimeno...) y seguir lo que se dice seguir la estela...

Pero es que andan las aguas revueltas en la sede de la constructora y, por elevación claro está, en el Grupo. Los litigios e investigaciones en los que está inmersa OHL en México, tras aparecer informaciones que la acusan de supuestos comportamientos ilícitos, la ha dañado tanto externa como internamente. El presidente lleva «in person» la gestión del conflicto, con viajes continuos al otro lado del Atlántico cuando lo estima urgente y necesario, pero en los «mentideros» de la compañía «se dice, se comenta, se rumorea» que la tensión late por doquier y pesa en las decisiones empresariales, lo que hace saltar chispas entre unos y otros miembros del consejo de administración con diferente parecer. Si bien en el seno de la constructora están confiados y, aunque las investigaciones no concluyan en culpabilidad, sólo el haberles señalado como presuntos corruptos «daña nuestra reputación, tanto de la empresa como de los directivos, puede ocasionar un impacto adverso en nuestra capacidad para competir por proyectos de infraestructuras en todo el mundo y, para más inri, puede hacernos más difícil atraer socios a nuestros negocios».

Tal es la tensión que existe en algunas reuniones que, en ocasiones, algunos de sus directivos advierten, con cierta claridad, discrepancias internas que subyacen en algunos comentarios de los más altos cargos... Tanto es así que esos «algunos», que habían visualizado como sucesor de Villar Mir a «otro» que no era su hijo, ya ven pronta la salida de ese «otro». Se refieren a quien es, desde hace ahora dos años, su mano derecha en OHL, su consejero delegado, Josep Piqué. Incluso se atreven a deslizar que el exministro piensa que Villar Mir de Fuentes no está preparado para encargarse de una responsabilidad tan alta como presidir el emporio empresarial del padre. Pues... ¡acabáramos! ¡Con la sangre hemos topado! Y más si se pudiera dar el caso -que no tiene por qué ser así, ¡claro está!- de que incluso «alguno» haya implicado a la banca acreedora, con UBS a la cabeza, como asesora para decidir sobre la nueva sucesión, otrora precisamente las que fuera decisiva para asegurar la continuidad del propio Juan Miguel Villar Mir al frente de OHL tras la reciente ampliación de capital.

Así pues, más pronto que tarde, lo mismo Piqué -quizá dando por acabada su etapa en OHL, donde ha sido el ideólogo del plan estratégico a cinco años de la compañía, con el que duplicar tamaño- se embarca en la búsqueda de otro destino, donde volcar todo su talento empresarial ya demostrado. O, igual, el cazatalentos Spencer & Stuart pudiera asesorar a los Benjumea -aprovechando que ya está mirando perfiles para cubrir huecos de consejeros independientes en la nueva era de Abengoa- que su nuevo líder pudiera ser el propio Piqué. Si bien, de momento, tienen presidente, eso sí, «no ejecutivo».