El «reinicio de Deutsche Bank» incluye el recorte de unos 18.000 empleos en tres años, así como también la creación de una nueva Unidad de Liberación de Capital
El «reinicio de Deutsche Bank» incluye el recorte de unos 18.000 empleos en tres años, así como también la creación de una nueva Unidad de Liberación de Capital - EFE

Los poseedores de certificados de Deutsche Bank temen por su inversión

«Cumpliremos con todas nuestras obligaciones», dice hoy un portavoz del banco, recordando que esos productos «todavía se pueden vender y también comprar

Corresponsal en BerlínActualizado:

El negocio de certificados de Deutsche Bank está en el aire. Bajo la marca a X-Markets, el banco ha colocado decenas de miles de certificados y garantías en los que los inversores privados alemanes han empleado más de 5.000 millones de euros. Al menos la mitad del dinero ha sido invertido en productos basados en el desarrollo de los precios de las acciones y se verá directamente afectado por la decisión del Deutsche Bank de retirarse del comercio mundial de acciones. «Cumpliremos con todas nuestras obligaciones», dice hoy un portavoz del banco, recordando que esos productos «todavía se pueden vender y también comprar».

La continuidad de esos productos en el mercado, sin embargo, no está del todo clara. Una opción bastante probable sería la venta del negocio. Como líder del mercado, Deutsche Bank llegó incluso a una cuota de mercado del 24% y más de 30.000 millones en el sector antes del estallido de la crisis financiera. Según los datos actuales de la Asociación Alemana de Derivados (DDV), sólo le queda un 7,9% y ocupa en estos momentos el quinto lugar en Alemania, pero muy por detrás de Deka, DZ Bank, LBBW y Helaba.

La decisión de Deutsche Bank de deshacerse de este negocio está basada en estrategias seguidas anteriormente por otros bancos, como Commerzbank, pero la situación de partida es muy diferente. A diferencia de Deutsche Bank, Commerzbank se abstuvo de expandir agresivamente el negocio de certificados y apenas había vendido activamente sus propios certificados locales antes de la venta de la división a Société Générale. El negocio con fondos indexados (ETF) bajo la marca Comstage fue vendida al banco francés en el verano de 2018, lo que fortaleció su marca de ETF, Lyxor.

El objetivo declarado de la dirección de Deutsche Bank es concentrarse, enfocarse y crecer donde es fuerte. Hace unos días, la entidad financiera de Alemania dio a conocer sus planes para mejorar la rentabilidad del banco con «el reinicio de Deutsche Bank», que incluye el recorte de unos 18.000 empleos en un plazo de tres años, así como también la creación de una nueva Unidad de Liberación de Capital, que va a gestionar 74.000 millones de euros en activos ponderados por riesgo y 288.000 millones de euros a 31 de diciembre de 2018. Además, el consejo de administración del banco va a recomendar que no se pague un dividendo de capital ordinario para los ejercicios 2019 y 2020.

Fuerte plan de ajuste

En este sentido, la entidad financiera ha previsto un coste de 7.400 millones de euros en tres años, anticipando unas pérdidas netas de 2.800 millones de euros en sus cuentas del segundo trimestre de 2019 como resultado de los cargos por reestructuración. Se trata del mayor plan de ajuste de su historia y fue presentado en domingo, con los mercados cerrados

El objetivo general es reducir la base de costes en 6.000 millones de euros desde las últimas cuentas anuales hasta 2022, para alcanzar una ratio de eficiencia del 70%, que todavía estaría entre las más altas -las peores- de Europa, ya que la media de 2018 fue del 65%. Pero incluso con una previsión de costes por valor de 22.100 millones en 2019, sigue estando 300 millones por encima de lo previsto en la presentación de resultados del primer trimestre. Eso sin contar las pérdidas anunciadas de 2.800 millones. Esto significa que, aunque cumpla su objetivo, dista todavía mucho de poder hablar de recuperación. Mientras el sector europeo de la banca ha incrementado su valor de mercado un 20% desde 2013, el gigante alemán ha perdido más del 50%.

Se trata de una entidad sistémica y tanto la OCDE como algunos miembros del BCE comienzan a alertar de la concentración de riesgo, a pesar de que la Autoridad Bancaria Europea (EBA) ha garantizado que los 48 bancos europeos bajo su jurisdicción, incluido este, han superado ampliamente los test de estrés realizados a finales de 2018. Aunque en teoría aprueba el examen, como en su día también lo aprobó el Banco Popular, estamos ante uno de los 10 bancos que peor reaccionaron en los distintos escenarios de estrés, con peores ratios de capital y una rentabilidad bajo mínimos.

Cabe preguntarse cuál será la posición al respecto de la nueva presidenta del BCE a partir de octubre, Christine Lagarde. La autoridad supervisora europea ya tomó medidas con el Popular y esa decisión le sirvió además para poner en práctica un mecanismo que hasta ese momento estaba solamente escrito sobre papel. La presidenta francesa deberá evaluar ahora si los equilibrios que la directiva de Deutsche Bank se empeña en seguir haciendo tienen sentido o no, especialmente teniendo en cuenta un contexto prolongado de tipos bajos, escaso margen de negocio, un mercado hiperregulado y unas previsiones de ingresos que siguen sin cubrir las necesidades del plan de reestructuración del banco.