El año pasado se presupuestaron 2.713 millones para obras del AVE, pero 1.400 se dejaron sin ejecutar
El año pasado se presupuestaron 2.713 millones para obras del AVE, pero 1.400 se dejaron sin ejecutar - JUAN CARLOS SOLER

Proyectos descarrilados: en 2018 se invirtió solo la mitad del presupuesto de ferrocarriles

Casi 2.000 millones de euros que se habían consignado para obras y equipamientos se quedaron sin ejecutar

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La mitad de las inversiones que se presupuestaron el año pasado para mejorar y ampliar la red ferroviaria española se quedaron sin ejecutar. Casi 2.000 millones de euros. Quedaron en la estacada porque las obras para las que se habían consignado no se realizaron. Así lo indican las cifras de ejecución presupuestaria certificadas por elpropio Ministerio de Hacienda, que pone en evidencia la enorme distancia que hay entre lo que se promete -en los Presupuestos Generales del Estado (PGE)- y lo que se cumple -la ejecución real de esos presupuestos-.

Las inversiones en la red ferroviaria se articulan a través de tres grandes entes del Ministerio de Fomento: ADIF-Alta Velocidad; ADIF y Renfe Operadora. El primero de ellos, como su propio nombre indica, se encarga de las inversiones en la red de Alta Velocidad. El segundo, ADIF a secas, afronta las inversiones en la red ferroviaria convencional. Y Renfe Operadora asume las inversiones en equipamientos y servicios.

En los PGE de 2018, esos tres organismos sumaron una inversión prevista total de 3.954 millones de euros. Sin embargo, a 31 de diciembre solo se había hecho realidad la mitad: 2.027 millones de euros, según los datos certificados por el Ministerio de Hacienda, aunque el Ministerio de Fomento afirma que fueron algo más, 2.187 millones -el desajuste podría responder a la forma o el momento en que son contabilizados los gastos por uno u otro ministerio-. En cualquier caso, la discrepancia entre Fomento y Hacienda no altera el fondo del asunto: la enorme parte del presupuesto de inversiones que se queda sin ejecutar.

AVE: ni siquiera el 50%

En el caso de la red de Alta Velocidad, el año pasado se habían consignado 2.713 millones, pero solo se invirtieron el 48,3% (1.310 millones). En Castilla-La Mancha, por ejemplo, se habían presupuestado 67 millones, pero solo se hicieron efectivos 7,82 millones, lo que arrojó un raquítico nivel de ejecución del 11,7%. Otro botón de muestra: Galicia. Es uno de los escenarios principales de las obras de AVE en estos momentos, pero en 2018 se dejaron sin ejecutar el 45% de los fondos que se habían consignado para tal fin. En Extremadura se quedaron en la estacada el 46,6% de las inversiones anotadas en los PGE para redes de Alta Velocidad. Y en la Comunidad Valenciana el incumplimiento alcanzó el 70,9%: se habían consignado 299,28 millones para inversiones del AVE a su paso por esa región, pero solo se hicieron obras por 87,12 millones, según los datos certificados por el Ministerio de Hacienda.

En el caso de la red convencional de ferrocarriles, ADIF tenía en 2018 un presupuesto de inversiones de 863 millones, pero solo utilizó 397 millones. Es decir, dejó sin ejecutar el 60%.

Por su parte, Renfe Operadora invirtió el año pasado 319,8 millones de euros, frente a los 378,33 millones que tenía consignados en sus presupuestos. En este caso el grado de cumplimiento fue elevado, del 84,5%.

La baja ejecución inversora es un problema desde hace años

En cómputo global, entre ADIF, ADIF-Alta Velocidad y Renfe Operadora, el año pasado se habían reservado un total de 3.840,37 millones de euros, pero prácticamente la mitad se dejó sin invertir: se quedaron en la estacada 1.927 millones de euros, si se toman las cifras del Ministerio de Hacienda, ó 1.767 millones con los datos que sostiene Fomento. Cualquiera de las dos cifras es enorme y pone de manifiesto que el incumplimiento fue de órdago y reincidente.

«La inversión ejecutada en materia ferroviaria en 2018 fue algo inferior a la de 2017, un 4,3%, pero en línea con los valores de inversión de los últimos años y un 10% mayor que la media del bienio 2016-2017», indican desde el Ministerio de Fomento. Pero no por reiterado es menos grave un incumplimiento. Y que éste existe es evidente. Por eso, las mismas fuentes subrayan que el objetivo es elevar ese grado de ejecución presupuestaria. Para ello, es preciso agilizar la tramitación de los proyectos de infraestructuras.

El Gobierno de Sánchez argumenta en su descargo que la raíz de esa baja ejecución inversora radica precisamente en que, a mediados del año pasado -cuando el PSOE llegó al Ejecutivo tras la moción de censura a Rajoy-, «muchas actuaciones acumulaban un considerable retraso en la fase de redacción y aprobación de proyecto».

Proyectos atascados

El actual equipo de Fomento descarga la responsabilidad en sus antecesores. Asegura que «de enero a mayo de 2018 se había ejecutado el 34%» de la inversión presupuestada en materia de ferrocarriles, a un ritmo medio de 150 millones de euros al mes en obras, mientras que entre junio y diciembre -dicen- se invirtió a un ritmo mensual de 206 millones. En cualquier caso, el grado de ejecución siguió siendo bajo. De eso da fe el gran número de proyectos que al acabar el año seguían sin arrancar, en muchos casos enredados en la tramitación administrativa. De ahí que el reto sea desatacarlos, licitarlos y contratarlos, admiten desde Fomento.

En la red de Alta Velocidad se dejó sin invertir el 51,7% de lo previsto. En la red convencional, el 60%

Las mismas fuentes aseguran que se está avanzando en esa dirección y que, en el segundo semestre de 2018, se licitaron obras en ferrocarriles con un montante un 160% mayor que en el mismo periodo de 2017 -casi 900 millones más en cifras absolutas-. Y también aseguran que ha aumentado un 162% la inversión adjudicada -una vez resueltas las licitaciones, lo que ya permite contratar e iniciar las obras-. Según Fomento, de junio a diciembre de 2018 se adjudicaron obras ferroviarias por valor de 776 millones.

Las mismas fuentes indican que «en Alta Velocidad se han podido desbloquear algunas actuaciones que estaban especialmente atascadas, como en Galicia o el Corredor Mediterráneo, y eso tiene su reflejo en la inversión».