Las jornadas de paros en El Prat de los pasados 24 y 25 de agosto transcurrieron con normalidad
Las jornadas de paros en El Prat de los pasados 24 y 25 de agosto transcurrieron con normalidad - EFE

El personal de tierra de Iberia irá a la huelga en El Prat, Barajas y Bilbao el 30 y 31 de agosto

Fracasan las negociaciones en la tercera reunión de mediación

Madrid Actualizado: Guardar
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El desenlace de la última reunión entre el comité de huelga de Iberia y la dirección catalana de la aerolínea ha sido el mismo que en las dos ocasiones anteriores. El personal de tierra de la compañía que presta servicio en el aeropuerto de El Prat mantendrá la huelga convocada para los próximos 30 y 31 de agosto, después de culminar sin acuerdo un encuentro de cinco horas en la sede del departamento de Trabajo de la Generalitat.

Así, el conflicto no termina por desenredarse, pues los trabajadores exigen una «contratación estable» mientras la dirección de Iberia Barcelona reitera que la transformación de los contratos queda fuera de sus competencias, ya que corresponde al ámbito estatal.

Como advirtió el presidente del comité que representa a los trabajadores de Iberia Airport Services (en el que el sindicato mayoritario es UGT), Josep Ramírez, antes de acudir a la mediación —la tercera en un mes—, los trabajadores de El Prat arrastran unas condiciones de precariedad desde hace tres años. Unos 2.700 trabajadores que se encargan de la facturación, el embarque, la carga y descarga, la asistencia y el mantenimiento de los aviones, prestan servicio a una treintena de compañías, entre ellas, Vueling, British Airways, Aer Lingus y Level.

Con todo, Ramírez ha asegurado que la plantilla respetará «al 100%» los servicios mínimos decretados por el ministerio de Fomento, si bien tras el fracaso de la última negociación se plantearon incumplirlos por considerarlos «abusivos».

Además, las jornadas anteriores en que se produjeron los paros (el 27 y 28 de julio, y el 24 y 25 de agosto) transcurrieron con normalidad en el aeródromo catalán, sin colas ni escenas de caos que sí sucedieron otros años. Aún así, tanto Vueling como Iberia tuvieron que cancelar varios vuelos; el pasado fin de semana, un total de 118.

Oleada de huelgas

Una vez más, estos paros se solapan con la huelga indefinida, desde el 9 de agosto, de los vigilantes de seguridad de El Prat, cuya empresa concesionaria es Trablisa. Pero las movilizaciones no solo tendrán lugar en el aeródromo catalán. Tanto en Barajas como en Bilbao el personal de tierra de Iberia ha decidido sumarse a las reivindicaciones, en aras de lograr las mejoras laborales. Unas peticiones que, aseguran desde la compañía aérea, ya se han incluido en las negociaciones del XXI convenio colectivo que regula las plantillas de todos los aeródromos en los que opera Iberia.

Pero se avecina el mayor conflicto de todos. En protesta por la decisión de Ryanair de cerrar sus bases en Gran Canaria, Tenerife Sur y Gerona, los tripulantes de cabina (TCP) de la «low cost» han convocado paros todos los viernes y domingos del próximo mes (1, 2, 6, 8, 13, 15, 20, 22, 27 y 29 de septiembre). Aunque se reunieron el pasado martes, todavía está por ver si ambas partes se sientan de nuevo a negociar. Por no mencionar que la irlandesa también tendrá que lidiar con las amenazas de los pilotos, que han decidido ir a la huelga en caso de que Ryanair no atienda sus reivindicaciones.

El sector ferroviario tampoco se salva de las convocatorias de los sindicatos, en concreto, de CGT. Esta semana coinciden los últimos días de paros en Renfe (el 30 de agosto y el 1 de septiembre) de los cuatro programados para este verano. No obstante, el seguimiento de la última jornada de huelga, el 14 de agosto, fue escaso —apenas el 2% de trabajadores la secundaron, según la operadora y el sindicato—, dados los servicios mínimos decretados.

Así, ante las huelgas que han asolado estos meses el aeropuerto de El Prat y las estaciones de Renfe, el ministro de Fomento en funciones, José Luis Ábalos —de viaje oficial en Rusia— ha transmitido su «voluntad» de comparecer en el Congreso en septiembre para dar cuenta de los paros y su gestión.