Carl Benedikt Frey, experto en el futuro del empleo de la Universidad de Oxford
Carl Benedikt Frey, experto en el futuro del empleo de la Universidad de Oxford - ABC
ENTREVISTA

«Quienes innovan siempre tienen un incentivo para exagerar los beneficios»

Carl Benedikt Frey, experto internacional de la Universidad de Oxford en el futuro del empleo, defiende en ABC que «es difícil, si no imposible, vivir en el mundo moderno sin depender de la tecnología»

MadridActualizado:

El futuro de las economías y el empleo está en el aire. Hoy más que ayer, pero menos que mañana. La razón: el impacto que tendrá la automatización, la robótica, en el día a día. Según pasan los años, la revolución está más presente; de hecho, los cálculos auguran que para 2021 se venderán 630.000 robots industriales, más del doble que un lustro antes. Carl Benedikt Frey (Suecia, 1984), codirector del programa de Tecnología y Empleo de la Oxford Martin School de la Universidad de Oxford y experto internacional en la materia, aborda los retos que suponen estos avances de cara al futuro en su nuevo libro -«The technology trap: capital, labor, and power in the age of automation» (Princeton University Press)-. Y cómo existen más paralelismos de los que creemos con las revoluciones industriales pasadas.

¿Debemos confiar en la tecnología?

El progreso tecnológico ha traído enormes beneficios a largo plazo. Una razón clave por la cual el crecimiento económico se mantuvo estancado durante milenios es que los gobiernos se oponen constantemente a las tecnologías que amenazan los empleos y habilidades de las personas debido al temor a la inestabilidad social. La gente no confiaba en la tecnología y creía que eso les haría empeorar.

Creo firmemente que la inteligencia artificial (IA) nos hará mejores al crear productos y servicios nuevos que hoy ni siquiera podemos imaginar, al tiempo que impulsa el crecimiento de la productividad. Pero algunos perderán sus empleos a medida que avanza la tecnología, y tenemos que lidiar con eso. Los luditas, que se amotinaron contra la fábrica mecanizada, no eran enemigos irracionales del progreso. Pero su oposición tenía sentido porque ellos no obtuvieron ningún beneficio. Si la introducción de nuevas tecnologías se bloquea debido a que algunos temen perder sus empleos, el crecimiento y la prosperidad a largo plazo sufrirán.

¿Hay que temer a la automatización?

Me sorprende que, cuando voy a casa a Suecia, haya cada vez menos personas preocupadas por la automatización en comparación a la gente en Estados Unidos. Una razón por la que sospecho que es así es que si alguien pierde su trabajo en Suecia no pierde su seguro sanitario. Hay cosas que los gobiernos pueden hacer para reducir el miedo de las personas a la automatización.

«Los trabajadores no cualificados de mediana edad que solían trabajar en las fábricas ahora tienen muchas menos probabilidades de tener un trabajo»

¿Qué futuro le espera al empleo y las economías?

La gente hará cosas que las máquinas no pueden hacer. Esto implica el pensamiento creativo y las interacciones sociales complejas. Para ver el estado de la inteligencia social, por ejemplo, considere la prueba de Turing, que captura la capacidad de un algoritmo de IA para comunicarse de una manera que no se pueda distinguir de un humano. El Premio Loebner es un concurso anual de pruebas de Turing que otorga premios a los «chatbox» que se parezcan más a los humanos. En 2014, el programa de ordenador Eugene Goostman logró convencer al 33% de los jueces de que era una persona. Algunos argumentaron posteriormente que habíamos subestimado el ritmo acelerado del cambio. Sin embargo, tales afirmaciones exageran las capacidades de Eugene Goostman, que simulaba a un niño de trece años que hablaba inglés como segundo idioma. Incluso si asumimos que los algoritmos en algún momento podrán reproducir efectivamente la inteligencia social humana en textos básicos, muchos trabajos se centran en las relaciones personales y la comunicación interpersonal compleja.

Algunos expertos explican que la destrucción de empleos será mayor que los que se creen. ¿Quién está equivocado?

No me preocupa que no estemos creando suficientes empleos. Pero sí creo que deberíamos preocuparnos por el hecho de que los salarios de los trabajadores no cualificados hayan caído estas tres décadas. Los trabajadores no cualificados de mediana edad que solían trabajar en las fábricas ahora tienen muchas menos probabilidades de tener un trabajo. Creo que esto tiene mucho que ver con la desigualdad en la creación y reemplazo de empleos.

¿Realmente necesitamos la automatización para mejorar la humanidad?

Las personas que creen que deberíamos detener la automatización no han pensado las cosas. La razón por la cual el crecimiento económico se desaceleró hasta la Revolución Industrial es precisamente porque la gente la rechazó. Si hubiéramos continuado rechazándola, la vida aún sería «desagradable, brutal y breve», como dijo Thomas Hobbs. No hace mucho tiempo, una parte significativa de la población trabajaba en minas de carbón donde no veían la luz del sol durante semanas. Los derrumbes y las explosiones eran frecuentes y las enfermedades pulmonares a menudo formaban parte del trabajo. Hoy, en contraste, la mayoría de las personas en la industria trabajan en oficinas con aire acondicionado. La vida es mucho mejor debido al progreso tecnológico.

¿Debemos creer todo lo bueno que nos dicen sobre la tecnología?

Quienes innovan siempre tienen un incentivo para exagerar los beneficios de sus invenciones. Por lo tanto, no.

Carl Benedikt Frey, experto en el futuro del empleo de la Universidad de Oxford
Carl Benedikt Frey, experto en el futuro del empleo de la Universidad de Oxford - ABC

¿Qué similitudes hay entre las revoluciones pasadas y la actual?

Los episodios de cambios tecnológicos que reemplazan al trabajo han traído con frecuencia disturbios sociales y, a veces, una reacción contra la tecnología en sí. En este sentido, la era de la automatización, que comenzó con la revolución de los ordenadores en la década de 1980, se parece a la Revolución Industrial, cuando la fábrica mecanizada reemplazó a los artesanos de ingresos medios. Ahora, como entonces, los empleos de ingresos medios han sido tomados por las máquinas, forzando a muchas personas a aceptar trabajos de baja remuneración o a abandonar el mercado laboral por completo.

Durante la Revolución Industrial, los salarios que los trabajadores ganaban en las ciudades industriales apenas compensaban las condiciones sucias e insalubres en las que vivían y trabajaban. Aunque la producción aumentó, las ganancias no llegaron a los bolsillos de la gente común. Los salarios reales estaban estancados o incluso cayendo para algunos. Lo único que los trabajadores vieron crecer fue la cantidad de horas que echaban. Las ganancias del progreso fueron de forma abrumadora para los empresarios de la industria.

Al igual que en los primeros días de la industrialización, ahora algunos trabajadores ya no están cosechando los logros del progreso. Peor aún, muchos se han quedado atrás en los remansos del progreso. La era de la automatización ha significado la disminución de oportunidades para la clase media estadounidense. Al igual que las víctimas de las fábricas tempranas, muchos estadounidenses se han adaptado a la informatización del trabajo al cambiar de forma involuntaria a trabajos con salarios más bajos o no han podido ajustarse y se han retirado completamente del mercado laboral.

Sin embargo, los beneficios económicos a largo plazo de la Revolución Industrial son indiscutibles. Antes de 1750, los ingresos per cápita se duplicaban cada 6.000 años; desde entonces, se han duplicado cada 50 años. La Revolución Industrial fue el comienzo de una transformación sin precedentes que benefició a todos a largo plazo. Los sistemas de IA tienen el potencial para hacer lo mismo, pero su futuro depende de cómo manejemos el corto plazo.

¿Es la revolución actual más profunda que las anteriores?

Nuestras estimaciones sugieren que aproximadamente 47 puestos de trabajo tienen un alto riesgo de automatización, por lo que su alcance potencial es claramente significativo. Así que sí, creo que se puede dar ese caso, aunque las revoluciones anteriores en la tecnología también han sido enormemente transformadoras.

«El sector público no tiene el mismo motivo de lucro que el sector privado y, por lo tanto, es menos propenso a invertir en automatización»

¿Nos hemos vuelto tan dependientes de la tecnología que ya no sabemos vivir sin ella?

Sí, pero eso ha sido así durante mucho tiempo. Cuando las personas pasaron de ser cazadores y recolectores a la agricultura hace unos 10.000 años, muchos acabaron peor, terminaron teniendo una dieta menos variada. Las generaciones que crecieron en las granjas ya no tenían las habilidades de los cazadores y recolectores y no podían volver atrás. Hoy en día, la mayoría de los trabajos no se pueden realizar sin al menos un poco de conocimiento informático. Es difícil, si no imposible, vivir en el mundo moderno sin depender de la tecnología. Pero, en general, eso es algo bueno.

¿Qué viene después de esta era de la automatización?

Lo que viene a continuación es una cuestión de elección. Te encuentras con que los debates que hemos tenido no han progresado mucho desde principios del siglo XVIII, mientras que la tecnología lo ha hecho enormemente. Si nos fijamos en los debates sobre la automatización de los años 30 o 60, son extraordinariamente similares a los que tenemos hoy en día.

Lo que más me sorprende son las actitudes con respecto a lo que la gente cree que parece ser importante para la adopción de la tecnología. Asumimos que la tecnología cae del cielo y la adoptamos porque tiene sentido económico. Pero hay muchos factores que juegan en esto.

El futuro del progreso tecnológico depende de que los beneficios de él se compartan ampliamente, también a corto plazo. A diferencia de los luditas que se amotinaron contra la fábrica mecanizada, hoy tenemos derecho a votar. Y muchos tienen actitudes desfavorables hacia la automatización. De hecho, una encuesta reciente de Pew Research muestra que el 85% de los estadounidenses favorece políticas para restringir o prohibir la automatización.

¿De quién es la obligación de invertir en las innovaciones? ¿Sector privado o público?

El sector privado invierte en la automatización para reducir costes y seguir siendo competitivo. Obviamente, el sector público no tiene el mismo motivo de lucro y, por lo tanto, es menos propenso a invertir en automatización.

¿Pueden los robots pagar nuestra jubilación?

Con el envejecimiento de la población necesitamos más automatización para pagar nuestra jubilación. Imponer impuestos a los robots significaría una adopción más lenta de la automatización y menores tasas de crecimiento de la productividad, por lo que creo que sería una mala idea. Es mejor gravar otras cosas, como las emisiones de carbono y el capital en general.