Anthony Levandowski, en 2016, durante una presentación
Anthony Levandowski, en 2016, durante una presentación - AFP

El prometedor ingeniero de Google que ahora es un criminal por «robar tecnología secreta»

EE.UU. imputa a un antiguo ejecutivo de la multinacional de internet, Anthony Levandowski, por llevarse información del coche sin conductor a Uber y se enfrenta a una pena máxima de 330 años acusado de 33 delitos

MADRIDActualizado:

Los avances en materia de conducción autónoma es uno de los desafíos más importantes de la industria de la automoción que, en un juego de parejas de baile, han venido incorporando desarrollos de empresas especializadas en tecnología. Una de las más fuertes es Waymo, filial del gigante Alphabet. Una de las mentes más brillantes en este campo, Anthony Levandowski, de 39 años, que con una extensa y prometedora carrera profesional en Google y Uber, se enfrenta a penas de cárcel por robo de tecnología secreta tras fichar por la competencia.

El exingeniero de Uber Technologies fue acusado de robar datos de tecnología de conducción automática a la unidad Waymo, de la que es propietaria Alphabet, multinacional estadounidense dueña de Google. En una de las batallas legales más notables de Silicon Valley, Levandowski se enfrenta a pena máxima de 330 años de cárcel por cometer 33 delitos (una pena máxima de 10 años por cada delito) relacionados con robo de secretos comerciales, según el informe preliminar ( PDF) difundido este martes por la fiscalía estadounidense. El juez ha decretado una fianza de 300.000 dólares y el compromiso como garantía de dos propiedades por un valor de 2 millones de dólares.

Los fiscales acusan al ingeniero de roba «a sabiendas, ocultando y sin la debida autorización secretos comerciales pertenecientes a Google por medio de fraudes y engaños», aunque el acusado se ha declarado inocente. Esta acusación anunciada por funcionarios federales en San José (California) suma un nuevo capítulo criminal a una serie de demandas civiles presentadas por Waymo por el robo de secretos comerciales contra Uber.

El pasado año, sin embargo, ambas compañías resolvieron sus conflictos legales. «El ritmo acelerado y el entorno competitivo no significa que las leyes federales no se apliquen o puedan ignorarse», apuntó en rueda de prensa el agente el FBI a cargo John Bennett. «Todas las personas son libres de cambiar de trabajo», señaló también en rueda de prensa el fiscal estadounidense David Anderson, al tiempo que insistió en una idea: «Pero lo que no podemos hacer es llenar nuestros bolsillos al salir por la puerta».

Levandowski comenzó a trabajar para Google en 2007 y, en el momento de su repentina partida en 2016, estaba a cargo del equipo de ingeniería de la compañía. Tras su partida, puso en marcha una «startup» de camiones autónomos bautizada como Otto, que vendió meses más tarde a Uber por 680 millones de dólares. La acusación alega que Levandowski estaba previamente en conversaciones con Uber sobre esta adquisición allá por septiembre de 2015, cuatro meses antes de abandonar el gigante de internet.

Los fiscales sospechan que el acusado se hizo con información y material de manera deliberada para irse a la competencia a trabajar en los avances tecnológicos. Entre los detalles supuestamente robados se incluían detalles relacionados con Lidar, una tecnología de sensores crucial para el desarrollo del vehículo autónomo. Según las leyes estadounidenses, un secreto comercial es «información o tecnología económicamente valiosa» que el propietario ha protegido frente a sus rivales, como la receta de la Coca-Cola.

Estas acusaciones se encuentran en la misma línea de las reclamaciones realizadas en 2017 por Waymo, que acusó al antiguo ingeniero de su compañía de robar miles de documentos confidenciales de su programa de desarrollo de vehículos autónomos para crear la compañía Otto, que está trabajando en la producción de camiones autónomos.

Uber compró Otto en agosto de 2016 y, a través de esta adquisición, se hizo con los secretos tecnológicos presuntamente robados por Levandowski, que fue despedido por Uber posteriormente por no querer colaborar con la justicia. Google presentó una demanda contra Uber en febrero de 2017 alegando que su extrabajador se llevó «más de 14.000 archivos de diseño confidenciales y privados».