Plumas ajenas

Esta misma semana, el Gobierno en funciones ha tenido una doble oportunidad de practicar el noble oficio del embellecimiento personal con plumas ajenas

MadridActualizado:

Los gobernantes escurren el bulto de sus propios errores, cuando pueden y se apuntan tantos ajenos, cuando la situación lo consiente. Esta misma semana, el Gobierno en funciones ha tenido una doble oportunidad de practicar el noble oficio del embellecimiento personal con plumas ajenas. En una misma semana hemos conocido unos datos de empleo ciertamente magníficos. Estamos a punto de alcanzar el pico de empleo conseguido en los últimos años de la bonanza desaprensiva y hemos superado ya el de mujeres empleadas. Es cierto que todavía nos queda la lacra de las listas del INEM, que cobijan a tres millones de personas para nuestra vergüenza. La segunda oportunidad nos ha llegado desde Bruselas, cuando la Comisión ha decidido sacarnos de la vergonzante «libertad vigilada» a la que nos tenía sometido por culpa de nuestros déficits públicos.

Como es natural, diversos portavoces del Gobierno, se han apresurado a considerar estos dos sucesos como la demostración irrefutable de la bondad de las medidas aplicadas y de la calidad de sus políticas. ¿Esta mal? No, es comprensible, pero está bastante claro que se trata de una apropiación indebida. No es necesario esforzarse mucho en la justificación de tan severo juicio. El Gobierno ha mostrado en muchas ocasiones su voluntad de modificar la legislación laboral heredada del PP, pero no lo ha hecho. O no le ha dado tiempo o no tiene claro que convenga enderezar un esquema regulatorio de cuyos frutos él mismo se vanagloria.

Lo segundo es aún más claro. Parte de los socios que le sostuvieron en la moción de censura le abandonaron en el trámite presupuestario, lo que nos condujo a las recientes elecciones generales. En consecuencia, seguimos utilizando las cuentas que dejó aprobadas Mariano Rajoy y que están prorrogadas. ¿Entonces? Pues entonces nada. Esperemos que Sánchez recuerde todo esto cuando haga las suyas y empiece, de verdad, a dirigir la economía del país con sus propias ideas y no con las heredadas. ¡Ah! El consejero de Economía de la Junta de Andalucía ha hecho exactamente lo mismo con los datos de empleo de su comunidad. ¿O es que en cinco meses meses ha sido capaz de darle la vuelta a la economía andaluza? ¡Pues qué bárbaro!

IGNACIO MARCO-GARDOQUIIGNACIO MARCO-GARDOQUI