Correos: sí a la liberalización, pero ¡ojo con los precios!
Ángel Agudo, en uno de los pasillos del Círculo de Bellas Artes de Madrid - belén díaz

Correos: sí a la liberalización, pero ¡ojo con los precios!

El nuevo presidente de la sociedad postal estatal, Ángel Agudo, desvela los cambios que vienen

mario s. guillén
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Correos es la empresa pública con más trabajadores del país (60.000) y afronta, como tantas otras, un proceso de reestructuración tecnológica. Ángel Agudo, tras haber sido consejero de Economía en el Gobierno cántabro, es su presidente desde verano.

Con unos ingresos decrecientes en su ámbito tradicional, el postal (que supone el 70% de su volumen de negocio), la compañía dirigida por Agudo se ha embarcado en la tarea de pasar a competir en el segmento de la paquetería para compensar la caída postal y ser capaces de mantener el empleo. El sector paquetero es muy competitivo y en él operan otras grandes como MRW, Seur, DHL o TNT. Para aumentar el 7,5% de cuota de mercado que tiene Correos, su presidente confía en aprovechar «su red de oficinas por la que pasan todos los días 200.000 personas y una empresa que hace 18 millones de envíos todos los días y llega a 19 millones de hogares».

«Nuestra marca tiene prestigio porque se han hecho las cosas bien»

Tras su llegada a la Sociedad Estatal de Correos y Telégrafos en agosto, el ex político socialista ha observado cosas buenas y malas en ella. Entre las buenas, destaca «una sociedad muy potente por su capilaridad, con una red muy densa y amplia. También con un capital humano y un orgullo de pertenencia muy importante». Una parte de la masa laboral son funcionarios y otra no, y el reto es conseguir ese cambio de mentalidad para competir con el resto de empresas privadas.

«Nuestra marca tiene prestigio porque la gente ha hecho muy bien su trabajo hasta ahora y hay que seguir así pero con cambios». El cambio se basa, según Agudo, en «dejar de orientarse hacia los productos que tenemos y centrarse más en las necesidades que tienen nuestros clientes. No es tanto decirle al cliente que entre a la oficina “mira lo que tengo” sino “¿qué es lo que necesitas”?», dice.

Posibles primeras pérdidas

La duración y agudización de la crisis económica hace posible que, quizás por primera vez «en muchos años», la cuenta de resultados de Correos y Telégrafos pueda no arrojar beneficios este año, aunque «se conseguirá el equilibrio en las cuentas» según Agudo. Hasta ahora se venían obteniendo holgados beneficios (6,5 millones de euros en 2010, por ejemplo).

Desde 2007, los ingresos postales se están desplomando

Pero «desde 2007 se intensifica la caída en los ingresos postales, de ahí nuestra apuesta por diversificarnos. Como somos conscientes de esa incertidumbre hay que ser capaces de plantearnos el tránsito a un correo de futuro. El objetivo es ganar dinero todos los años y hasta ahora se ha conseguido a pesar de tener a 60.000 personas trabajando y una infraestructura muy amplia por mantener».

Además de la mencionanada paquetería, la diversificación también va en el sentido de «apostar por salir al exterior, por el comercio electrónico o por el apartado postal electrónico», aunque esta decisión por ejemplo debe ser impulsada por el Gobierno. También incentivar la rama financiera, como hace la sociedad postal italiana: «Nosotros vendemos hipotecas y pasivo casi sin morosidad y a través de una alianza con Deutsche Bank para potenciar Bancorreos queremos colocar estos productos muy sencillos a través de nuestra red».

¿Privatización?

Como en toda empresa pública que se precie, la sombra de la privatización siempre planea sobre Correos, y más aún teniendo en cuenta los casos fallidos de venta de activos públicos que se han dado con una parte sustancial de AENA (los aeropuertos de El Prat y Barajas, para quienes se convocó y desconvocó un concurso público) y Loterías y Apuestas del Estado (con una fallida salida a Bolsa).

Sin embargo, puntualiza Agudo que «la diferencia es que cualquier cambio de capital en correos debe ir al Parlamento y exige una modificación legal porque lo que ya depende de lo que el Estado español quiera hacer con la empresa. Por el momento, asegura, ninguno de los posibles candidatos a gobernar España tras el 20-N ha dicho en público lo que esperan de la sociedad estatal.

Cualquier decisión sobre privatizar Correos debe tomarse en el Parlamento

Mientras, Ángel Agudo pasa buena parte del tiempo embarcado en viajes para ver los distintos modelos de gestión que existen en otros países y del cual la gran referencia es Deutsche Post, el gigante alemán que tiene «alrededor de 300.000 empleados» y que participa en empresas paqueteras como DHL o Unipost. Deutsche Post cotiza en la Bolsa de Fráncfort, un modelo que en estos momentos no convence a Agudo, «pues la exigencia de remuneración al accionista podría distraer a la compañía» de sus objetivos de cambio de modelo.

De igual modo, el presidente considera positiva la liberalización del sector, pero alerta de que «si se produce una guerra de precios entonces puede ocasionar una pérdida de calidad para los clientes».