Un grupo de trabajadores ultima detalles en el recinto del Mobile World Congress
Un grupo de trabajadores ultima detalles en el recinto del Mobile World Congress - AFP

El «procés» obliga a los hoteles a tirar un 20% los precios en Barcelona para llenarlos con el MWC

La ocupación rozará el lleno por el Mobile World Congress, pero las reservas de última hora dañarán la facturación final

BARCELONAActualizado:

El Mobile World Congress (MWC) ya está aquí. Esperado como agua de mayo por los agentes económicos de Barcelona, la cita mundial de la tecnología dejará un impacto de 471 millones de euros en la ciudad y su entorno. Con una previsión de 108.000 asistentes —similar a los del año pasado— y de 2.300 expositores —un centenar más—, parece que la próxima edición, la 13ª que acoge Barcelona, será un nuevo año de récords. Sin embargo, a menos de dos días vista de la apertura de puertas, los hoteles de la ciudad constatan que la incertidumbre política de los últimos meses les va a pasar factura con las reservas de los próximos días.

Aunque la ocupación está garantizada, los hoteles han tenido que tirar de ofertas para incentivar a los clientes, cuentan expertos del sector. El conflicto político desencadenado el 1-O llevó a muchos de los congresistas habituales a esperarse a ver una situación más calmada para coger alojamiento. «Otros años ya reservaban pasado el verano pero este año lo retardaron», explica a ABC Juan Gallardo, responsable de la consultora hotelera Bric Consulting. A modo de ejemplo, los visitantes japoneses, coreanos y norteamericanos, que se anticipan especialmente y que tienen mucha presencia en el MWC, han ido a última hora. Ante las menores reservas cerradas, los hoteleros han tirado de bajada de precios para despertar interés de los congresistas.

Según ha constatado la consultora, las habitaciones en los hoteles de cuatro estrellas están entre un 12% y 15% más económicas que hace un año. La caída es más abrupta en los hoteles de lujo, que están ofertando camas un 20% más baratas, mientras que los apartamentos turísticos también han tenido que rebajar entre un 18% y 20%. La demanda no ha desaparecido ante el congreso y los establecimientos van a hacer buena caja, pero la comparación a la baja con otros años será inevitable.

El precio medio por habitación hotelera en Barcelona se situó en 2017 en 138 euros y, a pesar de las perspectivas a la baja, es posible encontrar para estas fechas habitaciones en cuatro estrellas por 600 o 700 euros, sin estar cerca del recinto de Gran Via de L’Hospitalet, que alberga el certamen y sin contar con media pensión y desayuno.

Los expertos del sector coinciden en destacar que este año las empresas que llegarán al Mobile de unos 200 países están enviando a menos gente al congreso y por menos días. Esto conlleva que la facturación será doblemente baja. Otro factor que pierde terreno, y perjudica la caja hotelera, son los invitados indirectos al MWC: es habitual en este salón, como en muchos otros, que los expositores ofrezcan a determinados congresistas plazas para acompañantes. Este año, por cuestiones asociadas al clima político catalán, se esperan menos.

Durante este fin de semana previo también habrá un menor desembarco de congresistas. Si en otras ocasiones el MWC era la excusa perfecta para pasar unos días en Barcelona, este año parece que los congresistas vienen para hacer negocio y poco más.

Cartel de completo

A pesar de la caída de facturación, los hoteles tienen ya a punto el cartel de completo para colgarlo las noches del lunes, martes y miércoles. Cierto es que la última hora ha hecho sufrir un poco más de lo previsto a los hoteleros, pero dentro del sector confían en superar el 95% de ocupación. También desde Airbnb destacan que estos días se alojarán en Barcelona 45.000 personas gracias a su servicio, 5.000 más que en 2017. La demanda, eso sí, se aceleró justo después de que el consejero delegado de GSMA, John Hoffman, hiciese público su compromiso con Barcelona como sede del congreso hasta el año 2023, aunque éste subrayó la necesidad de garantizar un «entorno estable y seguro».

«Después de meses complicados, tenemos un cierto optimismo porque conseguiremos una ocupación igual a la de 2017», relata a este periódico Manel Casals, secretario general del Gremio de Hoteles de Barcelona. El organismo confía especialmente en la buena imagen de Barcelona durante estos días para cambiar la tendencia negativa desde el pasado octubre.

«El 100% de la ocupación solo se verá en Barcelona y L’Hospitalet de Llobregat, y con tarifas más bajas de lo esperado», corrobora Gallardo. Establecimientos más alejados, en la Costa del Maresme y Gerona por ejemplo, que otros años también se veían muy beneficiados por el evento, se verán afectados. Los precios más competitivos y el aumento de plazas en Barcelona, que el año pasado estrenó 1.800 habitaciones pese a los planes del gobierno de Ada Colau de rebajar la apertura de nuevos hoteles, ha hecho que los visitantes no busquen cama tan lejos.

La incertidumbre ha pasado factura incluso a las 27.000 habitaciones que la asociación GSMA, organizadora del congreso, y el Gremio de Hoteles de Barcelona acuerdan bloquear para reservar a congresistas a precios fijos especiales. Según Gallardo, algunos hoteles han podido rebajar precios —hasta un 50%— o incluso liberar camas para poder darles salida. Desde el Gremio, por el contrario, relataban que el ritmo de reservas era similar a los del año pasado.