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Plataforma petrolera - EFE

El petróleo vuelve a acelerar hacia su propio techo

El oro negro toca máximos de dos años por la promesa de más recortes de producción, pero los expertos no ven gran recorrido al rally

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El petróleo ha vuelto a coger carrerilla. El tímido rally del precio del barril de Brent ha cogido velocidad, y la cotización del oro negro ya ha superado los 60 dólares. El anuncio de que Arabia Saudí y Rusia estarían dispuestos a ampliar los recortes en la producción mas allá de marzo de 2018 es uno de los principales motivos de la revalorización, pero no el único. "La causa fundamental tiene que ver con una mejora de los fundamentales. Por un lado, la sorpresa del crecimiento de la demanda, el alto grado de cumplimiento de los recortes de la OPEP, la reducción de las estimaciones de crecimiento de la oferta en EE,UU., el aumento del riesgo geopolítico y el impacto de recortes temporales en Libia y Nigeria. Todo esto se plasma en una reducción de los inventarios y una mejora de los precios, que eran los principales objetivos de la OPEP y Rusia", explica Jorge Nuño, gestor de Fidentiis Gestión.

Una subida continuada y sostenida del precio del oro negro podría ser una piedra en el camino para una economía tan dependiente en materia energética como la española. "El efecto inmediato de una subida del precio del petróleo es un incremento del precio de la gasolina y de otros productos que en mayor o menor medida son dependientes de la energía. La consecuencia inmediata para los consumidores es un descenso en su renta disponible, y para los empresarios, un incremento en los costes. En el plano macroeconómico, esto se traduce en un empeoramiento de la la balanza comercial y, por ello, en una aportación negativa del saldo exterior al crecimiento del PIB", explica María Gómez Agustín, directora general de Freemarket. Según los cálculos de esta consultora el efecto en España de una subida del 10%, como la que se ha producido en el precio del barril de Brent en los últimos dos meses, sería de un punto en el IPC general de manera inmediata y otro punto de subida entre los 6 y los 12 meses posteriores al incremento del precio del petróleo"

Sin embargo, la mayor parte de los expertos creen que no hay motivo para disparar las alarmas, porque no dan mucho margen de recorrido al nuevo rally alcista. "La inelasticidad del mercado del crudo a los recortes ha sido evidente. Si la alianza Rusia-Arabia Saudí no ha funcionado como se esperaba es porque el mercado está inundado y nada lo afecta, salvo "cambios de expectativas" de los hedgings y precios a futuro (que se tornan nerviosos) cuando hay cortes de producción en Kurdistán, Venezuela o Libia. De no ser por estos y por el incremento de shale gas y oil de EEUU. estaríamos por debajo de los 55 dólares barril", asegura Rodrigo Villamizar Alvargonzalez, profesor de Geopolítica Energética y Tecnología de IEB.

La sempiterna incapacidad de los miembros de la OPEP para actuar en bloque también condiciona el futuro. "Una cosa es lo que se dice y otra lo que se hace, tanto la OPEP como los países que no forman parte de la organización han demostrado tener muy baja disciplina para cumplir acuerdos de recorte de producción", añade el socio de Arcano Igancio de la Torre.

Jorge Nuño defiende que la extensión e intensidad de los recortes todavía está por ver. Su pronóstico es que "la OPEP y Rusia no favorecerán precios demasiado altos e irán ajustando su producción en función de la situación de los inventarios y los precios. Una subida relevante del precio sostenida por encima de los 60 dólares supone un riesgo de incremento de la inversión por parte de productores alternativos y pone en riesgo los precios y su cuota de mercado a largo plazo".

Sin embargo, Antonio Sales, analista de XTB, ve "muy posible" que los recortes se extiendan más allá del plazo iniciamente fijado, "porque la estrategia les ha funcionado bastante bien". Además, cree que el hecho de que no "haya habido subida de tipos recientes en EE.UU. y los buenos datos de consumo mundial también favorecen el recorrido alcista de las commodities", que puede alcanzar una proyección para el petróleo por encima de los 65 dólares.

Pérdida de influencia

Sea cual sea el techo del nuevo repunte, los expertos coinciden en que el poder de los países de la OPEP para fijar las reglas y los tiempos del mercado se ha minimizado con la irrupción de nuevos actores, especialmente los productores de "shale" de EE.UU. "Son una fuerza inatajable (y más por encima de 50 dólares barril). Ellos y la realidad del mercado (menor demanda o "peak demand") han hecho a la OPEP irrelevante", asegura el profesor Villamizar. Sin embargo, Nuño advierte que "el fuerte incremento de la producción del "shale" americano se produjo en unas condiciones de disponibilidad de capital y bajo unas expectativas de rentabilidad que hoy en día han desaparecido. Vemos un deterioro de la rentabilidad, productividad y un riesgo de inflación de costes en el sector, lo que significa que para ver una reacción fuerte con incrementos de producción significativos necesiten precios de petróleo altos sostenidos en el tiempo".

De la Torre señala que el gran enemigo de futuro de la industria petrolera es otro: "Estructuralmente la gran amenaza a los productores viene de la disrupción tecnológica: coche eléctrico, internet de las cosas, impresión en tres dimensiones, todas estas tecnologías buscan disminuir el gasto energético". Una situación que dificulta los intentos de frenar la sobreproducción. "Llegado el momento un productor interiorizará que el valor futuro de la energía puede ser inferior al presente, y a partir de ahí habrá un incentivo a producir más en el corto plazo, lo que podría disrumpir el mercado a la baja", concluye.