El presidente del BCE, Mario Draghi
El presidente del BCE, Mario Draghi - EFE

Presión sobre el calendario del BCE

Hoy es la primera reunión del del año del Consejo, con el Brexit y el cambio de ciclo de la política monetaria como temas estrellas para este 2019

Berlín Actualizado: Guardar
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La de hoy es la primera reunión del año del Consejo del BCE, del año del Brexit y del año del cambio de ciclo de política monetaria, lo que sitúa a la entidad europea ante meses de alto grado de incertidumbre, aderezados además por el frenazo de varias grandes economías europeas como la alemana, que el cuarto trimestre de 2018 estuvo a punto de entrar en recesión técnica. Los mercados dudan que, en este contexto, el BCE pueda mantener su calendario de desconexión de las medidas excepcionales.

En la reunión de diciembre, los miembros del Consejo del BCE quedaron en que volverían a examinar el uso de préstamos baratos y plurianuales a bancos en los próximos meses, así que seguramente hoy vuelvan a deliberar sobre el asunto. Las actas de la anterior discusión sugieren que a algunos gobernadores les hubiese gustado que Draghi fuera aún más cauto y algunos pidieron un debate sobre una nueva ronda de crédito para los bancos, en la que estarían muy interesados los sectores de Italia, Portugal y España. «En el mercado se rumorea incluso la posibilidad de que se puedan realizar nuevos programas de estímulo, aunque probablemente no se producirá ningún anuncio hasta dentro de unos meses», advierte Juan Ramón Casanovas, de Bank Degrrof Petercam. Es posible que Draghi comience a crear expectativas al respecto, pero que la hoja de ruta continúe inmutable, al menos hasta el incierto desenlace del Brexit. Podría mencionar que los riesgos para el crecimiento económico en la zona del euro estaban «inclinados a la baja», una frase que en el pasado ha apuntado a una política más expansiva, y sin duda comentará que la situación sigue siendo frágil e incierta.

Será además el primer encuentro tras haber finalizado el programa de expansión monetario, más conocido como Quantitative Easing. De momento el BCE sigue reinvirtiendo de acuerdo a la dimensión del programa en cada país y los mercados se preguntan si las especiales circunstancias de 2019 obligarán a Draghi a introducir variaciones en su programa de emancipación de las economías europeas. Otra gran incógnita a la que se enfrentan los inversores y analistas es saber cuándo el BCE comenzará a subir tipos, giro anunciado en principio para después del verano. Según algunos expertos, si se retrasa podría perder su margen de maniobra, a las puertas de una nueva crisis económica. Es muy posible que el BCE comunique hoy, por cierto, un nuevo recorte de su evaluación económica, lo que haría más cuesta arriba cualquier aumento de tipos en 2019 que, por otra parte, de no producirse según lo anunciado, supondría un golpe a la credibilidad del BCE. A pesar de la pérdida de impulso de crecimiento, el BCE parece seguir creyendo que la economía de la eurozona se encuentra en una fase intermedia de desaceleración, pero no de contracción. Esto significa que la situación no es todavía lo suficientemente amenazadora como para devolver el euro al modo de crisis.

Otro factor de incertidumbre en este 2019 son las elecciones europeas de mayo, en las que probablemente adquieran mayor fuerza en el Estrasburgo una serie de partidos euroexcépticos que llegan dispuestos a dañar desde dentro el proyecto europeo. Y la fecha de sucesión de Draghi se acerca, por lo que está por ver qué políticas seguirá el BCE bajo la nueva dirección y ante nuevos y viejos retos.

Para el sector español, por lo demás, encierran especial interés los contactos que según la ministra de Economía Nadia Calviño ha mantenido el BCE con el gobierno de Madrid por el presunto espionaje llevado a cabo por el excomisario José Manuel Villarejo bajo presidencia de Francisco González, entre 2004 y 2005, un caso sobre el que el Consejo podría pronunciarse. El escándalo ha puesto en cuestión la imagen de la entidad y, por extensión, del sector financiero español, de forma que el BCE ha urgido al actual presidente de BBVA, Carlos Torres, y a las autoridades supervisoras españolas (Banco de España y Comisión Nacional del Mercado de Valores), a que resuelvan en el más breve plazo posible, esta crisis de gobierno corporativo.