Hasta marzo, los servicios centrales de «la Caixa» acogen una exposición del 150 aniversario de Moragas
Hasta marzo, los servicios centrales de «la Caixa» acogen una exposición del 150 aniversario de Moragas - ABC
«La Caixa»

El pionero de la responsabilidad social

Frances Moragas fundó «la Caixa» y su Obra Social en 1904 y vinculó el éxito económico a la previsión social

BarcelonaActualizado:

Francesc Moragas fue un pionero porque introdujo en España las pensiones en los seguros de previsión, contribuyó a la creación del Instituto Nacional de Previsiones, germen de la actual Seguridad Social, y como humanista fue el precursor «avant la lettre» de la responsabilidad social. De pensamiento inspirado por la doctrina social cristiana de la primera encíclica social de la Iglesia, «Rerun renovam», Moragas buscó la mejor forma de preservar la paz social, pero alejada de la visión caritativa, de modo que vinculó el éxito económico con el impacto social, un binomio sobre el que creó el primer gran proyecto de promoción social del país: la Caja de Pensiones para la Vejez y de Ahorros.

Su objetivo fue estimular el ahorro, dignificar la vejez, erradicar la enfermedad y ofrecer un futuro mejor a las clases trabajadoras y a los más necesitados, en unos momentos en los que había estallado una huelga general en la que miles de obreros reclamaban mejoras laborales, protesta que acabo con muertos y heridos. Con el dinero sobrante para ayudar a las víctimas que logró recaudar como secretario de Fomento del Trabajo, surgió en 1904 «la Caixa».

Hasta Moragas, solo hubo caridad, y con él se inició un concepto más moderno y filantrópico. Según sus propias palabras, «la caridad es una virtud santa y excelente, pero desde el punto de vista social sus resultados son incompletos. Aboguemos por la caridad, pero no olvidemos la previsión». Las ideas de Moragas pronto se trasladaban en hechos, porque era lo que hoy en día llamamos un emprendedor. Su heredero al frente de «la Caixa», Isidro Fainé, considera que «no se puede ser emprendedor si no se es optimista y se tiene fe en lo que uno cree que se puede hacer realidad». Por eso Moragas consideraba que «lo imposible tan solo es un poco más difícil que las cosas difíciles».

Otra vez se avanzó en el tiempo al impulsar lo que hoy se llamarían políticas de igualdad a partir de la promoción social, educativa y sanitaria de la mujer, y en 1920 configura una potente obra social para personas discapacitadas, entre otras muchas. Los empleados le llamaban «el padre». No en vano, una de sus máximas vitales fue: «El trabajo en la cabeza, la gente en el corazón».

Los valores que le inspiraron a lo largo de su vida y sus obras, incluida su apuesta por la investigación, la cultura y la educación, han perdurado en el tiempo y hoy vertebran la labor de la Fundación Bancaria «la Caixa», una de las principales fundaciones del mundo. En palabras de Fainé, «su figura ha sido capital, tanto para ‘‘la Caixa’’ como para el país. Fue un hombre de acción, pero también, y, sobre todo, un hombre de reflexión, de fuertes convicciones. Se movía sin hacer ruido y con prudencia, pero era atrevido, pues sus ideas se plasmaban en hechos concretos».

Esa actitud incansable la practicó hasta sus últimos días. En una carta desde la Clínica de Cirugía del Instituto de Santa Madrona, que él mismo había inaugurado, escrita poco antes de morir a los 66 años, el 27 de marzo de 1935, Moragas manifestaba su alegría porque «nada se ha parado por mi enfermedad», aunque confesaba que «me sabe mal morir porque tengo 3 o 4 ideas que se podrían aplicar en ‘‘la Caixa’’».

El periodista y escritor Josep Pla escribió de Moragas que cuando le conoció le hizo notar lo que consideraba una «modestia excesiva», y respondió: «No crea, no soy modesto; soy el más ambicioso del mundo: no teniendo necesidades, he hecho mías las de los otros».